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El destronado rey del rap puede ser condenado a cadena perpetua

Suge Knight, productor de Dr. Dre o Snoop Doggy Dogg, está acusado del asesinato de un supuesto amigo y de intento de asesinato a otro hombre

El rapero Suge Knight, en la corte de Compton en California.
El rapero Suge Knight, en la corte de Compton en California. REUTERS

“Soy producto de una barriada y cuando eres de ahí lo más probable es que acabes de forma violenta o te pases la vida en la cárcel”. Así le resumió su vida Marion Suge Knight al periódico Los Angeles Times hace algo más de una década. Palabras premonitorias del fundador de la casa discográfica Death Records, el magnate de la música que sacó el rap del ghetto pero nunca consiguió salir de la espiral de violencia que le rodeaba. Alguien que lo tuvo todo en el mundo de la música y que ahora está acusado del asesinato de un hombre, y supuesto amigo, y del intento de asesinato de una segunda persona, cargos que le podrían costar la cadena perpetua.

Knight, de 49 años, se ha declarado inocente de todos los cargos y se encuentra ingresado en un hospital local aquejado de un supuesto ataque de pánico. Una extraña reacción para este grandullón que vio la muerte pasar a su lado cuando en 1996 conducía el BMW en el que viajaba junto al famoso rapero Tupac Shakur cuando ambos fueron víctimas de un tiroteo que acabó con su vida. O al que se le acusa en la industria de haber sellado acuerdos musicales con una barra de hierro en la mano o a punto de tirar por la ventana de su oficina a sus adversarios. Su nombre es el recordatorio constante de otra trágica muerte: en 1997 el rival de Shakur Christopher Wallace, más conocido como Notorious B.I.G, falleció en un tiroteo y su asesinato ha quedado sin resolver.

Pero esos eran otros tiempos, los años en los que Knight fumaba puros habanos en su oficina en Los Ángeles donde un cartel le recordaba eso de Keep it Gangsta (siempre un gánster) y generaba 87 millones de euros al año con los álbumes de los grandes del rap, como Tupac, Dr. Dre o Snoop Doggy Dogg. El Knight actual hace años que perdió su imperio discográfico por una mezcla de sus problemas con la ley, la muerte o la deserción de sus mayores estrellas. Para 2006 se había declarado en bancarrota, el año siguiente perdió su mansión en Malibú (EE UU) y ahora puede incluso perder su libertad.

El restaurante Tam's Burger en los Compton fue el lugar donde ocurrió el incidente. ampliar foto
El restaurante Tam's Burger en los Compton fue el lugar donde ocurrió el incidente. AFP

Las acusaciones son graves ya que la fiscalía quiere demostrar que Knight pretendía matar a sus víctimas. Según los agentes de policía que acudieron al lugar del incidente ocurrido el pasado jueves, el empresario discográfico se encontraba en el set de la película Straight Out Of Compton cuando se enzarzó en una discusión con el actor Cle Bone Sloan, de 51 años. Una vez terminada la pelea Knight persiguió a los dos hombres hasta el garaje de una hamburguesería. A continuación dirigió su coche marcha atrás contra Sloan y Terry Carter (55 años), acabando con la vida del segundo y atropellando al primero antes de darse a la fuga. El empresario se entregó horas más tarde a la policía y según su defensa el incidente tuvo lugar porque Knight “se sintió atacado” e intentó abandonar el lugar.

Vestido de naranja, el color de los presidiarios, el juez rechazó la petición de fianza, fijada en 1,9 millones de euros, al considerar que el magnate puede darse a la fuga. Además tuvo en consideración la falta de cooperación de los testigos, que “se pueden sentir intimidados” ante la presencia de Knight en las calles y su largo historial delictivo. De ser considerado culpable en esta ocasión puede costarle la cadena perpetua.

Un largo viaje para un hombre de imponente presencia, exjugador de fútbol americano que hizo su entrada en el mundo de la música gracias a haber trabajado de portero en los clubes de moda pero que siempre mantuvo como nombre ese mote cariñoso de su infancia, “suge”, diminutivo de “sugar bear” u “osito dulce” como le llamaban en casa de niño. Irónicamente el rodaje al que asistía es una biografía del grupo N.W.A, al que perteneció Dr. Dre y que marcó el comienzo de una carrera fulgurante para este magnate discográfico que acaba donde empezó, en esa barriada de Compton, en el sur de Los Ángeles, de la que nunca logró salir.

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