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Especial 2.000

Maitena, la abuela punk

Las tiras cómicas siempre han tenido un espacio reservado en 'El País Semanal'. Rincones mordaces por los que han transitado grandes ilustradores y genios del humor.

Entrevistamos a Maitena, que trabaja en un recopilatorio de dibujos eróticos de sus años punk para estrenar este año.

Ilustración de Maitena Burundarena (Buenos Aires, 1962). Ampliar foto
Ilustración de Maitena Burundarena (Buenos Aires, 1962).

E stá di-vi-na. Vestida de negro y do­ra­do, delgada como una espiga, minifalda infartante y pelo larguísimo. Rubia como eligió desde los noventa y ocurrente como las chicas de sus historietas. Con algunas novedades vitales decisivas que bien podrían protagonizar las páginas de Mujeres alteradas y Curvas peligrosas, que publicó durante seis años en El País Semanal (1999-2005). Maitena Burundarena (Buenos Aires, 1962) ya pasó los 50, acaba de ser abuela, se separó hace un año del padre de la menor de sus tres hijos, está enamorada de nuevo (“de un hombre más joven”) y trabajando en un libro para este año: Lo peor de Maitena, que recupera dibujos eróticos de sus años punk.

Son las cuatro de la tarde de un viernes y, antes de salir de vacaciones, la reina de la historieta argentina, traducida a 12 idiomas y publicada en 30 países, cuenta todo esto en su guarida creativa: un cuarto piso sobre la avenida de Callao, en Buenos Aires, ante un escritorio lleno de papeles, lápices y proyectos.

¿De qué habla cuando promete “lo peor” de Maitena? El proyecto incluye dos libros que se me ocurrieron juntos. Lo mejor de Maitena (Sudamericana), que salió en 2013, y Lo peor. Este último cuenta con material ­inédito que tengo de historietas eróticas. Tomé mis carpetas de los ochenta y noventa y estoy prendida fuego con todo lo que encontré. Es material que nunca llegó al gran público, de la época en la que trabajaba en revistas como Sex Humor y Cerdos y Peces. En esos dibujos se ve mi camino autodidacta: cómo empecé a dibujar copiando; hay mucho de Milo Manara, de Hugo Pratt… Tenía 23 o 24 años y no definí mi propio estilo hasta Mujeres alteradas. Ahora lo veo con frescura, antes no.

¿Le dan ganas de dibujar de nuevo? No, lo dejé en 2006. Dibujé un montón y con el tiempo me di cuenta de que lo que más me gusta es hacer libros. Tengo casi doce y dos o tres pensados por delante.

¿Cómo recuerda su contacto con el público español? Como algo superimportante. A partir de publicar allí, desde 1999, me conocieron en toda Latinoamérica. Yo abordaba temas que no se planteaban en voz alta –el divorcio y sus traumas, por ejemplo– y los trataba con desparpajo. Fue algo fuerte; mucha gente me escribía: “Yo siento que vos vivís en nuestra casa”. Fue muy lindo.

La dibujante Maitena. ampliar foto
La dibujante Maitena.

¿Dónde buscaría hoy su originalidad? No sé, no tengo 20 años. Para empezar hay que tener 20 años. Pero en el material de Lo peor… ya hablaba de un tipo que se enamoró de una travesti, de toda esta cosa de género femenino-masculino, más allá de Mujeres alteradas, más hot, de sexo entre mujeres, tríos. Tocaba esos temas hace 30 años. Ahora se puede decir todo o casi todo, pero creo que nunca hay que pensar en la obligación de hacer algo revulsivo. Ponerte a hacer con la intención de impactar no sale. Hay que ser honesto y tratar de decir eso que querés decir.

¿Y qué quería decir usted entonces? Mujeres alteradas es sobre todo preguntas: ¿por qué son así los varones? ¿Por qué somos así las mujeres? ¿Por qué en mi familia no me entienden? ¿Por qué mis hijos…? ¿Por qué mi cuerpo…? ¿Por qué me siento así si tengo todo? Ahora no tengo tantas preguntas, tampoco es que conozca las respuestas. Sigo igual de confundida, incluso más. La seguridad que tenía entonces la perdí hace rato, porque la vida me dio más de un porrazo.

¿Cómo cambian el amor y el humor después de los 50? Tengo cada vez más humor, eso no se modificó, no me convertí en una persona amarga. Uno aprende a no tomarse en serio. Sufro menos, me río más. Y ¿qué te puedo decir del amor? Estoy enamorada; es lo más del mundo, así que no me importa nada. Por primera vez en mi vida no tengo proyecto futuro ni me interesa. Estoy viviendo en ese planeta un poco teenager.

¿Y qué permanece? El humor y cierta ternura a la que siempre le tuve bronca porque me parecía mi parte blanda. ¿Cómo una chica punk va a ser tierna? Incluso mi trabajo erótico tiene mucha delicadeza. Ahora me reconcilio con eso. Uno puede ser punk y tierno, probablemente es punk porque es tierno, es una manera de poder soportarlo.

De eso que reconoce como suyo, ¿qué le gusta y qué no? Lo que no me gusta es siempre lo mismo: que hablo mucho, que soy muy impulsiva. Pero rescato cierta conexión con el mundo y con la gente. Sigo haciéndome amiga de cualquiera en cualquier lado. Abro puertas y me gusta la gente de cualquier edad. Ayer estaba a las cinco en el subte [metro], iba a análisis y me mira una mina y me dice: “¿Vos sos muy parecida a ella o sos ella?”. “Soy ella”, contesté. “Tengo todos tus libros”, me dijo, y hablamos durante cuatro estaciones.

Viñeta de Maitena publicada en 'El País Semanal' el 26 de junio de 2003.
Viñeta de Maitena publicada en 'El País Semanal' el 26 de junio de 2003.

¿De qué se ríen los hombres cuando leen a Maitena? De lo mismo, de verse representados ellos y sus mujeres, la relación. Si vieras la cantidad de tipos que me piden que les firme algo y me dicen “para mi mujer” y yo “daleee”. Cuando tenés un libro de Mujeres alteradas el título marca. Pasó eso en los noventa: estaban de moda las mujeres, ya no.

¿Qué está de moda ahora? La homosexualidad, el género y el transgénero. Hoy, si hiciera historieta, sería de lo que más hablaría: la autopercepción. El otro día tenía a mi nieta en brazos, y la miraba toda vestida de rosa y pensaba: “¿Y si es varón? ¿Si no se siente María Luisa?”. Miré a mi hija y lo pregunté. “Pará, por favor, mamá. No me quemes”, me contestó. Pero puede pasar. Si un día me dice: “Sacame todo esto rosa y andá a comprarme un autito ya; tirame ese osito a la mierda”.

¿Se relaciona con nuevos modos de vivir roles tradicionales? Es que se dio vuelta todo: puede haber un hombre que haga las compras y cuide a los chicos, y la mujer va a trabajar y maneja el taladro. Todos tenemos amigos así: amigas-chongo que cargan el auto mientras el marido aún no salió del baño.

Pero subsisten, por ejemplo, diferencias salariales. Por eso es muy importante que el feminismo siga trabajando. En Bolivia empiezan a leer ahora Mujeres alteradas y surte efecto, hay un mensaje vigente. Con la cantidad de mujeres que se mueren en todo el mundo, golpeadas y violadas por un novio violento, sigue vigente el feminismo. ­Mientras sigamos ganando un 30% menos haciendo el mismo trabajo y teniendo ­excedencias por maternidad solo para mujeres y el papá a los cinco días tiene que ir a trabajar, hay un camino enorme por recorrer. Cuando las chicas jóvenes dicen: “Eso del feminismo es una antigüedad”, yo contesto: “No, nena, no te equivoques; ya vas a ver cuando salgas a trabajar”.