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La NASA da luz verde para probar en órbita su futura cápsula espacial

La nave Orion, sin astronautas, dará dos vueltas a la Tierra antes de entrar en la atmósfera y caer en el Pacífico. Está previsto que sea operativa en 2017

Montaje de la cápsula Orion en el Centro Espacial Kennedy (Florida).
Montaje de la cápsula Orion en el Centro Espacial Kennedy (Florida).

La NASA ha dado luz verde para realizar, en los próximos días, el primer vuelo espacial de prueba de su futura cápsula Orion, una nueva nave avanzada que debería estar operativa en 2017, en modo no tripulado, y en 2021, con astronautas a bordo. El plan para el ensayo, aprobado esta semana, contempla un vuelo de cuatro horas y media en el que la cápsula, sin astronautas aún, despegará desde la base de Cabo Cañaveral (Florida) con un cohete Delta IV pesado, dará dos vueltas a la Tierra recorriendo 96.600 kilómetros y alejándose hasta 5.800 kilómetros (muy por encima de la Estación Espacial Internacional, en órbita a unos 420 kilómetros sobre la superficie terrestre), antes de reentrar en la atmósfera terrestre para caer en el océano Pacífico, a unos mil kilómetros al oeste de la península de Baja California. El vuelo se ha fijado para el próximo día 4 de diciembre.

 “La nave espacial Orion está concebida para llevar a seres humanos más lejos en el espacio de lo que han ido nunca”, señala la NASA. “En el futuro, la Orion será lanzada con el nuevo Space Launch System, el cohete más potente jamás construido, que será capaz de enviar a los astronautas a destinos lejanos como un asteroide y, después, a Marte”, afirma la agencia espacial estadounidense.

La nueva cápsula, que podrá llevar cuatro tripulantes, empieza a ser una realidad, aunque con retrasos. Pero sus destinos en el espacio están aún por definir oficialmente en la NASA con programas de desarrollo y financiación acorde a los mismos.

El escudo térmico del vehículo está hecho de fibra de carbono y titanio

Una de las fases críticas del vuelo planeado para el 4 de diciembre es probar el sistema de protección térmico de la Orion durante su regreso a la Tierra. Tras separarse del módulo de servicio, la cápsula, volando a 32.000 kilómetros por hora, se calentará por la fricción con la atmósfera en la reentrada: su escudo delantero (de cinco metros de diámetro y hecho de fibra de carbono sobre un esqueleto de titanio) tendrá que soportar 2.200 grados centígrados y el posterior, 1.750 grados. Cuando esté a unos 2.000 metros de altura sobre el Pacífico, se abrirán los tres paracaídas principales para perder velocidad antes de caer al agua. Varios buques de la armada estadounidense estarán desplegados para la recuperación de la nave espacial, al estilo de lo que ocurrían con el regreso de las cápsulas del programa Apolo, cuando los astronautas volvían de la Luna. La nueva cápsula pesa 8,6 toneladas, 21 toneladas si se suma el módulo de servicio (que llevará los sistemas de propulsión).

“Nada es fácil en la construcción del primer ejemplar de un nuevo sistema de transporte espacial, pero el módulo para la tripulación es, indudablemente, el componente más complejo que volará en diciembre”, ha señalado Mark Geyer, responsable del programa Orion. “El módulo presurizado, el escudo térmico, el sistema de paracaídas, la aviónica... unirlo todo en un vehículo espacial que funcione es un gran logro”. En el programa de la Orion, la NASA ha firmado un acuerdo con la Agencia Europea del Espacio (ESA) por el que esta última suministrará el módulo de propulsión del vehículo espacial, que debe estar listo para 2017.

El propósito de la nave tripulada Orion (construida por Lockheed Martin para la NASA) difiere del de las cápsulas que están desarrollando empresas privadas estadounidenses, con financiación de la agencia espacial, para llevar astronautas a la ISS. A la espera de que sean una realidad, todos los astronautas, incluidos los de EEUU, siguen viajando a la base orbital en las cápsulas rusas Soyuz. Al retirar sus transbordadores, y a la espera de estos nuevos vehículos, la NASA carece ahora mismo de transporte espacial propio para sus astronautas.

 

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