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El arquitecto español que revolucionó el lujo

Loewe rinde homenaje a Javier Carvajal con una exposición en la mítica tienda de la calle Serrano de Madrid

Carvajal a fianales de los cincuenta en su estudio.
Carvajal a fianales de los cincuenta en su estudio. Fondo Carvajal de la Univesidad de Navarra.

Enrique Loewe cita al escritor Salvador Pániker para describir el momento por el que pasa la marca. “Es el mejor ejemplo de retrofuturismo. Reinventas el pasado para mirar al futuro”. Se refiere al rediseño integral que se está llevando a cabo en la firma desde hace un año (logo y tiendas incluidos); concretamente, desde que J.W Anderson ha sustituido a Stuart Vevers en la dirección creativa.

Cuando el joven diseñador británico se sumergió en los archivos de Loewe decidió que tomaría como punto de partida para esta nueva etapa el legado de Javier Carvajal, el arquitecto que dio forma a la identidad de este emblema de la marroquinería española a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. “Ha recuperado su memoria. Está reescribiendo su obra, incluso los muebles que Carvajal diseñó para esta casa”, cuenta Enrique Loewe.

Mobiliario del pabellón que creó Carvajal para la feria Mundial de Nueva York.
Mobiliario del pabellón que creó Carvajal para la feria Mundial de Nueva York. Fondo Carvajal de la Universidad de Navarra

Se cumplen 50 años del proyecto que convirtió a Carvajal en un héroe nacional: el pabellón que creó para la Feria Mundial de Nueva York y con el que ganó el primer premio. Loewe le rinde homenaje con una exposición que, tras su paso por Barcelona, se inaugura hoy en la mítica tienda de la calle Serrano de Madrid. Un recorrido por archivos, fotografías, planos y crónicas de la época que resultan doblemente pertinentes porque hablan del pasado, pero sobre todo del futuro. Permiten adentrarse en la obra más emblemática de uno los arquitectos más celebrados del país, y a la vez entender algunas de las claves del éxito de Loewe.

“Mi padre conoció a Carvajal en la Trienal de Milán en 1957 y decidió convertirse en su cliente”, cuenta Enrique Loewe. El arquitecto reformó las tiendas de la casa, tanto en España como en otros países. Revolucionó el concepto del lujo cambiando de arriba abajo sus espacios. “Una tienda clásica, en una España compleja y elitista, se atrevió a tener escaparates abiertos, a quitar las barreras entre el interior y el exterior”, recuerda quien representa la cuarta generación de la única casa de lujo española. Hoy las firmas de lujo más reconocidas tratan con prestigiosos arquitectos para levantar locales que en ocasiones borran las fronteras entre el edificio y la escultura. En aquel momento, hace más de cinco décadas, la tienda de Loewe en la calle Serrano se convirtió en el símbolo de un país que luchaba por abrirse hacia la modernidad sin por ello rechazar sus señas de identidad.

Tras el cambio en la forma, llegó la transformación del fondo, y la marca en su conjunto secundó la revolución Carvajal. “Nuestra vocación innovadora era tal que en plenos años sesenta creamos una gama de productos llamada Loewe 2000, basada en el uso de napa de colores”, explica. “Muchos artistas simpatizaron con el trabajo que él estaba realizando en la marca y comenzaron a donar sus obras”. Gracias a Carvajal, llegaron a la firma de marroquinería figuras como Vicente Vela (que diseñó el logo a finales de los cincuenta) o Amadeo Gabino, autor de algunos de los estampados. Así se inició una relación con el arte español que dura hasta nuestros días, y que se ha convertido en una de las señas de identidad de la firma. Durante medio siglo, Loewe ha aunado moda y cultura a través de su Fundación, sus exposiciones y, sobre todo, sus escaparates. “Fueron una ventana abierta a la cultura en un país que tenía enormes carencias en este ámbito”, recuerda Enrique Loewe.

Fachada de la tienda de Loewe en la calle de Serrano en Madrid.
Fachada de la tienda de Loewe en la calle de Serrano en Madrid. Fondo Carvajal de la Universidad de Navarra

No es de extrañar que, ya en 2014, J.W. Anderson haya querido comenzar su labor al frente de la marca volviendo al hombre que gestó el cambio. “Carvajal sigue siendo absolutamente moderno. Supo condensar la tradición de la arquitectura española desde un punto de vista absolutamente innovador”, cuenta Jorge Tárrago, coordinador de la exposición. En su pabellón español convivían bloques de hormigón con artesonados, exteriores herméticos y minimalistas con interiores barrocos. Un equilibrio entre espacios y tiempos que también puede ser aplicable a Loewe. La firma hoy pertenece al conglomerado del lujo LVMH, pero sigue siendo el símbolo por antonomasia del saber hacer español. Loewe y Carvajal aprendieron juntos a mirar al pasado para revolucionar el presente. “Su trabajo estaba tan unido al de esta casa que al pabellón lo apodaron el Pabellón Loewe”, rememora Enrique.

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