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CARTAS AL DIRECTOR

Reflexiones de un zombie somnoliento

En estos tiempos de recortes son muchas las veces que hemos oído decir que los recortes en sanidad no habían repercutido en la calidad del servicio, pero queda claro que esto no es así, ya que los recortes en la financiación y en los recursos humanos se han dejado sentir de manera notable. Se cierran quirófanos, se cierran consultas, existe un menor número de camas disponibles en los hospitales públicos, se sobrecarga de trabajo a los profesionales del sector y se eternizan las listas de espera. Hay veces que incluso para poder ser atendido por el propio médico de cabecera has de esperar una semana.

Está claro que en un servicio de la importancia de la sanidad es una mera cuestión de tiempo que de una manera u otra nos veamos afectados por la degradación de su calidad, como recientemente me ha sucedido a mí. Hace unas semanas que, notando las terribles consecuencias de no descansar bien, me decidí a visitar a mi médico de cabecera, el cual ante los síntomas que presentaba me diagnosticó un posible problema de apneas del sueño. Para poder confirmarlo me indicó que debía solicitar hora para el neumólogo, cosa que hice al salir de su consulta. Y el resultado fue que se me dio hora para el 15 de enero del próximo año, dentro de algo más de seis meses. Hasta la fecha en cuestión deberé continuar con mis problemas de sueño, cansancio, cefaleas, y las consecuencias que ello me ocasiona en mi carácter y en mi rendimiento laboral porque en mi ciudad, Vic, el médico especialista está sobresaturado de trabajo. Gracias a todos aquellos que con el pretexto de la crisis han puesto su granito de arena para cargarse la sanidad pública, privatizarla y ponerla en manos de poderosos consorcios privados, gestionados en algunos casos por sus amigos o familiares.— Marco Sebastián Noferini. 

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