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Píldoras antiedad: toda la verdad

Cinco expertos hablan sobre las propiedades, efectos y beneficios de los antioxidantes orales

La granada es un buen antioxidante.
La granada es un buen antioxidante.

Prometen retrasar el envejecimiento, pero no son todo bondades. Tienen sus reglas de juego y saltárselas entraña ciertos riesgos. Cinco especialistas desvelan cómo tomar antioxidantes con total tranquilidad.

¿Qué son los antioxidantes y para qué sirven?

José Aguilera Arjona, especialista en Fotobiología Dermatológica y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), lo resume en que son moléculas con capacidad de prevenir o retardar la oxidación. Neutralizan los daños de los radicales libres, responsables del deterioro celular, de muchas enfermedades y del envejecimiento: dañan el ADN celular causando lo que se conoce como estrés oxidativo. El organismo produce antioxidantes que lo intentan mantener a raya, pero necesita adquirir otros que no puede sintetizar a través del consumo de derivados vegetales o pescados. La contaminación, el estrés, la mala alimentación e incluso el ejercicio físico intenso provocan un desequilibrio que hace necesaria la toma de suplementos que contrarresten el déficit.

¿Cómo se deben ingerir y dosificar en el tiempo?

No todo el mundo necesita la misma prescripción de antioxidantes. Según Jesús de Benito, cirujano plástico y director médico de Antiaging Group Barcelona, es muy importante realizar un estudio previo para establecer el tratamiento, sobre todo si se toma alguna medicación.

¿Mejor solos o en fórmulas combinadas?

Como apunta Purificación Espallargas, ginecóloga especialista en Medicina Estética y Antiaging, depende de cada persona, de su historial médico y del objetivo buscado. Normalmente, las fórmulas combinadas son válidas para prevenir y paliar déficits provocados por malos hábitos, pero minerales y vitaminas deben ser siempre prescritos por un experto para evitar abusos que conlleven daños colaterales para la salud.

¿Sin control son peligrosos para la salud?

La farmacéutica Meritxell Martí es rotunda. Los excesos de vitamina A se acumulan en el hígado y pueden provocar cefaleas, náuseas, debilidad muscular, visión borrosa y problemas hepáticos; el abuso de vitaminas del grupo B y C conlleva nerviosismo, insomnio y cálculos renales y el de vitamina E, hemorragias nasales, además de estar contraindicado en personas que toman anticoagulantes o antes de una intervención quirúrgica. Un exceso de yodo puede provocar bocio e hipertiroidismo; el exceso de selenio, caída de pelo, diarrea o apatía; el de calcio, piedras renales; el de potasio –suplemento muy popular en las dietas proteinadas–, úlceras, nerviosismo y depresión, y el de sodio aumenta la tensión arterial. El consumo profuso de los carotenos, fuente de vitamina A, asume los mismos males que el abuso de esta. ¿Y las isoflavonas? Son parecidos a los estrógenos naturales, por lo que no pueden ingerirse si hay riesgo de cáncer de órganos reproductores.

¿Aumentan su eficacia combinándolos con cosmética antioxidante?

Indudablemente. Así lo asegura Carmen Navarro, directora de los centros de estética que llevan su nombre. Una piel poco firme refleja el déficit de colágeno de huesos y músculos. Combinar antioxidantes orales con cremas es un buen recurso para preservar la salud y belleza de la piel. ¿Un ejemplo? La fotoprotección más completa es la que aúna antioxidantes orales, tópicos y un filtro solar adecuado a cada fototipo.

 

Famosos y naturales

Estos son los antioxidantes de origen natural más solicitados: 

Astaxanthina. Se encuentra en las microalgas marinas de color rojo y en los mariscos. Con una acción y composición similar a la de los carotenos, tiene la ventaja de que no se transforma en vitamina A en el organismo. Protege el cerebro, la vista y la piel frente al sol, además de paliar los problemas cardiovasculares.

Curcumín. Esta raíz de la cúrcuma calma los dolores musculares y reumáticos, tiene propiedades antiinflamatorias y hepatoprotectoras.

Resveratrol. Presente en el vino tinto y las uvas negras, protege la piel y el corazón y activa las enzimas desintoxicantes del hígado.

Pterostilbene. De estructura parecida al resveratrol, los estudios aseguran que se asimila mejor que este. Proviene de las bayas negras, como el arándano o el mirtilo, ayuda a mejorar la función cognitiva y regula los niveles de glucosa.

Pycnogenol. Procedente de la corteza del pino, es perfecto para mantener los vasos sanguíneos sanos y fuertes y mejorar la resistencia física.

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