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Arte bajo los palos

La carrera como portero del escultor Eduardo Chillida marca su obra

La mayoría de las manifestaciones creativas sobre fútbol son fotografías

Periferia de Madrid, 1962. Ver fotogalería
Periferia de Madrid, 1962.

La portería, ese ansiado objeto de deseo que todo jugador quiere alcanzar y que todo guardameta quiere proteger, fue una de las musas del artista Eduardo Chillida (San Sebastián, 1924-2002), portero de la Real Sociedad durante la temporada 1942-1943. Tuvo que abandonar el deporte tras una lesión de rodilla que arrastró toda su vida. La posición que ocupaba en el terreno de juego marcó la carrera artística del donostiarra. "La portería y el área son la única zona tridimensional de un campo, el espacio más activo. El objetivo es meter gol y es el arquero el que analiza todas esas situaciones espacio-temporales". De esta manera explica Luis Chillida, hijo del escultor, cómo recordaba su "aita" —papá en euskera— su misión como guardameta.

El fútbol quedó representado en la obra de Chillida tanto en los dibujos con líneas y formas que evocan la relación del campo con la portería, como en sus grandes obras públicas, que requieren un importante trabajo en equipo, igual que en el deporte. El Peine del viento, una de sus esculturas en San Sebastián, es labor de ingenieros, arquitectos, trabajadores de obra, forjadores; todos con el mismo fin. Pero el hijo del artista remarca la obligación de su padre como autor: "Es como la responsabilidad del portero: el fallo de un jugador se puede suplir, pero el de un guardameta significa que te meten un gol".

La portería es también protagonista de la serie Campos de fútbol de los fotógrafos María Bleda (Castellón, 1969) y José María Rosa (Albacete, 1970), ganadores del Premio Nacional de Fotografía en 2008. Es el elemento común. "Sintetiza la esencia de un campo y posee la carga escultórica", explican. Fue su primera obra en común. Fotografiaron terrenos de juego vacíos a la salida de cualquier pueblo. Eligieron lugares cercanos a ellos tanto geográfica como sentimentalmente. Imágenes en las que se respira el poco uso; siempre hay una portería, el bastidor que enmarca la escena, bajo el que se celebrarían goles en otra época. Instantáneas en las que nunca aparece la figura humana. Se oye el silencio. Están cargados de memoria, del paso del tiempo.

Grao (Castellón). Fotografía de la serie 'Campos de fútbol' (1992-1995). ampliar foto
Grao (Castellón). Fotografía de la serie 'Campos de fútbol' (1992-1995).

Bajo la portería, elemento constante en las representaciones artísticas del fútbol, vuela un seminarista que se lanza a parar la pelota. Fue el momento captado por el fotógrafo Ramón Masats (Caldes de Montbui, Barcelona, 1931) en 1960, durante su visita al seminario de Madrid para hacer un reportaje. No quiso perder la oportunidad de plasmar aquellas sotanas negras jugando al fútbol. Esperó detrás de la portería hasta que tuvo la imagen que quería. "Cuando haces una buena foto lo sientes en el corazón", dice Masats, al que se le acaba de conceder el Premio PhotoEspaña 2014 a toda su carrera fotográfica. Aunque alguna vez haya captado imágenes de fútbol, reconoce que no le atrae fotográficamente. De hecho, comenta que está un poco aburrido de que siempre le hablen de la misma foto. A él le gustaba cargar con la cámara —"los equipos de antes pesaban"— y caminar buscando algo que le llamara la atención. También en los sesenta sacó la foto en la que una cabra observa un partido de fútbol. "Paseando por las afueras de Madrid, me encontré esa escena y la tomé". Su intención era que la escena del fondo, aunque desenfocada, se distinguiera. Pero, en general, no le parece un deporte plástico.

Cuando haces una buena foto lo sientes

en el corazón

Ramón Masats, Premio Nacional de Fotografía 2004

Y no es el único. Los grandes artistas del siglo XX solo han mostrado algo de interés por el fútbol en su obra en momentos puntuales. Se sabe que Miró, Dalí y Picasso eran seguidores del Barcelona. Este último realizó a principios de los sesenta una serie de esculturas dedicadas a diversos deportes, entre las que figuraba un futbolista. Miró y Dalí crearon sendos carteles para la celebración de los 75 años del club azulgrana, y Antoni Tàpies diseñó el del centenario del Barça. También Andy Warhol, uno de los máximos representantes del arte pop, no pudo dejar de incluir a Pelé, delantero brasileño, entre sus famosas series de retratos.

Ilia Galán, profesor de Estética y Teoría del Arte de la Universidad Carlos III de Madrid, interpreta el fútbol como una obra de arte total: hay música, danza y colorido. Aunque reconoce que no se valora desde el punto de vista estético. Le parece un fenómeno curioso, teniendo tantos seguidores: "Hay pocos autores de calidad que trabajen sobre este deporte. Se valora como un entretenimiento para las masas, algo populachero".

El fotógrafo uruguayo Leo Barizzoni (Montevideo, 1971) confirma que, aunque la tendencia está cambiando, no estaba bien visto que un deporte básico captara la atención de los intelectuales y artistas. Justo es esto lo que le atrae a él. Este fotógrafo uruguayo acaba de publicar Fútbol (editorial Santillana), un libro en el que se muestran instantáneas de gente que juega en la calle. El fútbol fuera del campo, el fútbol que impregna a cualquier sociedad. "Esta mañana iba por la rambla con un frío espectacular, aquí en Montevideo. De repente, a través de la neblina, vi a dos chicos jugando bajo dos arquitos en la playa". Encuentra arte en el fútbol callejero y en el profesional: "Hay goles que tendrían que tener copyright".

Extracto del documental 'Chillida, el arte y los sueños', 1999.

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