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CARTAS AL DIRECTOR

Vínculos familiares en el Tribunal de Cuentas

En las ediciones de EL PAÍS del pasado día 24 se reseñaba, de forma oportuna, la excesiva concentración de vínculos familiares dentro de la plantilla del Tribunal de Cuentas, institución esencial en el buen devenir del funcionamiento democrático a través del control del dinero público. Pues bien, en ese ente que debe emitir imagen ejemplarizante para los españoles, más de 100 empleados son familia entre ellos, algo más del 14% de los mismos. A esta cuestión llamativa de por sí, se une el hecho de que este tribunal es uno de los organismos públicos españoles que mejores sueldos paga a sus empleados: en torno a 3.000 euros de media. Hay vínculos de todo tipo: consejeros, miembros del comité de empresa, conocidos políticos que tienen entre la plantilla del tribunal a esposas, primos carnales, cuñados, concuñadas, hijos, sobrinos, hermanos, nueras, yernos e incluso a amigos de la infancia; también hay parejas sentimentales y hermanas de éstas. Todos ellos, con seguridad, han pasado por el pertinente tribunal opositor para valorar sus méritos, pero el resultado final es sorprendente para la sociedad española, sobre todo en momentos de crisis como éste y cuando más de seis millones de personas buscan un empleo. En toda la Administración Pública es deber obligado cuidar las formas y las apariencias, pero en entes como el Tribunal de Cuentas, fiscalizador necesario del dinero de la cosa pública, hay que aplicar la famosa frase de Julio César: “La mujer del César tiene que ser honrada y parecerlo”.— Mario Martín Lucas.

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