Fin de mes
No llego a fin de mes, mi hijo estudia en barracones porque no hay dinero para la escuela pública, mi marido lleva dos años en lista de espera para operarse de la columna con unos dolores insoportables, mis padres viven con una mínima pensión que sólo les alcanza para no morirse, porque un entierro es muy caro. Sin embargo, hoy estoy feliz; tenemos un nuevo Rey, tan guapo, tan preparado, tan cercano y sus hijas, esas niñas que nunca tendrán que ganarse un futuro, un futuro que algunos de nuestros hijos ya lo tienen perdido de antemano, que no tendrán más opción que malvivir, aunque no lo merezcan, pero estoy feliz; tenemos nuevo Rey, en un país en el que según la Constitución todos somos iguales, las infantas vivirán en palacio y mi hijo en un piso de un barrio periférico, y ni siquiera vale eso “de haber estudiado”, porque oposiciones para rey hace tiempo que no se convocan, ¿verdad? Viva el Rey, abajo la igualdad de oportunidades, la democracia y el derecho a ser todos iguales ante la ley; pero todo eso no importa: tenemos nuevo Rey.— Carmen Gracia Casals.


























































