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Greenpeace dice no a la extracción de petróleo en aguas de Ibiza

El Rainbow Warrior, buque insignia de la ONG, protagoniza una acción reivindicativa para denunciar los peligros de las prospecciones petrolíferas en Baleares y Canarias

Vista desde un 'dron' de la protesta de Greenpeace junto a la costa de Ibiza.
Vista desde un 'dron' de la protesta de Greenpeace junto a la costa de Ibiza. GREENPEACE HANDOUT

La organización ecologista Greenpeace ha elegido las aguas de Ibiza para realizar una nueva acción reivindicativa. El objetivo: pedir la paralización de las prospecciones petrolíferas que planean realizar la española Repsol en Canarias y la escocesa Cairn Energy en las Islas Baleares, el mar de Alborán y el golfo de Valencia. La operación ha tenido lugar este miércoles a primera hora de la mañana frente al peñón de Es Vedrá, un kilómetro al sureste de la isla balear.

El Rainbow Warrior, buque insignia de Greenpeace, ha fondeado al amanecer de este miércoles, después de navegar toda la noche desde Valencia. La roca de Es Vedrá, un impresionante farallón de 338 metros de altura, ha sido testigo de la febril actividad de la tripulación del buque, que ha trabajado desde primera hora para realizar la protesta ayudados de tres embarcaciones zodiac.

Apenas despuntaba el sol cuando una docena de activistas de la organización se ha enfundado los trajes de neopreno y las aletas y se ha sumergido en el mar, donde ha expandido una barrera anticontaminación de cien metros similar a las que se han utilizado para contener vertidos en desastres naturales como el del Prestige en Galicia o el de BP en el Golfo de México. Una vez en el interior de la barrera, han desplegado una pancarta sobre el agua en las que se podía leer Oil no, (no al petróleo). “Queremos simbolizar lo que pasaría si se llevaran a cabo prospecciones de petróleo y se produjera un vertido. Son solo 100 metros de barrera, pero en una situación real serían muchos más”, ha explicado Laura Pérez, directora de comunicación de Greenpeace España. La acción se ha completado en soledad, sin incidentes y sin que ninguna autoridad policial la haya interrumpido.

La búsqueda de combustibles fósiles en aguas españolas y el rechazo frontal de la sociedad han sido una noticia de actualidad desde que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) diera su visto bueno el pasado 27 de mayo a una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que autorizará a Repsol a realizar catas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Ecologistas partidos políticos, científicos y ayuntamientos se oponen a una práctica que podría suponer una catástrofe para el medioambiente, según la ONG. El pasado sábado, decenas de miles de canarios protagonizaron una protesta en todas las capitales de las islas. Las islas ahora esperan la decisión del Tribunal Supremo, que aún tienen que dar una respuesta a los siete recursos presentados por diversas organizaciones ecologistas y por los cabildos de Fuerteventura y Lanzarote. Los magistrados se reunieron este martes y seguirán deliberando durante días.

En Baleares todavía se va un paso por detrás, ya que Cairn Energy solo dispone, por el momento, de un permiso de investigación y aún está pendiente de que el Gobierno apruebe su Declaración de Impacto Ambiental para comenzar las exploraciones sísmicas. Las zonas en las que esta petrolífera quiere operar cubren un área de 2.420 kilómetros cuadrados entre las costas valenciana y balear y están a unos 28 kilómetros de Ibiza, cerca de áreas declaradas Reserva Natural y protegidas por directivas europeas. Entre ellas se encuentran las salinas de las islas Pitiusas, donde se encuentra el organismo vivo más grande del mundo, un ejemplar de ocho kilómetros de posidonia oceánica.

La organización ecologista quiere hacer hincapié en las consecuencias que podrían sufrir la flora y la fauna de esta zona del archipiélago balear, donde conviven diferentes especies de cetáceos, aves marinas, reptiles e invertebrados endémicos, pero también las que acarrearía al sector turístico si se produjera un vertido. Con casi 2,5 millones de visitantes al año y un gasto turístico de 2.400 millones de euros, este representa casi toda la actividad económica de la comunidad.

La organización destaca en un informe presentado esta semana con el título Petróleo NO, ni aquí ni en el Ártico, que los yacimientos del canal de Valencia, el delta del Ebro y el golfo de León encontrarían, como mucho, 272 millones de barriles de crudo. Dado que España consume 1,5 millones al día, los hallazgos de Baleares equivaldrían solo a medio año de suministro.

Greenpeace alerta de que las prospecciones no solo no resuelven el problema de la dependencia energética de España, que importa el 86% del petróleo que consume, sino que además agravan otros problemas ambientales. “La quema de hidrocarburos, es el mayor causante del cambio climático en el planeta”, explica Pilar Marcos, portavoz de la organización. “Para evitarlo, dos tercios de las reservas de combustibles fósiles deben quedarse donde están”, aclara.

La alternativa, para la ONG, es sustituir el uso de combustibles fósiles por el de energías renovables. Según el estudio Energía 3.0, elaborado por esta entidad, sería técnica y económicamente posible que en 2050 todas las fuentes de energía fueran 100% renovables. No obstante, la prioridad de la ONG ahora mismo es paralizar las catas en los fondos marinos españoles. Con tal fin, la organización ha recogido 200.000 firmas que se entregarán a entidades ecologistas locales para aumentar la presión política sobre este problema. A bordo del Rainbow Warrior, el mensaje que se envía a la sociedad es contundente “Se puede parar, pero no podemos hacerlo solos”.