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La nueva vida de Strauss-Kahn

Tres años después del escándalo del Sofitel, el exdirector del FMI ha retomado su actividad financiera y mantiene una relación con una experta en redes sociales

Dominique Strauss-Kahn tras una comparecencia ante el juez.
Dominique Strauss-Kahn tras una comparecencia ante el juez. CORDON

Tres años después del escándalo del Sofitel de Nueva York que frenó en pleno vuelo sus aspiraciones políticas, el exdirector del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, ha pasado página y comenzado una nueva vida. Declarado persona non grata en los círculos políticos, ha logrado poco a poco reconvertirse en un financiero reclamado en todas partes del mundo. A punto de estrenarse la esperada película de Abdel Ferrara sobre el caso DSK, al que da vida Gérard Depardieu, (a mediados de mes en Internet), Strauss-Kahn contraataca firmando un gran regreso en televisión: será uno de los expertos entrevistados del reportaje La gran novela del euro, que se emitirá el 15 de mayo en France 2. Sus iniciales, según el semanario L’Express, que ayer le dedicó un dossier especial, se han convertido en una marca de proyección mundial para bien y para mal.

Strauss-Kahn está inevitablemente vinculado a las acusaciones por agresión sexual. Además del escándalo de Nueva York sobreseído en lo penal y que se cerró por un acuerdo en lo civil, está pendiente de juicio en Francia por proxenetismo en el denominado caso Carlton de Lille. Este es el filón que Dominique Alderweireld, imputado también, pretende explotar ahora con su nuevo burdel en Bélgica al que ha puesto el nombre de Dodo Sex Klub, jugando así con las iniciales del exdirector del FMI que ha reaccionado demandando al proxeneta.

Pero DSK es también el economista reputado al que todos los sondeos señalaban como el favorito para las elecciones presidenciales de 2012, las que ganó François Hollande, y cuyos conocimientos siguen siendo alabados.

El que fuera ministro de Finanzas quiere recuperar su marca en su sentido más positivo. Asociado ahora al financiero establecido en Tel Aviv Thierry Leyne acaba de lanzar un fondo de inversiones —DSK Global Investment— cuyo aporte mínimo es de 143.700 euros y con el que esperan alcanzar los 1.437 millones de euros.

Su asociación con Leyne ha sido determinante para la reconversión de Strauss-Kahn, según apunta L’Express. Se conocieron a principios de 2012, al año siguiente del caso Sofitel, cuando el político, al que sus amigos daban la espalda, se encontraba en plena travesía del desierto. A los pocos meses, vivió su época más complicada: la separación de su esposa y apoyo, Anne Sinclair, y una ciática que le obligó a moverse en silla de ruedas y a ingerir grandes cantidades de medicinas.

En septiembre de 2012, se animó y lanzó Parnasse, su propia firma, que en su primer año registró un volumen de negocio de 636.000 euros y un beneficio de 216.400. Con Leyne, DSK ha entrado en otros mercados. Creó, a petición de Sudán del Sur, independizado en 2011, su banco central, del que es ahora consejero. También aconseja al Gobierno serbio en sus negociaciones con el FMI y está presente en dos bancos rusos.

Su vida personal también parece estabilizada. Se cumple ahora un año desde que apareció por primera vez con Myriam L’Aouffir, la responsable de comunicación online y de marketing en las redes sociales de France Télévisions, y posó con ella sobre la alfombra roja de Cannes.

 

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