Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EDITORIAL

Gasolinas bajo sospecha

El mercado de carburantes debe favorecer que existan más estaciones de servicio independientes

Tres grandes compañías petroleras (Repsol, Cepsa y BP) dominan el 85% del mercado español de carburantes. Por esta causa resurgen cada cierto tiempo evidencias sospechosas de que las compañías dominantes acuerdan los precios y los suben por encima de los que fijaría un mercado competitivo. La Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) acaba de informar que el margen bruto de explotación (precio antes de impuestos menos la cotización en los mercados internacionales) en la gasolina aumentó el 25% y en el gasóleo el 11% durante enero. Reitera además que los precios antes de impuestos en España superan la media europea y que están “alineados” como efecto de un probable acuerdo anticompetitivo entre las compañías. Las petroleras dominantes habrían aprovechado la caída del precio de los carburantes para ampliar sus márgenes por el conocido método de adecuar muy lentamente los precios al consumidor cuando la cotización internacional del carburante cae, mientras, a la inversa, los elevan rápidamente cuando el precio de referencia sube.

Llegados a este grado de concentración del mercado, es obligado regularlo, sin caer por supuesto en la intervención. Todas las investigaciones microeconómicas demuestran que los precios bajan en las zonas de denso tráfico automovilístico o ejes estratégicos de carreteras donde se instalan estaciones de servicio independientes, las que no están abanderadas por las grandes petroleras, en competencia con las que sí lo están. Es decir, se conoce la solución teórica al problema que denuncia la CNMC: consistiría en multiplicar el número de gasolineras independientes y limitar, como se hizo en el pasado con carácter temporal, la cuota de estaciones que pueden controlar las compañías dominantes. La limitación debería ser selectiva, de forma que estas no pudiesen aumentar los puntos de suministro en los ejes estratégicos, para evitar que, para cumplir con una eventual cuota, BP, Cepsa o Repsol se desprendieran de los puntos de suministro de escaso valor estratégico a cambio de aumentar su presencia en las zonas con mayor tráfico.

Para estimular la instalación de gasolineras independientes los reguladores saben que es necesario reducir los trámites administrativos de apertura de estaciones, sobre todo en centros comerciales o en vías de gran tráfico. En 2013 el Gobierno introdujo modificaciones en la Ley de Hidrocarburos para aumentar la competencia en el mercado de carburantes, algunas en la senda correcta. Pero no se tienen noticias de los efectos de dichas normas, prueba de que o han fracasado o no se aplican. Si Industria quiere conseguir un mercado de carburantes competitivo tiene que aceptar que no basta con dictar leyes que luego no se aplican o lo hacen a medias; hay que imponer su cumplimiento. Tampoco es suficiente que los informes de la CNMC denuncien prácticas perjudiciales para los ciudadanos; debería haber sanciones proporcionadas al daño causado. Lo que se ha hecho solo son amagos para la galería.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.