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No, Willy, que no

Toledo ha apoyado públicamente la dictadura de Raúl Castro en Cuba y a un personaje tan siniestro como Nicolás Maduro

Leo en los periódicos el manifiesto de las marchas de la dignidad que han llenado Madrid de gente el sábado. Y se dice allí que este Gobierno no representa a los que acudieron a la capital con reclamaciones que comparto, pero que me resulta difícil juntar en un solo discurso unificado.

Bueno, también me pasa eso de sentir que este Gobierno no me representa. No voté al Partido Popular en las últimas elecciones, y eso lleva a la lógica conclusión de que Mariano Rajoy y los suyos no se sientan obligados a representarme. Un quid pro quo democrático.

Pero eso no me lleva a gritar que se vayan, porque sí representan a la mayoría de mis conciudadanos. Qué le voy a hacer. Y eso tampoco me conduce a aceptar que cualquiera me represente a la hora de exigir pan y techo para todos. Porque de cómo se diga y quién lo diga dependen muchas cosas.

¿Por qué se dejó la portavocía de las marchas de la Dignidad a un actor que se llama Willy Toledo? Le he visto alguna vez en el cine y tengo que reconocer que tiene gracia. Pero le he visto en otro tipo de actos y pierde todo el salero cuando dice las cosas que piensa en lugar de las que vienen en un guion.

Toledo ha apoyado públicamente la dictadura de Raúl Castro en Cuba, país donde la libertad de expresión no existe y donde estar en la oposición puede llevar (y lleva) a muchos cubanos a la cárcel. Y apoya públicamente, con un lenguaje chulesco y retador, la retórica amenazante y la práctica violenta de un personaje tan siniestro como Nicolás Maduro, que reprime a tiros en las calles a los venezolanos y cierra sus periódicos.

Willy Toledo me representa menos que Rajoy, porque no sé cómo se le quita.

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