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CARTAS AL DIRECTOR

Soy ucraniana

Quiero aclarar una confusión. Todos dicen que Ucrania está dividida entre los prorrusos y los proeuropeos. A los prorrusos a su vez los llaman rusos. Soy de Odessa, una ciudad preciosa, la perla del mar Negro. Siempre he hablado en ruso, en mi familia hablan en ruso, mis amigos hablan en ruso. He leído a los clásicos rusos. Sin embargo, con las reformas lingüísticas de los primeros Gobiernos tras la independencia de la URSS, cuando estudié en el instituto introdujeron la lengua y literatura ucraniana de forma obligatoria. Todos los rusohablantes en cierto modo nos negábamos a estudiar esa lengua, porque durante siglos el ucraniano se prejuzgaba por los rusohablantes como lengua de campesinos. Durante la época soviética, se intentó que todos los habitantes de los países que eran parte de la URSS, hablaran ruso. El ucraniano siempre estuvo marginado.

Pero desde la perspectiva de hoy estoy agradecida a los dirigentes, gracias a los cuales aprendí ucraniano, esa lengua tan preciosa y melodiosa. He podido leer su literatura, que está tan poco traducida a otras lenguas y que expresa el sentimiento luchador del pueblo ucraniano.

Soy rusohablante y no soy rusa. He nacido en Ucrania. Y como otros habitantes de Ucrania del Este, me siento ucraniana y no tengo ni una pizca de deseo que mi ciudad ni ninguna otra pertenezca a la Federación Rusa.— Valeria Kiselova Savrasova.

 

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