El acento
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

‘Bitcoin’ tocado, no hundido

Una moneda al margen de un control central y de una autoridad es más volátil

MARCOS BALFAGÓN

La gente que tenía depositados sus ahorros en Mt.Gox se ha quedado sin ellos. A muchos españoles preferentistas la noticia no les va a levantar de sus asientos (ni a los del Fórum Filatélico ni a los de Rumasa I y II): como a mí, dirán. Efectivamente, la novedad es que Mt.Gox es una entidad japonesa que guardaba ahorros en una moneda virtual, el bitcoin. La desaparición de Mt.Gox certifica lo que las autoridades bancarias —sus grandes antagonistas— ya habían advertido: que realizar transacciones con una moneda virtual tiene sus riesgos. En la actualidad existen media docena de monedas virtuales, pero ninguna había adquirido la extensión geográfica, el volumen y la importancia del bitcoin.

En febrero del pasado año, esta moneda apenas se cotizaba a 20 euros, pero en diciembre llegó a acercarse a los 1.000 euros. Ahora, a pesar de este cierre de Mt. Gox —principal casa de intercambio de la moneda— y de otros sucesos negativos, como la detención de varias personas relacionadas con el tráfico de drogas utilizando esta moneda, el bitcoin sigue vivo. Mantienen un valor estable en torno a los 350 euros, y la clientela se ha ido a otros sitios que comercian con ella.

Seguirán los vaivenes de la moneda, pero también va a seguir con un público al que no le gusta que su comercio tenga intermediarios, comisionistas o autoridades que suben y bajan el valor de una divisa a su conveniencia. Evidentemente, una moneda al margen de un control central y de una autoridad tiene mayores riesgos y una volatilidad superior, como se ha encargado de advertir el Bank of America, la entidad financiera que mejor ha hablado de las posibilidades que se abren en el comercio electrónico. El bitcoin está tocado, pero no hundido.

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No se trata solo de volatilidad, aunque la creación histórica de las monedas buscaba precisamente la mayor estabilidad posible en los cambios. Es también un problema de regulación y responsabilidad; es decir, de seguridad para el propietario de la moneda. Si se pueden robar (hackear) en un solo golpe 750.000 bitcoins, el 6% de la moneda en circulación, eso significa que la divisa necesita nuevas normas de funcionamiento. Si es que aspira a la supervivencia.

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