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Cartas al director

No me llega

Soy bombero funcionario. Estoy divorciado y mi hija vive a 150 kilómetros de mí. Tengo un sueldo de algo más de 1.400 euros y una pensión alimenticia que en su momento acordé y que consiste en 14 pagas de 450 euros. Ha pasado el tiempo y mi sueldo es sensiblemente menor que hace siete años a pesar de que tengo dos trienios más. Tengo hipoteca, facturas, y gastos de, por ejemplo, más de 200 euros en gasóleo cada mes. He ido a juicio para bajar mi pensión que ya va por algo más de 480 euros, 14 veces y me lo han negado. No me llega, incluso perdí una paga extra y a veces tengo que pedir ayuda a mis padres.

He querido emprender una pequeña franquicia con el respaldo de mi familia, pero mi incompatibilidad como funcionario me lo impide, incluso contratando a alguien para trabajar en el negocio. Si me busco un trabajo en negro, me juego de seis meses a tres años de empleo y sueldo. Estoy condenado a vivir en el hoyo porque ni la justicia ni los políticos, que sí que pueden tener varios cargos, funcionan como debieran. Pobre, pobre, pero también un privilegiado funcionario.— David Domínguez Cerro.

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