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“Es un insulto a la dignidad hablar de brotes verdes”

Miguel Bosé, elegido Persona del Año por la Academia de la Música Latina. “La crisis estaba ahí, pero hay maneras de combatirla”, asegura el artista. No piensa en retirarse: “Me queda mucho por hacer, moriré en un escenario”

Miguel Bosé, con el premio Persona del Año de la Academia Latina de la Grabación, en Las Vegas, Nevada, el 20 de noviembre de 2013. Ampliar foto
Miguel Bosé, con el premio Persona del Año de la Academia Latina de la Grabación, en Las Vegas, Nevada, el 20 de noviembre de 2013. EFE

Mientras la compañía discográfica (RLM) de Miguel Bosé localiza al cantante en un hotel de Las Vegas, en el que acaba de despertarse, en el teléfono suena, qué casualidad, la canción de Raphael que dice: “Que pasará, que misterio habrá puede ser mi gran noche...”. Para Bosé lo fue anoche. Y es que el cantante ha sido elegido como Persona del Año 2013 por la Academia de la Música Latina, uno de los galardones más preciados. En él se reconoce tanto los méritos artísticos como los filantrópicos del artista.

“Es un premio a Bosé pero también a Miguel”, explica el artista. Y si el primero lleva muchos años en el mundo de la música, el segundo también se ocupa de asuntos filantrópicos hace tiempo. Construye albergues en México, defiende los océanos, trabaja con Juanes para que el derecho a la paz sea reconocido, siempre está dispuesto cuando le llama Acnur o Greenpace, promueve el comercio justo y, como todos los años, ya está organizando una gala para recaudar fondos contra el sida. De todos estos proyectos habla con pasión, pero cuando verdaderamente no para casi ni para respirar es cuando se le pregunta por la crisis.

“Veo todo lo que sucede con gran rabia y decepción. El panorama del país es desalentador, es dramático. Resulta preocupante el desahucio cultural que vivimos, nunca se ha dado. Pero igual sucede con la educación, la sanidad... es un sistema insostenible. Pasamos de tanto a nada. Esto es de juzgado de guardia”.

No usa nombres propios en su crítica pero sabe a quien apunta. “Los que nos gobiernan hablan de brotes verdes, los verán ellos y ellos serán los primeros en salir. Pero es un insulto a la dignidad hacerlo cuando hay 5.600.000 parados. De eso se podrá hablar cuando haya 20.000 personas sin trabajo. La clase política no está en las calles donde hay gente que está siendo víctima de esta masacre masiva, donde hay muchos que viven en la miseria”. Y añade: “La crisis estaba ahí ya pero hay maneras de combatirla...”. Él lo hace a través de su trabajo con las asociaciones y las ONGs, es entonces cuando lleva puesto el cartel de Miguel.

Cuando se coloca el de Bosé también tiene mucho trabajo por delante. Eso dice. Tiene 57 años y no piensa en retirarse. “No lo haré nunca. Me moriré en un escenario. La música lo es todo para mí. Cada día que trabajo me doy cuenta de que hay nuevos campos en los que explorar, sobre todo en el mundo de la producción”, responde con vehemencia. Y se vuelve escueto cuando se le pregunta por si se siente mayor. “Supongo que este premio de Personaje del Año se lo dan a una persona con una dilatada trayectoria profesional, no a un jovencito que acaba de comenzar”.

El galardón de la Academia va acompañado de una gala de homenaje para la que Bosé ha convocado a algunos de sus mejores amigos como Alejandro Sanz o Juanes y a otros con los que ha compartido muchas cosas, como Laura Pausini, Draco Rosa, Ximena Sariñana, Julieta Venegas, Ricky Martin o Pablo Alborán, uno de los recién llegados.

“El valor del premio es que se elige por votación de la gente de la academia”, presume orgulloso. “Ellos valoran unas cualidades...”.

Bosé se vuelve hermético cuando se le pregunta a quién dedica este importante galardón al que tantos artistas aspiran y pocos logran. “Este premio no hubiera sido posible sin los equipos que he tenido a lo largo de mi carrera. A ellos y a la gente que me sigue va dedicado este premio”.

- Y a nivel personal ¿a quién va dedicado?

- ¿Pero usted trabaja en el ¡Hola!?

Cuando se le explica al cantante el motivo de la pregunta tiene que ver con las personas que le apoyaron en sus inicios, cuando su padre Luis Miguel Dominguín no veía con buenos ojos que el hijo de un torero fuera cantante, responde airado: “Yo de eso, ya ni me acuerdo”.

Y es que Miguel Bosé ha trazado una línea roja entre su vida en el escenario y fuera de él. Sobre todo desde que ha sido padre de cuatro niños. En abril de 2011 anunció através de las redes sociales: “Queridos tod@s, tengo una buenísima noticia que contaros: he sido papá de 2 niños preciosos. Se llaman Diego y Tadeo. Soy el hombre más feliz de la tierra!!!”. En junio de este año contó, en la portada de la revista Shangay (dirigida a los gais y lesbianas), que es padre de cuatro vástagos. “No tengo dos hijos, tengo cuatro. A los siete meses de nacer Diego y Tadeo llegaron otros mellizos, Ivo y Telmo”. Ahora la vida del cantante transcurre entre papillas y juguetes y un ejército de nannys que le ayudan a conciliar su vida de Miguel con la de Bosé. Pero de eso que nadie le pregunte.