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‘Crematorio’ contra ‘Al salir de clase’

Una vez más el sorteo enfrenta a dos series muy distintas: 'Al salir de clase', sobre y para adolescentes, y la que para muchos es la mejor serie española: 'Crematorio'

ACTUALIZACIÓN: Crematorio arrasa con un 74.4% frente a Al Salir de clase.

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De nuevo el sorteo enfrenta a dos series muy distintas. La primera, Al salir de clase (que estrenó Telecinco en 1997) duraría cinco años en antena y retrataría la vida de un nutrido grupo de adolescentes (interpretados la mayoría de las veces por actores bien mayores). En esta serie darían sus primeros pasos actrices como Elsa Pataky o Pilar López y un numerosísimo grupo de jóvenes actores. Del otro lado, la que para muchos es la mejor serie española: Crematorio, estrenada en 2011 por Canal+ y protagonizada por Pepe Sancho. La serie, basada en la novela de Rafael Chirbes, retrata a una España entregada a la corrupción urbanística.

Crematorio

Jorge Sánchez Cabezudo, guionista de la serie. 

“El guion de Crematorio me llegó por el director Fernando Bovaira, quien había leído la novela de Rafael Chirbes. Me pareció fascinante pero también complicado. La novela es un retrato muy valiente con monólogos de los personajes, habla de la corrupción y entonces planteaba un tema que en España estaba empezando a despuntar”. Jorge Sánchez Cabezudo tuvo un año y medio para plantear la estructura de todos los capítulos. El guionista y su hermano Alberto –quien además es arquitecto de profesión, algo que seguro que fue un plus a la hora de escribir una serie sobre la corrupción urbanística- guionizaron las cuatro primeras entregas, y Laura Sarmiento Pallarés los cuatro siguientes episodios.

“Nos anticipamos a lo que estaba pasando en la sociedad. No tenías la sensación de ser un oportunista, sino de anticiparte y escribir sobre algo cuando uno cree que debe hacerlo”, dice Sánchez Cabezudo desde el otro lado de la línea telefónica. El guionista resalta el trabajo de guion en una serie que es una adaptación literaria. “Si lees la novela esta no tiene trama al uso, sino que son monólogos y reflexiones de personajes. Las tramas quedan apuntadas. Para hacerlas nosotros cogimos el panorama de los casos de corrupción que aparecían en los medios de comunicación entonces (en el 2009) y sobre los que nos documentamos para hacer el ficticio caso Bertomeu. Así hicimos una trama de corrupción, policiaca, de cine negro, con la actualidad periodística, sobre la que colocar el diseño de los personajes. Teníamos de la novela el material reflexivo, de profundidad de personajes, una visión que permitía ir más allá de los clichés. Por ejemplo Bertomeu, quien es el corrupto al uso pero que tiene un enfoque en la novela de profundidad, con sus razones y un discurso cerrado que era enormemente seductor. Nosotros tuvimos que traicionar un poco la novela, porque Chirbes no quería hacer las tramas, pero para respetar a sus personajes tuvimos que traicionarle un poco. ¡Que nos perdone!”.

A la adaptación literaria se le une una característica más en esta serie en cuanto al trabajo de guion. Crematorio fue una ficción producida por la cadena de pago Canal+. “Trabajar con una cadena privada tuvo una consecuencia muy clara: lo que querían era diferenciar su producto del resto, y se planteó libertad creativa en ese sentido. Pudimos realizar todo lo que nos gustaría hacer en una serie en España, como la duración de 50 minutos por capítulo que los guionistas agradecemos porque permite que los capítulos tengan más tensión”.

¿Y por qué Crematorio tiene que ganar la batalla? “Por el director, los guionistas, un reparto alucinante, y sobre todo por Pepe Sancho, porque él es el que cataliza todo el esfuerzo, y es lo que destaca de la serie. A mí me gustaría pensar que la gente que la ha visto se vaya a acordar de ese personaje, pero sobre todo de Pepe Sancho haciendo ese personaje”.

Al salir de clase

Eduardo Zaramella, cocreador de la serie.

Al salir de clase partió de un encargo de Telecinco. La cadena quería hacer una serie sobre adolescentes, al estilo de Sensación de vivir y otras, y se encargó a algunas productoras entre ellas Bocaboca un proyecto de serie española. Bocaboca encargó a Antonio Cuadri una propuesta. Antonio nos propuso a mí y a otro guionista, Pascal Jongen, trabajar en un proyecto para crear la serie. Yo le había presentado tiempo atrás un guion donde aparecía un nutrido grupo de adolescentes y le había gustado el tono. Entre los tres creamos ese primer proyecto embrionario. Lo propusimos a la productora y la cadena lo eligió. En un par de meses se dio luz verde, empezamos a escribir los guiones, y a partir de ahí empezó la máquina a funcionar… De hecho, escribimos múltiples versiones hasta que salió el formato adecuado.

La serie contaba la historia de un grupo de chicos de un barrio de clase media. Arrancaba con la llegada de una chica nueva al instituto (Silvia, interpretada por Lucía Jiménez, protagonista de La buena vida, de David Trueba), de hecho era la única actriz conocida del reparto (fue una exigencia de Telecinco que al menos hubiera un actor de cierto “nombre” en el reparto). En el primer capítulo, Silvia conocía a Iñigo (Mariano Alameda), del que rápidamente se enamoraría. Sin embargo, durante bastantes capítulos ambos mantenían una relación de amor odio debido a la diferencia de personalidades. Por otro lado, la vida de Silvia experimentaba otro cambio importante: su padre se acababa de casar e incorporaba a la familia una nueva madre y un nuevo hermano, el hijo de esta. La madrastra era un tanto ambiciosa y cínica y quería mandar y controlar todo. Los conflictos no tardaron en aparecer y la relación entre la madrastra y Silvia iban de mal en peor. Este marco argumental marcó la primera temporada de la serie.

La serie duró 1.199 capítulos (ni uno más ni uno menos). En un principio se centraba en lo que hacían los actores saliendo de clase. Pero a medida que pasaban los capítulos se vio que era interesante introducir personajes de dentro del instituto, y con el tiempo las tramas fueron diversificándose y ampliándose tanto dentro del mundo instituto, con sus profesores y conflictos en las aulas, como fuera. Otra característica de la serie era el enorme relevo de personajes. Cada temporada contaba con nuevos personajes, a veces se producía un recambio casi total. Fue la primera serie española en hacerlo (después lo hicieron en Amar en tiempos revueltos).

Duró cinco años de emisión ininterrumpida de lunes a viernes. Salvo el primer año que se descansó un mes y medio, el resto del tiempo se emitió sin cesar. Al principio incluso se emitía en tiempo real, es decir, cada capítulo se desarrollaba en el día de la semana de emisión. En verano como no había clase se cambiaba de escenario a campamentos juveniles o lugares de trabajo eventual de los personajes (como el Parque de Atracciones, en una de las temporadas).

Es la primera serie que trató de reflejar el mundo de los adolescentes españoles tal y como realmente eran, desde su punto de vista y no desde el de los padres o los profesores (como ocurría en otras series). Tratábamos de reflejar el punto de vista de los jóvenes con sus contradicciones, coherencias e incoherencias. Era su serie. Trató muchos temas que no se habían tratado como la homosexualidad entre adolescentes o el consumo de drogas de una manera abierta. Se convirtió rápidamente en una serie de culto y es una de las que más impacto generacional han tenido en la historia de la televisión. Se puede decir que existe una generación de Al salir de clase. Los chicos la veían con absoluta devoción. Tanto si les gustaban unos personajes o los odiaban, si les gustaba la serie como si no, era algo sobre lo que todos comentaban, sobre todo en la franja de edad entre los 14 y los 18 años.

Y también es la serie que más cantera ha creado, actores como Pilar López de Ayala, Lucía Jiménez, Olivia Molina, Hugo Silva, Sergio Pérez Mencheta, Carmen Morales, Elsa Pataky, Raquel Meroño, Fran Perea, Oscar Jaenada, Alejo Sauras, Leticia Dolera, Octavi Pujades, Rodolfo Sancho, Carlos Sobera, Félix Gómez, Roberto Hoyas, Víctor Clavijo… Buena parte de los actuales responsables de las principales series de ficción españolas han trabajado en mayor o menor medida para ASDC. Este es el motivo por el que se puede decir, sin temor a exagerar, que fue una serie que marcó a toda una generación.