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TRIBUNA

La Ciudad de México busca a Europa

El Secretario de Desarrollo Económico del DF explica los propósitos del viaje de un grupo de la alcaldía esta semana a capitales europeas

“La globalización se localiza en las ciudades”. Esta verdad elemental, dicha tan lapidariamente por el geógrafo David Harvey tiene –o debería tener– muchas consecuencias de política económica.

La primera de ellas es que las ciudades más importantes deberían estar bien conectadas, deberían conocerse, debería existir un flujo permanente de información y un fuerte vínculo entre sus gobiernos y sus actores económicos más relevantes.

Pocos saben, por ejemplo, que la economía de la Ciudad de México es del tamaño de todo Perú; que es el núcleo de la concentración humana más grande de toda América, con 21 millones de personas; que es una ciudad joven, dueña de una abundante fuerza de trabajo cuya edad ronda los 30 años y cuyo nivel de escolaridad promedio alcanza el bachillerato; que su ingreso medio es equiparable al de Madrid; que cuenta con la mayor densidad de universidades y centros de investigación de América Latina; que 15.000 ingenieros egresan anualmente de sus aulas y que, además, cuenta con una red de hospitales de alta calidad tan variada y vasta como la Ciudad de Houston.

Pero México D.F. es mucho más que eso: con todos sus problemas y con todas las consecuencias del caso, es la ciudad mexicana de las libertades y los derechos sociales, el lugar donde se han expandido y expresado los movimientos de democratización y las políticas públicas más avanzadas de todo el país. Por eso, y por su pluralismo y su fuerza cultural, la Ciudad se ha afirmado como el cruce obligado de la economía y la política en México.

La economía de la Ciudad de México es del tamaño de todo Perú

Y justo en estos momentos, la administración del Doctor Miguel Ángel Mancera, prepara uno de los saltos económicos más importantes de los últimos tiempos, pues por necesidad, se convertirá en el vértice de grandes decisiones económicas y de grandes obras de infraestructura que beneficiarán a toda la nación, pero que van a exigir mucha inteligencia y sentido estratégico de su gobierno local.

Véase si no: en el último semestre, el sector de la construcción creció en la capital a una tasa del 25%. El gran proyecto de la Ciudad digital y las inversiones para la red informática y la nueva generación en telecomunicaciones; las grandes obras de reordenamiento zonal para la movilidad y especialmente, el inicio de los primeros trenes de cercanías de México –comprometidos por el Presidente Peña Nieto– hacia el centro y el occidente de la República y desde la Ciudad de México, constituyen una de las coyunturas más relevantes en varias décadas para nuestra economía.

En efecto, amplias zonas de la Ciudad deberán cambiar para recibir y dar acomodo a esos proyectos. Toda una nueva y moderna concepción urbana y arquitectónica debe ponerse en marcha cuánto antes, para que las nuevas obras y estaciones multipliquen sus posibilidades de movilidad, traslado de pasajeros, mercancías, tecnología y comercio asociado.

Esto va a requerir dos cosas: que la Ciudad de México cuente con un plan económico y urbano propio, uno que articule la recepción y el flujo de una cantidad mucho mayor de personas y productos; y por otro, de tecnología, inversiones frescas, conocimiento técnico y proyectos de orden urbano masivo.

La capital mexicana se prepara para un importante salto económico

Es por eso que el Distrito Federal (de la mano del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas) viaja esta semana a Europa hacia las capitales más importantes del viejo continente (Madrid, Roma, Berlín y París) en una gira económica, comercial, diplomática y cultural.

Los propósitos son cuatro: conocer las experiencias de gestión urbana y económica de las estaciones de trenes de cercanía, como aprendizaje indispensable ante el posible desarrollo de su similar en la Ciudad de México; entrar en contacto con las Cámaras empresariales más importantes en esas ciudades para explicar las oportunidades inminentes que ofrece el D.F.; propiciar un acercamiento entre empresarios mexicanos, españoles, italianos, alemanes y franceses mediante la celebración de encuentros para explorar los proyectos factibles en las ciudades de ambos lados del Atlántico, y entrar en una vinculación explícita con otras tantas empresas y sectores estratégicos para los proyectos de desarrollo económico en la capital de México (construcción, transporte, movilidad, farmacéutica, pymes, entre otros).

Con esta gira se inicia una etapa más amplia e incisiva de relaciones y de vinculación con otras capitales del mundo. El objeto más general es multiplicar las posibilidades de inversión en nuestro país a través de su Ciudad capital, de su centro político y financiero, mediante la búsqueda intencionada y el contacto directo a escala global.

En la Ciudad de México no creemos que la prosperidad llegue sola, o de la mano del mercado. Por el contrario, creemos que el desarrollo y el crecimiento necesitan de estrategias, conocimiento cierto, decisiones bien pensadas, en nuestro caso, de mucha previsión y política económica local.

Estas acciones, está internacionalización del Distrito Federal, debe ser comprendida como parte de un rompecabezas hasta hoy perdido, de política económica subnacional. No queremos ver a este contacto con las principales capitales europeas, aislado y fruto de la inercia: lo queremos inscribir en un proyecto de política económica, que pueda llamar la atención de la nación.

Creemos posible un relanzamiento de instrumentos, fomentos, compromisos que nos ayuden a encontrar un proyecto económico de la Ciudad de México para los siguientes años y quizás, para una generación.

Salomón Chertorivski es Secretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México.

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