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Cartas al director

Causas de una tragedia

El juez está buscando al responsable del accidente de Santiago. Pero cualquier experto sabe que en un accidente aéreo o ferroviario deben coincidir al menos tres fallos, tres circunstancias distintas para provocarlo. En este caso el maquinista es responsable: se despistó y no redujo la velocidad; el interventor también es responsable: hizo una llamada innecesaria en el peor momento; y la mayor responsabilidad la tienen Renfe y Adif por no colocar las balizas que hubiesen evitado el problema.

Resulta aberrante que, a estas alturas, se deje al albur de un fallo humano la vida de centenares de personas. Y ahora a sobreactuar: en una curva que podría pasarse a 80 km/h, sin problemas, se toma a 30, como si eso pudiera devolver la vida a los que han sido sacrificados por recortes innecesarios y negligencia de directivos sentados en sus oficinas.— José María Acosta Vera.

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