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Los Kennedy fichan a Bardem para luchar por los derechos humanos

El actor desveló que fue él quien se acercó a la familia para colaborar

Unidos por la causa del Sahara, presentan un programa para sensibilizar a estudiantes con los derechos humanos

Javier Bardem y Kerry Kennedy.
Javier Bardem y Kerry Kennedy.

Kerry Kennedy (Washington DC, 1959) hace gala de su participación en elecciones presidenciales desde la temprana edad de 9 años y de una intensa labor en el campo de los derechos humanos desde 1981. Le viene de familia. Es la séptima de los 11 hijos de Ethel y Robert Kennedy. El peso del linaje al que pertenece se hace notar de forma continua en sus declaraciones. Su fundación lleva el nombre del progenitor y, como ha confesado, su interés por los derechos humanos no se puede entender si no tuviera la familia que tiene.

Ayer presentó en Madrid junto con el actor Javier Bardem el programa Cuenta la verdad al poder, del centro Robert F. Kennedy, una herramienta didáctica destinada a estudiantes de 15 a 18 años para que se sensibilicen con los derechos humanos. El proyecto se basa en un libro que la activista publicó en 2000 con la colaboración de 51 personalidades, como Rigoberta Menchú, Desmond Tutu o el Dalai Lama. La causa que ha unido a Kennedy y a Bardem es el Sáhara. Juntos hablaron de las causas que defienden y el actor desveló que fue él quien se acercó a la familia para colaborar.

La agenda de Kerry Kennedy está llena de actos y viajes por los derechos humanos, además de su colaboración con medios y su participación como bloguera en The Huffington Post. Su biografía contiene algún que otro escándalo y varias tragedias. No siempre ha compartido las opiniones del clan. Sonado fue su apoyo a la candidatura de Hillary Clinton en las primarias demócratas de 2008, cuando su tío, el senador Ted Kennedy, y su prima Carolina, hija de JFK, habían apostado por Barack Obama.

La boda entre Kerry Kennedy y el actual gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, en 1990, selló a los ojos de muchos una alianza entre dos grandes familias ligadas al Partido Demócrata. La pareja compartía inquietudes sociales. El gobernador relata que en su primera cita acompañó a Kerry Kennedy a visitar un refugio para personas sin hogar. Tuvieron tres hijas, Mariah, Cara y Michaela.

El matrimonio con Cuomo duró 13 años y en 2003 terminó con una notoria separación. A través de un comunicado de su abogado, el político demócrata se quejó entristecido de la traición de su esposa, alimentando aún más los rumores de infidelidad que estaban circulando. En julio del año pasado, fue arrestada por la policía de Nueva York, después de haber chocado con un tráiler y abandonar el lugar de los hechos. Su abogado alegó que había ingerido por error pastillas para dormir.

El accidente sucedió solo dos meses después de que su cuñada y amiga de juventud, Mary, se quitara la vida. Dos hermanos de Kerry Kennedy murieron también en circunstancias trágicas: David Anthony, de sobredosis, cuando tenía 28 años, y Michael LeMoyne, en un accidente de esquí a la edad de 39. Otro de los hermanos de la activista, Douglas, se enfrenta a diversos cargos por un altercado con unas enfermeras cuando trató de llevarse a su hijo recién nacido del hospital.

Kerry Kennedy ha necesitado reconciliarse con la religión con la que creció, el catolicismo. En 2008, publicó el libro Being Catholic Now (Ser católico hoy día), una serie de conversaciones sobre fe con personajes públicos como los actores Susan Sarandon y Martin Sheen, o con Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

El fuerte peso de la familia siempre está presente. Kerry Kennedy recordó en una entrevista en The New York Times de 2008 que solo había silencio en su casa de la infancia cuando todos se reunían por la noche a rezar en el dormitorio de sus padres.

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