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Adiós al ‘Príncipe de Asturias’

Fue el primer portaaviones construido en España y, hasta el pasado 8 de febrero, el buque insignia de la Armada española.

En Ferrol será desarmado y convertido en chatarra. Hace diez años hicimos un recorrido visual a bordo de la nave.

Un Harrier parado en la cubierta del portaaviones 'Príncipe de Asturias' para reponer combustible. Ver fotogalería
Un Harrier parado en la cubierta del portaaviones 'Príncipe de Asturias' para reponer combustible.

Estaba previsto que se llamase Almirante Carrero Blanco, pero a última hora se le cambió ese nombre por otro más adecuado a los nuevos tiempos: Príncipe de Asturias. Primer portaaviones construido en España, ha sido el buque insignia de la Armada española hasta que, el pasado 8 de febrero, tras cubrir las 700 millas de su última singladura, atracó en el arsenal de Ferrol, donde será desarmado y desprovisto de equipos y pertrechos antes de subastar sus 11.680 toneladas de chatarra.

Solo llevaba 25 años navegando, pero el ajuste presupuestario le condenó a una jubilación anticipada: sus equipos estaban ya obsoletos –en 2005 no se hicieron las obras de modernización necesarias para alargar su vida operativa– y mantenerlo costaba 30 millones al año. Con 596 tripulantes (que podían llegar a 800 con el arma aérea embarcada), el buque era una pequeña ciudad flotante dotada de gimnasio, capilla, lavandería, hospital, talleres, planta desaladora y, por supuesto, aeropuerto: una pista de 175 metros que acababa en una rampa de 12 grados que permitía a los aviones despegar a la carrera, aunque tomaran en vertical. La altura del buque equivalía a un edificio de doce pisos y su eslora a dos manzanas de casas. En cubierta había espacio suficiente para jugar un partido de fútbol.

El ajuste presupuestario le condenó a una jubilación anticipada

Le sustituirá el Juan Carlos I, un buque de transporte estratégico que puede operar aviones, pero que no es un portaaviones. Aunque nunca entró en combate –patrulló el Mediterráneo y el Adriático durante las guerras del Golfo y Balcanes– navegó más de 200.000 millas (unas 20 vueltas al mundo) y fue hogar de miles de marineros, incluido el Príncipe de Asturias, que se embarcó en 1989 como alférez de fragata y acudió el pasado día 6 a Rota para despedirlo.

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