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Cartas al director

¿Culpable?

Hay una diferencia entre nuestro país y otros de nuestro entorno. El modo de tratar la mentira de los políticos. En lugares en que se observan otros principios éticos, los políticos cogidos en mentira dimiten de inmediato; no porque sean mejores, sino porque los electores los abandonan. Si aquí hay cien políticos corruptos difícilmente habrá indicios sobre cinco. Surgirán entonces sus colegas arguyendo la presunción de inocencia. Luego pedirán que se demuestre judicialmente. Cosa nada fácil. Y si por casualidad se encontrara culpable a alguno, nada más sencillo que declarar prescrito el asunto: ya ha pasado varias veces. Y en último caso, para eso está la afición de nuestros gobernantes al indulto. Con todo este montaje es inútil que los jueces se dediquen a los políticos.— José María Acosta Vera.

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