Cien años de ciencia en España
Santiago Ramón y Cajal, nuestro premio Nobel de Medicina, escribía en 1899 sobre cómo mejorar la situación de la ciencia en España: “1. Elevar el nivel intelectual de la masa para formar ambiente moral susceptible de comprender, estimular y galardonar al sabio. 2. Proporcionar a las clases sociales más humildes ocasión de recibir en liceos, institutos o centros de enseñanza popular, instrucción general suficiente a fin de que el joven reconozca su vocación y sean aprovechadas, en bien de la nación, todas las elevadas aptitudes intelectuales. 3. Transformar la universidad, hasta hoy casi exclusivamente consagrada a la colación de títulos y a la enseñanza profesional, en un centro de impulso intelectual, al modo de Alemania, donde la Universidad representa el órgano principal de la producción filosófica, científica e industrial. 4. En fin, formar y cultivar, mediante el pensionado en el extranjero o por otros métodos de selección y contagio natural, un plantel de profesores eméritos, capacitados para descubrir nuevas verdades y para transmitir a la juventud el gusto y la pasión por la investigación original”.
Han transcurrido más de 100 años. Después de todo ese tiempo todavía no hemos logrado estos objetivos. Nuestra sociedad y nuestros políticos deberían reflexionar sobre ello.— Roberto A. Pazo Cid.


























































