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La metamorfosis de Esther Cañadas

La modelo viaja a Barcelona para testificar en el juicio contra su exmarido Sete Gibernau al que se le acusa de evasión fiscal

La nueva Esther Cañadas, a su llegada al juzgado.
La nueva Esther Cañadas, a su llegada al juzgado. GTRES

Muy cambiada, con algún kilo de más, y la cara algo hinchada, así se ha visto a Esther Cañadas en los juzgados de Esplugues de Llobregat (Barcelona) en un juicio por evasión fiscal. La modelo  se personó en el juzgado para declarar sobre un presunto fraude fiscal de 2,8 millones de euros que habría cometido su exmarido Sete Gibernau durante los ejercicios 2005 y 2006.

Esther desde muy joven comenzó a triunfar en las pasarelas más importantes del mundo como la de París, Milán o Nueva York. Fue musa de la diseñadora Donna Karan y protagonizó campañas junto a su propio marido, Mark Vanderloo, lo cual les llevó a ser objeto de críticas sobre si era realidad o montaje. Ahora vive lejos de las pasarelas, y luce un cambio en su físico, que se aleja del prototipo  las mejores modelos internacionales.

La ex de Sete Gibernau, que también probó suerte en el cine, trató de pasar desapercibida con oscuras gafas de sol y entrando rápidamente en el edificio de los juzgados. Para la ocasión, Esther lucía ropa amplia. Llevaba abrigo de paño gris, jersey de lana amplio, pantalón ancho y zapatos grises.

Esther Cañadas, aunque no quiso dar detalles sobre su presencia en los Juzgados, acudió a testificar, según se ha publicado, para declarar en el juicio que se está celebrando contra su ex marido Sete Gibernau por posible evasión fiscal.

En su defensa, el ex piloto de GP siempre ha explicado que durante ese tiempo su residencia oficial estaba fijada en Suiza y que eso le eximía de pagar impuestos en España. Aunque aseguraba que, por exigencias de su trabajo, tenía que viajar constantemente. Según la ley española, los ciudadanos que permanezcan menos de 183 días en el extranjero están obligados a pagar impuestos en el país de residencia.

La pareja se casó en 2007 y se separó tan sólo un año después, poniendo fin a cuatro años de convivencia. No quiso decirnos si es cierto que iba a declarar a favor de su ex marido. A la salida, muy discreta, no quiso dar detalles sobre lo que había testificado.