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CARTAS AL DIRECTOR

Alimentos en la basura

Hace años, uno era de los que, guitarra en banda, tocaba en las calles y plazas el ¡A desalambrar! de Victor Jara que alentaba a la expropiación de los latifundios. Con los años, vas aprendiendo que la única revolución posible es la re-evolución cultural, la que va calando en las consciencias partiendo del crecimiento humilde y personal para encontrar a los demás en una cooperación altruista.

Los supermercados tiran cada día a la basura grandes cantidades de alimentos, mientras en España millones de personas no tienen qué llevarse a la boca. Lo más sensato, y aún iría más lejos, lo que en estos tiempos de crisis extrema debería ser obligatorio por ley, sería que esos excedentes de supermercados, alimentos recién caducados, fueran puestos a disposición de los Bancos de Alimentos que atienden hoy en España a millones de seres necesitados. Pero la tendencia de esta sociedad absurda y cruel es la contraria: poner candados a los contenedores de basura más próximos para que no sean aprovechados por los más pobres.

Ante la falta de sensibilidad de esta sociedad tan absurda y competitiva, ocurren acciones como la toma del supermercado por el alcalde de Marinaleda y sus manifestantes. No es el camino más indicado, evidentemente, pero… ¿No sería más fácil que estas grandes y medianas empresas decidieran destinar ya, cada día, los alimentos recién caducados a los Bancos de Alimentos en cada ciudad y pueblo? La humanidad somos un solo ser. Dando, recibes, es el karma. Tampoco se puede dejar sin atención médica a un “sin papeles”. Corrijamos a tiempo.— Julio Tapia Yagües. Presidente de Ayuda Urgente a África.

 

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