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EDITORIAL

Explicación pública

El Gobierno se equivoca al no investigar en el Parlamento la crisis de Bankia

Después de conocerse las líneas básicas del rescate de Bankia, que se hará mediante la aportación directa de capital público, está cobrando cuerpo la opción política de configurar un gran banco público. Oportunidades como la nacionalización parcial de BFA y Bankia rara vez se repiten y es evidente que será difícil vender el grupo, una vez saneado, al capital privado, a no ser que se procediera a un troceamiento que hoy parece inconveniente. Pero una banca pública debe entenderse como recurso de emergencia. La primera opción debe ser revender Bankia y recuperar, si es posible con beneficio, el dinero público aportado.

 Bankia debe ser rescatado con dinero público (con el estrictamente necesario) porque una quiebra de la entidad tendría consecuencias devastadoras no solo para el sistema financiero español, sino también para el crecimiento económico y el empleo. Quienes relacionan el dinero invertido en saneamiento bancario con los recortes drásticos en sanidad y educación deben tener en cuenta los enormes males derivados de no salvar la entidad y su efecto sobre los ciudadanos. Ahora bien, estos también tienen razón cuando destacan los sufrimientos que les causan los recortes en servicios públicos. Por ello, el rescate de Bankia no será fácilmente aceptado por la población si no media la explicación pública de los culpables y responsables de la ruina.

No basta que el ministro de Economía explique en el Congreso la solución financiera de la crisis. Es necesario que comparezcan todos los responsables de la entidad hasta la nacionalización, los consejeros políticos de Caja Madrid y quienes diseñaron la fusión y salida a Bolsa de la entidad. Por eso es un acierto la comparecencia parlamentaria del gobernador del Banco de España (a petición propia) y por eso es un craso error la negativa del Gobierno a formar una comisión que investigue el caso Bankia.

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