THE NEW YORK TIMES

Una sobredosis de dolor

España podría convertirse en la próxima economía europea derribada por la mala gestión alemana de la crisis de la zona euro. No se trata de algo inevitable, pero ocurrirá a menos que la canciller Merkel y sus aliados políticos de dentro y fuera de Alemania reconozcan que no hay país que pueda hacer frente a las deudas ahogando su crecimiento económico.

Austeridad, la pastilla milagrosa que todo lo cura recetada por Merkel, no funciona en ninguna parte. (…)

Los objetivos de déficit de Rajoy parecen inalcanzables aunque se ajuste con rigor en la aplicación de sus duras partidas presupuestarias. Las estimaciones más optimistas prevén una caída del 2% del PIB, y cuanto más se contraiga este, más caerá la recaudación fiscal, lo que conllevará recortes presupuestarios todavía más duros. Es un ciclo destructivo. (…)

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Rajoy reconoció las dificultades de conseguir el objetivo de déficit cuando pidió que el de 2012 se relajara hasta el 5,8% (…), pero en vez de acceder a tan sensata petición, los ministros de Economía europeos le impusieron un nuevo objetivo del 5,3%. Los mercados de bonos rápidamente supusieron que España muy probablemente no conseguirá ese objetivo y subió la prima de riesgo, haciendo que el objetivo sea aún menos realista. (…)

Los dañinos recortes podrían haberse evitado si Merkel y sus desacertados colegas reconocieran de una vez que la recuperación de la competitividad del económicamente debilitado sur de Europa requiere más inversiones en reformas y crecimiento y menos obsesiones con la aritmética deficitaria cortoplacista.

Nueva York, 13 de abril

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