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Los vecinos de Cerdanyola se oponen a la creación de un nuevo vertedero en la población

El municipio barcelonés acoge actualmente media docena de basureros

"Cerdanyola ya ha cumplido con su cuota de vertederos", afirma la plataforma contra el vertedero de residuos en Can Fatjó dels Aurons de Cerdanyola del Vallès (Barcelona). Y es que el municipio acoge actualmente hasta media docena de depósitosde distinta categoría, entre residuos domésticos, industriales y restos de amianto.

La alerta se ha vuelto a disparar entre los vecinos ante la posibilidad que la actual cantera Can Fatjó dels Aurons se rellenes con residuos urbanos y se convierta en la sustituta del depósito Elena, ubicado también en Cerdanyola, que quedará lleno antes de verano.

El depósito Elena, con 6 hectáreas de superficie y una capacidad de 870.000 metros cúbicos, recoge las llamadas balas de ecoparque, es decir, los residuos que no pueden ser reciclados y que son compactados y embalados antes de ser almacenados definitivamente. Al depósito Elena van a parar los residuos del basurero de Montcada, generados por una docena de municipios del área metropolitana de Barcelona. El problema es que el depósito se habrá llenado antes de seis meses y hay que buscarle un recambio.

Uno de los candidatos es la cantera de Can Fatjó dels Aurons, que tiene el triple de capacidad que la Elena y que explota la empresa Puigfel. La cantera ya ha llegado casi a su límite de extracción y, según el proyecto vigente, se tiene que restaurar con tierras y escombros de la construcción, una opción bien vista por los vecinos porque no se producen olores ni contaminación del suelo. La plataforma vecinal opositora teme que los malos olores que en los últimos meses está generando el depósito Elena se puedan reproducir en Can Fatjó, ubicado a menos de 50 metros de las viviendas de Bellaterra, además de escuelas, hospitales y empresas de Sant Cugat.

La alcaldesa de Cerdanyola, Carme Carmona, no se ha querido posicionar ante la candidatura de Can Fatjó y ha afirmado que la elección del nuevo vertedero "es una decisión técnica". Sin embargo, la edil recuerda que para acoger balas de ecoparque sería necesario hacer previamente un estudio ambiental. En todo caso, ni al Ayuntamiento ni la Generalitat les consta la petición para que Can Fatjó se convierta en un depósito controlado. Las administraciones mantienen el hermetismo ante el anuncio de la ubicación del nuevo vertedero, una decisión incómoda por la oposición vecinal que pueda generar, y aún más a puertas de unas elecciones.