Garzón: "Se me va a expulsar de la carrera"

El juez pide que no se demore más su juicio y vaticina que "todo va a ir mal"

"Quiero que no se dilate el juicio, aunque se me expulse de la carrera, que creo que es lo va a suceder". Ese fue el vaticinio que verbalizó anoche en Barcelona el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en un acto de reconocimiento a su trayectoria profesional. "Habrá que estar y habrá que aguantar. Cuando tienes la sensación de que todo va a ir mal, estás esperando lo que ya sabes que va a venir, pero quiero que se ande el camino", insistió el magistrado, que se encuentra suspendido de sus funciones tras e proceso penal abierto contra él por investigar los crímenes del franquismo.

Garzón recogió el premio Christa Leem, otorgado por Uno de los Nuestros, colectivo de izquierdas de profesionales de la cultura y el deporte, y explicó que si finalmente se cumplen sus vaticinios y le condena el Tribunal Supremo no volverá a vestir la toga como abogado. "No sabría hacerlo, no me considero capacitado y perjudicaría a mi cliente", dijo, al tiempo que censuró a los fiscales y jueces que sí han dado ese paso. También descartó que continuara en la Corte Penal Internacional tras finalizar su estancia de siete meses. Sí anunció, por el contrario, que mantendrá su compromiso por la defensa de los derechos humanos, proyectos de ayuda humanitaria, especialmente con las comunidades indígenas y que se dedique, "quizás a la enseñanza y a escribir".

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Más de 200 personas acudieron a la cena de homenaje al juez, celebrada en el corazón de la Rambla barcelonesa. Entre ellos, el presidente de la Generalitat, José Montilla, y el ex fiscal anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, quién reiteró sus críticas a la actuación del Tribunal Supremo en el proceso contra el juez. "No inspira confianza alguna a la ciudadanía y ha dejado de ser una referencia ética del modo de hacer justicia", dijo Villarejo, que se encuentra inmerso en un proceso penal por su radical defensa de la actuación del juez y su censura a los grupos fascistas que se querellaron.

Garzón coincidió con Villarejo en que "lo que está sucediendo es que la independencia judicial está siendo cuestionada desde la más alta instancia judicial" e insistió en la absoluta legalidad de las decisiones que adoptó para investigar los crímenes del franquismo. "Son hechos catalogados como crímenes contra la humanidad. Es así y lo ratifico. Persisto en mi intención de que estos hechos gravísimos no pueden quedar impunes y volvería a hacerlo", remachó el juez para despejar cualquier duda. El magistrado rechazó de plano que haya existido una interpretación maliciosa de la ley, como considera el instructor de la causa contra él Luciano Varela. "Es tan evidente, que duele decirlo. Sólo ha habido una interpretación de las leyes españolas, internacionales y de la jurisprudencia", insistió el juez.

Montilla, por su parte, recordó que Garzón, "viene de extracción obrera, como yo" y lo calificó como un "icono" del compromiso democrático. Por eso mostró su "consideración y aprecio" hacia el juez y reclamó que el papel de la justicia quede al margen de la batalla política. Joan Estrada, presiente del colectivo que entregó el premio, recordó al juez que "tienes nombre de rey y estamos celebrando tu casi mágica resistencia".

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