Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

ETA ordenó a los últimos detenidos en el País Vasco atentar contra oleoductos y aeropuertos

Los tres 'zulos' de ETA hallados el 29 de enero sumaban casi 40 kilos de explosivos.- La vicepresidenta De la Vega pide "prudencia" porque la operación sigue abierta

El ex jefe del aparato militar de ETA Aitzol Iriondo, sucesor del número uno de ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki, había ordenado a los detenidos durante la última operación policial desarrollada por la Ertzaintza en el País Vasco, todos ellos en prisión provisional, que atentaran contra oleoductos y aeropuertos.

Fuentes jurídicas han explicado que dos de los nueve detenidos, Asier Badiola Lasarte e Igor Martín Miño, crearon en el verano de 2005 el Comando Kresala de ETA, en el que también estaba integrado Aitzol Etxaburu, detenido en agosto de 2009 y considerado uno de los responsables del aparato logístico etarra. Los tres miembros del grupo se desplazaron hasta Francia y allí Iriondo, arrestado en diciembre de 2008 en Francia, les impartió un cursillo de formación y les marcó unos objetivos, entre ellos, atentar contra polígonos industriales, oleoductos y aeropuertos y provocar el temor entre los empresarios para que pagaran el impuesto revolucionario.

En septiembre de ese mismo año, el comando viajó a Francia para recoger una furgoneta con numeroso material explosivo, según han explicado las mismas fuentes, entre el que estaba el que utilizaron para atentar contra el polígono de Vicolozano, en Ávila, el 24 de ese mismo mes.

En el viaje de vuelta a España con la furgoneta participó la compañera sentimental de Martín Miño, Olatz Lema, que ayer ingresaba en prisión junto con su pareja por orden del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco. La policía logró rastrear la llamada de reivindicación del atentado, realizada por Etxaburu desde un teléfono móvil, por lo que el etarra decidió volver a Francia. En septiembre de 2007 y ante la falta de operativos que tenía la banda para atentar, Txeroki le ordena volver a crear un nuevo comando.

Etxaburu fichó entonces a Ibon Iparragirre y de nuevo a Asier Badiola para el Comando Tontor. Junto con otros colaboradores que también han ido ahora a prisión, este comando fue el que atentó contra la construcción del TAV en Orio y Urnieta, contra un repetidor de comunicaciones en Azpeitia (Guipúzcoa) y contra la casa del pueblo del PSOE en Elgoibar (Guipúzcoa). Ese mismo año, el comando atentó contra la comisaría de Ondarroa, por ser la más cercana, ya que todos los miembros del comando son de esta localidad. Tras el atentado, Etxaburu volvió a Francia, donde fue detenido.

La operación policial que ha permitido desactivar estos dos comandos continúa abierta, y no está relacionada con la que ha permitido la desactivación de la primera base de la banda terrorista instalada en Portugal.

De la Vega pide "prudencia"

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha recomendado hoy "prudencia" ante la operación desarrolada en Portugal porque "sigue sin cerrarse" y ha felicitado a las fuerzas y cuerpos de seguridad lusos por su "importante colaboración" en la lucha antiterrorista.

En rueda de prensa conjunta con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, para abordar los asuntos a tratar en la Presidencia española de la Unión, Fernández de la Vega ha insistido en ser "muy prudentes" ante esta operación. La vicepresidenta primera ha subrayado el objetivo claro del Gobierno de que "no exista la impunidad en ningún lugar del mundo", y por ello ha insistido en "acabar con la violencia" y "poner fin a ETA".

La Policía portuguesa hace explotar el arsenal de ETA

La Policía portuguesa ha hecho explotar de forma controlada la mayor parte de los 500 kilos de explosivos hallados en una vivienda de Obidos, supuestamente alquilada por dos miembros de la banda terrorista ETA que son ahora buscados por las autoridades.

Las autoridades mantienen todavía un perímetro de seguridad alrededor de la vivienda, situada en las inmediaciones de Obidos, a un centenar de kilómetros al norte de Lisboa, aunque ya han permitido a los vecinos de los alrededores regresar a sus casas.

Los artificieros han usado un robot para manipular los explosivos y su responsable, Hélder Barros, declaró a los periodistas que la operación tuvo que hacerse con extrema precaución por la posibilidad de que hubiera trampas preparadas y por el hecho de que los explosivos llenaban prácticamente todo el garaje de la casa.

Más información