La base de ETA en Portugal

ETA tenía 500 kilos de explosivo en su primera base hallada en Portugal

La alerta saltó el lunes, tras la huida de dos etarras de un control policial

La alarma saltó el lunes pasado. Una furgoneta Citroën Berlingo no se detuvo en un control rutinario de la Guardia Nacional Republicana (GNR) en la carretera nacional EN 1408, cerca de la localidad de Óbidos, al norte de Lisboa. Los agentes persiguieron al vehículo, y cuando dieron con él, atascado en el barro, sus dos ocupantes se habían esfumado. En su interior encontraron picos, palas, ropa y dos detonadores eléctricos. Los fugitivos tuvieron tiempo de avisar a sus compinches, cuando la policía portuguesa ignoraba todavía que estaba cerca de descubrir la primera guarida de ETA en Portugal, la primera base estable que la banda ha conseguido montar en ese país, tras varios intentos.

Los etarras dejaron la vivienda con las puertas abiertas y las luces encendidas
La vivienda la ocupaban Andoni Zengotitabengoa y Oier Gómez Mielgo
Controles en todo el territorio luso en busca de los dos huidos de Óbidos
La banda tenía montadas varias bombas lapa listas para usar
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El jueves por la tarde, la GNR de Óbidos recibió una llamada de un vecino, agente de policía, que sospechaba de una vivienda con las puertas y ventanas abiertas y las luces encendidas desde hacía tres días. El denunciante precisó que los ocupantes de la casa hablaban español y se desplazaban en una Citroën Berlingo. Cuando entraron los agentes, hallaron un impresionante arsenal, con 500 kilos de explosivo.

El hallazgo se produjo en un chalé de la calle Gesso, del vecindario de Avarela, perteneciente al municipio de Santa María de Óbidos, a 86 kilómetros al norte de Lisboa. Los agentes comprobaron de inmediato que la vivienda había sido abandonada precipitadamente. En el interior encontraron algunos ingredientes inequívocos de una base de operaciones de ETA: 500 kilos de explosivos, entre 5 y 10 bombas lapa listas para ser activadas, detonadores, material eléctrico, troqueladoras, matrículas falsas, ordenadores y mapas de Madrid, según las primeras informaciones facilitadas por fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado españolas.

Ayer por la mañana, la vivienda de Avarela amaneció acordonada para dar cobertura al trasiego de efectivos de la Policía científica y del equipo de desactivación de explosivos. Los vecinos no salían de su asombro. Un escondrijo etarra en el apacible barrio de Avarela, una urbanización turística de chalés, parecía imposible.

Joaquim Conceiçao, uno de los vecinos, reveló un dato de interés: los vecinos de la vivienda en cuestión eran un policía y un militar. Posteriormente, se supo que el denunciante ante la GNR fue un agente de la Policía de Seguridad Preventiva (PSP). Otros vecinos confirmaron la presencia de varios controles policiales los últimos días.

Desde Madrid se fueron conociendo detalles del operativo y, lo más importante, la identidad de los dos ocupantes del Citroën Berlingo, que eran los inquilinos de la casa. Se trata de Andoni Zengotitabengoa Fernández, de 30 años, con orden de busca y captura para cumplir una condena de 13 años y tres meses de prisión por los delitos de daños, coacciones de carácter terroristas, atentado contra agentes de la autoridad y tenencia de sustancias inflamables e incendiarias. Y Oier Gómez Mielgo, de 26 años, con tres órdenes de busca y captura por delitos de terrorismo y con antecedentes por participar en actos de lucha callejera (kale borroka).

El comandante general de la GNR, Nelson dos Santos, y el director general de la Policía Judicial (PJ), Almeida Rodrigues, los dos cuerpos con competencias en la lucha antiterrorista, dieron ayer una conferencia de prensa conjunta para ofrecer detalles del operativo. "Estamos haciendo una relación de todo el material que encontramos, aunque hay otros elementos importantes para la investigación", dijo Almeida Rodrigues. "En este momento, tenemos también equipos de la policía científica que están examinando el lugar de los hechos. Los explosivos son importantes, pero lo que nos interesa sobre todo es desarticular la organización que está detrás de la fabricación de estos explosivos", según confirmó Hélder Barros, comandante del Centro de Desactivación de Explosivos de la GNR.

Los 500 kilos de explosivos, junto a materiales e ingredientes para su fabricación y montaje, se encontraban en el garaje anexo a la casa. Se trata del mayor almacén de explosivos hallado a ETA desde que el pasado verano fueron localizados a lo largo de la frontera entre España y Francia una decena de zulos de la banda terrorista.

El hallazgo de un escondrijo etarra en Portugal confirma las sospechas del Ministerio del Interior, desde la detención, el pasado 9 de enero, de dos presuntos etarras que trasladaban una camioneta cargada de explosivos. El vehículo fue interceptado por la Guardia Civil en la localidad zamorana de Bermillo de Sayago. Su ocupante, Garikoitz García Arrieta, se dio a la fuga en un vehículo de la Guardia Civil y una hora después fue detenido por la GNR en territorio portugués. También fue capturada su compañera, Iratxe Yáñez Ortiz de Barrón, que viajaba en otro vehículo de avanzadilla. Junto a los explosivos, la Guardia Civil encontró en la camioneta un ordenador y el pasaporte de Luis María Zengotitabengoa Fernández, hermano de Andoni, uno de los dos presuntos etarras que tenían alquilado el chalé en Óbidos y que consiguió darse a la fuga. Desde hace más de un mes, la Unidad Nacional de Combate al Terrorismo (UNCT) de la PJ y la GNR, con la cooperación de agentes de inteligencia de la Guardia Civil, tratan de desentrañar el misterio etarra en Portugal.

La zona norte está siendo rastreada a fondo, ante la sospecha de que ETA puede tener una base logística en territorio luso, para evitar el acoso al que está sometida en Francia. Los hechos de las últimas horas confirman que los etarras están en Portugal y no desde fecha reciente. El Citroën Berlingo en el que viajaban los dos fugitivos fue alquilado en Castelo Branco hace un año.

El descubrimiento del arsenal etarra en Portugal es un nuevo argumento para el Gobierno a la hora de presionar a las autoridades lusas para acelerar la entrega de García Arrieta y Ortiz de Barrón, que están recluidos en prisión a la espera de la decisión del Tribunal de Apelaciones de Lisboa.

Varios agentes portugueses, frente a la casa de Óbidos en la que los etarras guardaban explosivos.
Varios agentes portugueses, frente a la casa de Óbidos en la que los etarras guardaban explosivos.AP

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