El cabecilla de los cánticos machistas del Elías Ahuja vuelve al colegio mayor pese a anunciarse su expulsión definitiva

La orden de San Agustín se desdice y asegura ahora que el reglamento interno del centro impide que se le eche por esa conducta

Concentración en contra de la violencia machista en la Universidad Complutense tras los cánticos en el colegio mayor.Foto: Samuel Sánchez | Vídeo: EFE

El alumno expulsado del colegio mayor Elías Ahuja de Madrid el 4 de octubre por iniciar los cánticos machistas contra sus vecinas del hermanado colegio de Santa Mónica ―“¡Putas, salid de vuestras madrigueras! ¡Sois unas putas ninfómanas, os prometo que vais a follar todas en la capea! ¡Vamos, Ahuja!”― ha vuelto al centro, aunque este anunció que le echaría definitivamente. La residencia de la orden de San Agustín asegura ahora a este diario a través de una portavoz que “el reglamento del centro por estos hechos prevé una expulsión de 15 días. El colegio lo amplió hasta 40 días y retiró al colegial una beca honorífica que tenía (...) Se ha puesto la sanción más alta que se ha podido según el reglamento”. La dirección colabora, en paralelo, con la brigada de Información de la Policía por las diligencias informativas que abrió la Fiscalía de Madrid por un delito de odio.

La vuelta del colegial fue comunicada a la Universidad Complutense ―a la que el colegio mayor está adscrito― en una reunión de la comisión mixta que se creó para seguir el caso. En esta se acordó reformar el reglamento del Ahuja para actualizarlo, de forma que cumpla la tipificación de las faltas de la Ley de Convivencia Universitaria, que entró en vigor en febrero y que promovió el ministro Manuel Castells. Esta considera faltas muy graves “acosar sexualmente o por razón de sexo” y en esos casos prevé la “expulsión de dos meses hasta tres años de la universidad en la que se hubiera cometido la falta (...) o la pérdida de derechos de matrícula parcial, durante un curso o semestre académico”. Penas, por tanto, más altas.

Un vídeo de los cánticos subido a las redes el año pasado, ya borrado de TikTok, arranca de la misma manera ―es fácil confundirlo con el de este curso―, aunque en aquella ocasión el cabecilla añadió antes de que sus compañeros se sumasen a los cánticos: “Sois unas pedazo de mierdas. ¡Putas!”. En las imágenes se oye reír a las colegialas ―conocidas como las mónicas―, que saben con anterioridad el día y la hora de La Granja, una quedada de edificio a edificio en la que los chicos simulan con ruidos ser animales.

El colegial intenta pasar desapercibido y alterna estancias en el colegio con otras en casas de amigos

En su comunicado, emitido tras la polémica el 6 de octubre, el Ahuja no fue muy explícito, pero aseguró que para corregir estas conductas había decidido “la aplicación de las medidas previstas en el reglamento de régimen interno para los colegiales implicados, que en casos graves, como este, implica la expulsión”. No precisaba durante cuanto tiempo, pero sí lo hizo el subdirector del colegio, Álvaro Nieto, en declaraciones a este diario. Explicó que al día siguiente de los cánticos, la dirección del centro se había reunido y expulsado de forma eventual al cabecilla 15 días, con la intención de que fuese permanente. Pero para ello se tenía que abrir un proceso en el que el alumno tendría que ser escuchado y dispondría de 15 días para presentar alegaciones. Vivir en el colegio cuesta 1.200 euros al mes.

El colegial, según el Ahuja, no presentó alegaciones y se fue durante esos 40 días de castigo a vivir al piso de unos amigos. Ha regresado, pero en la actualidad intenta pasar desapercibido y alterna estancias en el colegio ―en el que mantiene su habitación― con otras en casas de amigos. Sigue acudiendo a la Universidad Autónoma de Madrid, de la que es alumno de grado. Diversos medios de Mallorca describieron con detalle su vida en la isla ―de la que es oriundo―, aunque omitieron su nombre. Hasta el director de su colegio de los jesuitas hizo declaraciones de rechazo a su conducta. En la escuela, según el Diario de Mallorca, repartía bolígrafos de Vox.

García Artiga, según narra un antiguo colegial, se ha apoyado en alumnos para gestionar el centro.

En anteriores ocasiones en las que no hubo atención mediática ―los cánticos machistas son ya una tradición― ningún estudiante fue expulsado, aunque la dirección era muy consciente de lo que ocurría. Más de uno ―los gritos se oían por media Ciudad Universitaria― alertó al colegio de que debía penalizar estos comportamientos. La situación se estaba yendo de madre. El director del colegio, Manuel García Artiga ―conocido como el padre Manolo―, disculpó a los colegiales en parte ante la prensa: “Es una forma que tienen de expresarse, pero en absoluto referido a las muchachas”.

Un estudiante entra al colegio mayor universitario Elías Ahuja el día que estalló la polémica de los cánticos.
Un estudiante entra al colegio mayor universitario Elías Ahuja el día que estalló la polémica de los cánticos.Claudio Álvarez

García Artiga, según narra un antiguo colegial, se ha apoyado en alumnos para gestionar el centro. “No ha profesionalizado la residencia”, señala uno. “Lo que ha pasado se veía venir”, opina otro. Esta falta de profesionalidad no ha pasado desapercibida a la UCM, que tiene la capacidad de quitar al Ahuja su condición de colegio adscrito a la universidad; lo que permite a sus colegiales utilizar las instalaciones deportivas de la UCM y participar de su vida cultural. Por eso, entre los compromisos adquiridos por el colegio, cuenta la vicerrectora de Estudiantes de la UCM Rosa de Lafuente, está mejorar la profesionalización del equipo directivo a través de su capacitación en mentorías, mecanismos de mediación y resolución de conflictos. Para lograrlo, los empleados del Ahuja estarán asesorados por el defensor del universitario de la UCM. Además, van a tener que formarse en perspectiva de género y en mejora de la convivencia con la ayuda de las delegadas de igualdad y diversidad de la universidad.

En la comisión de seguimiento, la dirección del Ahuja, que tendrá que elaborar un plan anti-novatadas y un protocolo de acoso ―presentes en casi todos los colegios―, se comprometió también a diseñar talleres, conferencias y actividades con los colegiales sobre gestión de emociones, perspectiva de género, responsabilidad de los actos y empatía con la diversidad. En estas charlas deberán participar como ponentes profesionales del ámbito jurídico, policial y universitario.

Tras los cánticos se anuló la capea prevista junto a las alumnas del Santa Mónica, los colegiales enviaron una carta de disculpa a sus vecinas ―muchas de ellas familiares (se separan por sexo, son dos colegios agustinos) que no se sintieron insultadas― y se estableció el compromiso de celebrar talleres y labores de voluntariado en los que participen los 174 colegiales del centro, no solo los implicados en los cánticos. Mes y medio después del escándalo, no hay novedades. Pero las habrá porque la Complutense les ha dado tres meses para reaccionar.

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Elisa Silió

Es redactora especializada en educación desde 2013, y en los últimos tiempos se ha centrado en temas universitarios. Antes dedicó su tiempo a la información cultural en Babelia, con foco especial en la literatura infantil.

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