Andalucía, la comunidad con más alumnos de España, comienza su curso más convulso

Padres y profesores reclaman a la Junta más inversión. La seguridad “no está mínimamente asegurada”, protestan en un comunicado los 40 docentes de un colegio de Sevilla

Entrada del colegio Clara Campoamor de Bormujos (Sevilla), este jueves.
Entrada del colegio Clara Campoamor de Bormujos (Sevilla), este jueves.PACO PUENTES / EL PAÍS

El arranque este jueves del curso escolar para la comunidad educativa andaluza, la mayor del país con 1,8 millones de alumnos y 134.000 profesores, está en el pelotón de cabeza de las más accidentadas. Las familias se quejan porque sus hijos sufren falta de seguridad en aulas masificadas ante el coronavirus, los sindicatos incitan a los docentes a movilizarse y a la huelga para exigir más inversión, y la Junta (PP y Ciudadanos) defiende su esfuerzo inversor para contratar a 6.400 nuevos profesores para 7.099 centros, aunque la ratio de alumnos por clase no ha bajado. Antes de pisar un pie en el aula ya hay varios colegios y escuelas infantiles cerradas por casos de covid-19 entre el profesorado, muy inquieto antes de que toque el primer timbre; hoy para los alumnos de infantil y primaria y la semana que viene para los de secundaria y FP.

Un claro ejemplo de esta convulsa vuelta a clase es el colegio público Clara Campoamor de Bormujos (Sevilla), cuyo director dimitió en julio al no poder garantizar la seguridad en el centro. Ayer, los 40 profesores del claustro elevaron el tono con un escrito de denuncia: “La preocupación es extrema y la seguridad de nuestro alumnado y la nuestra propia no está mínimamente asegurada”. Los docentes censuran ratios de hasta 27 alumnos por clase que hacen imposible mantener la distancia de seguridad, una sola limpiadora cada mañana para puertas, mesas y sillas de 750 alumnos, la falta de nombramiento de sustitutos para las cinco maestras con baja de larga duración el día antes de comenzar las clases, y la prohibición de cambiar los horarios de los especialistas para preservar los grupos burbujas, que tildan de ficción, entre otras quejas.

Carmen Sánchez, profesora de infantil del colegio, resume su enfado con crudeza: “Depende de lo honesto que cada una quiera ser con las familias. Nos hablan de grupos burbujas con 75 niños y especialistas que entran en tres clases diferentes. Los toldos prometidos para que los niños trabajen al aire libre sin que les dé el sol no han llegado desde el Ayuntamiento y la Junta no ha comprado material preventivo, solo el centro nos ha dado un bote de gel, otro de jabón, una mascarilla para todo el curso y un rollo de papel”. La asociación de padres y madres (Ampa) del colegio iniciará protestas ante las Administraciones. “La realidad a día de hoy es la que plasma el claustro y la falta de tiempo ha marcado la improvisación, lamentablemente”, censura en un comunicado.

La Junta rebate que “precisamente para aliviar las ratios más altas y poder hacer desdobles, el centro [Clara Campoamor] ha recibido tres maestros de refuerzo” que llegarán al centro este viernes. Y sobre la distancia de metro y medio estipulada y los medios contra el virus, una portavoz añade: “Es importante, pero la Consejería de Salud indica que la medida realmente efectiva es el uso de mascarillas y todos los centros disponen de mascarillas e hidrogel”.

En la región con mayor tasa de abandono educativo temprano (un 21,6%), solo por detrás de Baleares y Murcia, la Junta se defiende que están invirtiendo el mayor presupuesto en educación de la historia en la comunidad, con 7.200 millones de euros. Mientras, los colegios e institutos reclaman más inversión para reducir el fracaso escolar y revertir el peor gasto público por alumno del país (4.735 euros en 2018), casi la mitad que el País Vasco (8.973 euros).

“El bienestar de los niños ha vuelto a quedar en último lugar, tal y como pasó en el confinamiento, cuando no podían salir. Las medidas de seguridad no han sido pensadas desde un enfoque de derechos del menor, y tanto la Junta como los Ayuntamientos han reaccionado tardísimo. Las familias hemos sido rehenes de las Administraciones tirándose la pelota, y nosotros en el medio”. Olga Leralta, secretaria de la confederación de asociaciones de padres y madres Codapa, censura cómo la inversión de la Junta no ha estado dirigida a bajar la ratio “para reducir el estrés de 25 niños en aulas”, que rondan los 40 metros cuadrados.

Contagios y cierres

Mientras, los cierres de centros se repiten ante la transmisión del virus, con una incidencia acumulada de 129 casos por cada 100.000 habitantes, muy alta comparada con la evolución en Europa, aunque baja entre los datos del resto de España. Si en Sevilla han cerrado cuatro guarderías y otras en Sayalonga y La Cala de Mijas (Málaga) por contagios del personal, dos colegios en Alahurín de la Torre (Málaga) y Morón de la Frontera (Sevilla) tampoco abrirán sus puertas este viernes.

A los directores de colegios también les inquieta poder contar con los refuerzos prometidos a tiempo, dadas las trabas burocráticas y sanitarias. “Ahora la preocupación de los 1.803 profesores nombrados ayer es que no tienen hechos los tests. Y si no se lo hacen mañana a las ocho de la mañana no podrán entrar en los colegios. Además, hay muchas dudas con los tests del personal de los servicios complementarios como los comedores”, resume Enrique Jabares, presidente de Asadipre, la asociación de directores de centros de Infantil y Primaria. A pesar de los documentos explicativos y protocolos marco desde la Consejería de Educación, las dudas se acumulan entre los docentes.

El consejero de Educación, Javier Imbroda, admite que es un curso “excepcional y complejo, además de muy ilusionante” y apela a la “responsabilidad compartida” de la Junta, los docentes y las familias para que la vuelta al cole sea “lo más tranquila y segura posible”. Ante las quejas de la comunidad educativa, Imbroda ha ofrecido a los sindicatos elevar la contratación de nuevos profesores desde los 6.400 actuales hasta los 7.000, pero las centrales se han levantado de la mesa de negociación porque consideran que el mínimo añadido debe ser 2.000 nuevos docentes, para que así descienda la ratio de alumnos por clase.

Los sindicatos se han dividido entre una oposición más dura y una huelga entre el profesorado el próximo viernes, convocada por CC OO, Ustea y CGT, y los más moderados ANPE, CSIF y UGT, que piden concentraciones y caravanas de coches para exigir más inversión a la Junta. “No ha habido una negociación real para reforzar la plantilla y garantizar seguridad, y la Administración sigue con su estrategia del avestruz negando la realidad, por eso convocamos la huelga educativa y llamamos a los estudiantes y docentes a secundarla”, explica Diego Molina, secretario general de la Federación de Enseñanza de CC OO en Andalucía. Está por ver el devenir del enfrentamiento Administración-sindicatos, que ya midieron fuerzas antes de la pandemia con la huelga de parte de los 102.000 profesores de la educación pública contra el decreto de escolarización de la Junta que benefició a la concertada.

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