Se acabaron las excusas para no ser digital

La formación profesional para el empleo suele dejar recursos sin gastar por falta de información por parte de los trabajadores

Vista del I Salón Internacional para el Empleo, celebrado esta semana en Madrid.
Vista del I Salón Internacional para el Empleo, celebrado esta semana en Madrid.Susana Carrizosa

La formación profesional para el empleo es una gran desconocida por los trabajadores y, sin embargo, se perfila como la tabla de salvación para mantener a flote sus negocios, hacerlos crecer e internacionalizarlos en la nueva era laboral. Es también la llave para poner a punto conocimientos obsoletos y cotizar de nuevo al alza en un mercado que clama por talento digital, transversal y especializado, pero también ágil, adaptable a los cambios y creativo. Para dar visibilidad a la formación continuada, la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo, Fundae, junto al SEPE y la OIT/Cinterfor han organizado el I Salón Internacional para el Empleo esta semana en Madrid.

El mayor problema al que se enfrenta este tipo de formación es la escasa presencia de candidatos. Lo que es consecuencia, en opinión del exministro de Trabajo Valeriano Gómez, “de la inestabilidad que ha caracterizado a estas convocatorias, carentes de planificación plurianual, de suficiente inversión y un sistemático retraso en su ejecución”. Juan Carlos Tejeda, director de CEOE Formación, entona el “mea culpa” para reconocer que “desde el tripartito [Administración, empresarios y sindicatos] no hemos sabido transmitir a la sociedad la bonanza del sistema y lo necesario que es para que los trabajadores accedan a una formación de calidad y de gran inserción. Es un derecho, recogido en el Estatuto de los Trabajadores, que financiamos todos, y al que los empresarios aportamos el 0,6% y los trabajadores el 0,1 % de sus nóminas”.

Para “una mejor gestión de esta formación”, Javier Loscertales, secretario general de Formación de la Junta de Andalucía, apunta hacia un cambio de modelo: “En la Junta hemos pasado de las subvenciones tradicionales, a las que tenían acceso las centrales sindicales, los empresariales y los centros de formación, a un sistema de licitación pública donde concebimos la formación continua como otro servicio público más que será ofrecido por los mejores”.

Plataformas gratuitas

Para acabar con el “analfabetismo digital” la colaboración público-privada ha puesto a funcionar decenas de plataformas gratuitas para desarrollar un aprendizaje en conocimientos y habilidades necesarios para afrontar ese mundo, ser productivos y más competitivos en el camino de la recuperación. Fundae llama a los trabajadores hacia esta formación, pero también al resto de población, “porque todos tenemos que hacer un esfuerzo de autoaprendizaje para manejar una tecnología de uso doméstico”, apunta el director gerente de esta fundación, Antonio de Luis Acevedo.

Para acceder a esta formación bonificada, los expertos proponen cuatro pasos:

1. Cómo solicitar la formación profesional para el empleo. Si es empleado de una compañía, puede acceder a una enseñanza específica programada para los sectores productivos a través de las convocatorias que publican los boletines oficiales del Estado. “Una vez aprobados los proyectos formativos, ya pueden solicitarse por parte del empleado que busca incrementar sus competencias. Las entidades que, por convocatoria, reciben esa financiación pública, son centros de formación como el nuestro”, explica Patricia García, directora de Femxa.

El modelo para la pequeña empresa es más complicado porque una pyme no es capaz de generar formación programada para pocos trabajadores. Por ello, si pertenece a una pyme o es autónomo, puede acceder a la oferta de formación subvencionada en plataformas como la de Fundae. “El reto de las pymes radica en idear un sistema donde se unan para aglutinar a sus trabajadores y puedan recibir formación en un espacio único”, añade García.

2. Cacharree por internet en busca de oportunidades laborales en las que podrá formarse accediendo a las plataformas de formación para el empleo. Según Linkedin y Microsoft, se van a crear en España más de dos millones de empleos tecnológicos. Ambas empresas han puesto en marcha plataformas, soluciones y recursos formativos gratuitos.

También Google ha lanzado sus certificados profesionales con cuatro itinerarios tecnológicos. “Están diseñados por personas expertas de la compañía con la idea de que se puedan cursar sin conocimiento previo. Son gratuitos para personas desempleadas, que pueden solicitar una beca a través de Fundae. El resto de la población puede acceder a las formaciones a través de la plataforma de Coursera pagando una tarifa mensual”, apuntan desde Google . “Además, hay empresas españolas que reconocen esta formación y están abiertas a recibir currículums de los graduados”, añaden.

3. Oriéntese para saber en qué formarse. Los trabajadores de las pymes y los autónomos no saben en qué deben formarse, ni disponen del tiempo para hacerlo, por lo que “en Fundae trabajamos para la detección de necesidades formativas y su divulgación. Para todos, incluidos desempleados, ponemos a disposición el espacio Digitalízate Plus, con formación transversal y específica sectorial”, cuenta su director.

4. Dónde encontrar empleo. En posiciones que se afianzan porque el coronavirus les ha empujado a una versión online: formadores, profesores, entrenadores personales, expertos en comercio electrónico y marketing digital, psicólogos o creadores de contenidos. “Hay trabajos, aún desconocidos, que van a tener gran demanda. Es el caso de los 20.000 empleos que va a generar el negocio de los centros de procesamiento de datos, grandes edificios que albergan espacios de almacenamiento. Fundae y SEPE han definido ya su cualificación”, declara Antonio de Luis Acevedo, quien aconseja la formación en programación sin códigos “porque le va a permitir realizar programas informáticos complejos sin necesidad de lenguajes de programación y podrá hacer su propia app sin programar”.

Anne Posthuma (OIT/Cinterfor): “De nada vale presupuestar fondos si luego quedan desiertos”

Anne Posthuma es la directora del Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (Cinterfor), perteneciente a la Organización Internacional del Trabajo. Asegura que su institución “vive a pie de calle los problemas a los que se enfrentan los trabajadores desde el ámbito público y el sector productivo. Problemas a los que tienen que enfrentarse desde la formación continua para salvar las brechas que ha profundizado la pandemia en las microempresas, entre las mujeres y los jóvenes, especialmente. Y para ello es necesaria una absoluta colaboración y una mayor comunicación entre el ámbito público y el privado en beneficio de la formación de los trabajadores”. 
Posthuma considera que es imprescindible la formación de las competencias laborales a lo largo de la vida, como parte central de la preparación para el futuro del trabajo y la recuperación de los países. “Hay que trabajar en una digitalización transversal, pero también en formarnos como personas muy polivalentes, preparadas para anticiparnos a lo que viene, saber trabajar con distintos equipos en entornos cambiantes, autogestionarnos y ser creativos para aportar soluciones a los nuevos desafíos”. 
A su juicio, el talón de Aquiles de la formación para el empleo es que el trabajador sea consciente de que debe esforzarse para continuar su formación en beneficio de su empleabilidad a lo largo de los años y que los Gobiernos y las empresas sean capaces de llegar a los trabajadores para conectarles con la formación que necesitan. “De nada vale presupuestar fondos si luego quedan desiertos porque se desconoce la existencia de programas formativos a los que acceder de manera bonificada”. 

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