Así son los perfiles profesionales que tendrán más demanda en 2022

Las competencias digitales, las habilidades blandas y una mayor apuesta por la educación intermedia serán claves para recuperar empleo y competitividad en un entorno global y cambiante

Un profesional camina con su maletín de trabajo.
Un profesional camina con su maletín de trabajo.Marten Bjork

Si en 2019 la oferta de empleo había subido un 10 % con respecto al ejercicio anterior, la crisis provocada por la pandemia hizo que, en 2020, la capacidad de las empresas españolas de generar empleo se redujera un 41,9 %, según el XXIV Informe Infoempleo Adecco: Oferta y Demanda de Empleo en España. Hoy, el avance de la vacunación facilita poco a poco una recuperación sobre la que, no obstante, ni empresas ni profesionales se muestran demasiado optimistas: cuatro de cada 10 empresas consultadas prevén hacer contrataciones en este 2021, un porcentaje que se reduce hasta el 3,4 % en el caso de los autónomos. La inseguridad acerca del futuro alcanza tanto a empleados como a trabajadores en paro: el 47 % de los primeros piensa que podría terminar el año sin trabajo, y hasta el 50 % de los profesionales que lo buscan piensan que tienen pocas o ninguna oportunidad de encontrarlo.

Más información
Una programadora frente a una pantalla con código informático.
Becas y ayudas para formarse en las habilidades digitales esenciales
Cualquier momento puede ser idóneo para emprender, si la idea es buena y está bien planteada.
Si quieres emprender, este puede ser tu momento
Suscríbete a la 'newsletter' de Formación

Pero la recuperación de los niveles previos a la covid-19 llegará, ya sea a lo largo de 2022, como indican Gobierno, Banco de España y Comisión Europea, o en el segundo trimestre de 2023, como apunta la OCDE. No faltarán los obstáculos: el estado general de la economía, las repercusiones económicas derivadas de la crisis sanitaria y la falta de profesionales adecuadamente cualificados figuran como las dificultades que más temen las empresas en el contexto laboral actual, a los que habría que añadir otros factores como el progresivo envejecimiento de la población (los jóvenes de 16 a 34 años suponen hoy el 30 % de la población en edad de trabajar, frente al 43 % del año 2000) que lleva al mercado a depender cada vez más de la mano de obra inmigrante, o el estancamiento de la incorporación de la mujer al mercado laboral, que aunque está en la media de la Europa de los 27 (69 %), sigue cinco puntos por debajo de Alemania y muy lejos del 81 % de Suecia.

No se trata de una falta de formación, sino más bien de un desajuste de talento entre lo que la educación produce y las empresas necesitan: de acuerdo con el reciente Índice 60 ManpowerGroup, la apuesta por la educación intermedia, y no superior, es la clave para asegurar la competitividad de España a nivel global. Y es que el peso de los activos de formación media en España (24 %) es de los más bajos de Europa, muy lejos del 57 % de Alemania o del 60 % de los países del Este de Europa. “Un mayor peso de la formación media es indispensable para converger con Europa y para seguir dando oportunidades de empleo a los trabajadores españoles. A ello hay que añadir la necesidad inmediata de invertir en upskilling y reskilling de profesionales, y mejorar sus competencias tanto duras como blandas”, afirma Raúl Grijalba, presidente de ManpowerGroup en España, Portugal, Grecia e Israel. Entre las posibles medidas que el informe de Adecco apunta para salir de la crisis y mejorar la competitividad, están el ofrecer horarios flexibles, la posibilidad de teletrabajar, la modificación de las condiciones de trabajo y una retribución variable. La pandemia volvió a despertar el debate en torno a la semana laboral de cuatro días, pero ni empresas (61,7 %) ni autónomos (58,6 %) la consideran viable, al contrario que los empleados, que sí la ven factible (56,3 %).

Los datos de empleo hace tiempo que confirman esta tendencia: la Formación Profesional da acceso a cuatro de cada 10 ofertas de trabajo en España, siendo la formación más demandada, incluso por delante de la universitaria. Por áreas productivas, Ingeniería y producción (con el 32,8 %), Comercial y Ventas (14,6 %) y Tecnología, Informática y Telecomunicaciones (13,2 %) acaparan el 60 % de las ofertas de empleo que demandan titulados de FP. Su tasa de desempleo es de solo el 7 %, muy por debajo del resto, algo que contrasta con el comparativamente bajo número de estudiantes que todavía siguen optando por esta opción formativa en España.

Fuente: Adecco.
Fuente: Adecco.

Competencias de futuro

Sobrevivir en un entorno laboral tan inseguro y cambiante como el actual requiere de una mezcla de habilidades blandas (las populares soft skills) y competencias técnicas y tecnológicas. “La digitalización ha llegado para quedarse en todas las esferas de nuestra vida: personal, social y laboral”, esgrime María Concepción García, vicerrectora de Empleabilidad y Emprendimiento de la Universidad Complutense de Madrid: “Sea cual sea su sector, es imprescindible que las empresas inviertan en la digitalización de sus negocios. Todas las áreas relacionadas con la tecnología y la transformación digital serán muy demandadas”. García destaca también la necesidad de saber diferenciar entre las competencias tecnológicas que debemos desarrollar de forma genérica, “para ejercer cualquier profesión e incluso para la vida diaria, de otras específicas y necesarias para la formación elegida, y detectar cuáles son las que pueden abrirnos nuevas opciones profesionales o mejorar nuestro nivel de empleabilidad”. “Y, evidentemente, todos los perfiles relacionados con la salud, tanto física como mental, están teniendo un incremento sustancial de demanda en el mercado de trabajo, y en consecuencia, también en la elección de estudios de los jóvenes”, añade.

Para García, en un contexto en el que las nuevas generaciones tienen cada vez más acceso a la formación de calidad y especializada, es precisamente el desarrollo de las habilidades blandas el que marcará la diferencia en la incorporación al mercado laboral: “Entre estas soft skills, la comunicación, por ejemplo, es una competencia imprescindible, así como las habilidades relacionadas con el emprendimiento, como la creatividad, la innovación, la tolerancia a la frustración, el trabajo en equipo, la orientación a resultados, el comportamiento ético y la capacidad de adaptación al cambio, esencial durante este periodo de pandemia”. Unas competencias que, por ejemplo, potencia la propia Universidad Complutense a través de su Plan UCM de Formación Online para el Empleo.

¿Es necesario hacer un máster?

De una u otra forma, parece claro que la formación continua es ya una obligación irrenunciable. “Estamos en un entorno en el que los perfiles profesionales están cambiando muy rápidamente... Hoy en día existen ofertas de empleo que hace dos o tres años no podíamos ni imaginar, por lo que la especialización a través de másteres (y no solo al acabar un grado, sino posteriormente), así como la formación permanente, son fundamentales para responder a las demandas del mercado laboral, y readaptar, en caso de ser necesario, los objetivos profesionales que se hayan definido inicialmente”, asegura García con rotundidad. Una especialización que se concreta no solo en estos programas de posgrado, sino también a través de los cursos de especialización para graduados en Formación Profesional.

Ahora bien, ¿cómo elegir un buen máster? La vicerrectora recomienda tener en cuenta una serie de factores: “Es importante que sea algo que les motive y les guste, que esté alineado con sus perspectivas laborales, y elegir un centro de prestigio, ya que será valorado en su búsqueda de empleo”. Pero también es conveniente tener en cuenta otros aspectos como la calidad del claustro de profesores, la opinión de antiguos alumnos, la metodología, el formato (presencial, online o blended), la tasa de empleabilidad y el posible apoyo que se brinde a los estudiantes para orientar su futuro profesional. Sin olvidar, por supuesto, el coste del programa y las posibilidades de becas o financiación.

Los MBA se adaptan a los nuevos tiempos

Entre el amplio abanico de másteres que cada año ofertan las diferentes instituciones públicas y privadas, los MBA son una de las opciones más asentadas. Pero tampoco ellos se han visto a salvo de las transformaciones aceleradas por la covid-19: “Los MBA tradicionales han muerto con la pandemia, si es que no lo habían hecho ya antes. En cambio, se ha desarrollado una nueva línea de MBA que preparará a los perfiles que puedan ayudar a las organizaciones a superar situaciones como las que hemos vivido”, asegura Óscar Fuente, director y fundador de IEBS. Hacer hoy un MBA, sostiene, es clave no solo para los directivos que necesiten actualizar sus conocimientos, sino para todos aquellos que quieran desarrollar su carrera en el ámbito del management, la dirección y la alta dirección, promocionar en sus empleos, mejorar su red de contactos y diferenciarse de la competencia.

“Cualquier líder digital de hoy en día debe entender cómo funciona la empresa digitalizada, saber gestionarla, tener conocimientos de tecnologías exponenciales, agilismo, marketing, planificación estratégica, estrategias de crecimiento, liderazgo... Los MBA ayudan a potenciar esa visión empresarial y alcanzar una posición de mayor responsabilidad en la empresa”, afirma Fuente. Los programas han de mejorar tanto las habilidades duras como las blandas, para ser capaces de tomar decisiones que escalen una organización y poder combinar una cultura organizativa presencial y virtual. Por eso, añade, “cuanto más flexible sea el programa a la hora de adaptarse a distintos sectores, mejor. Los MBA que tendrán más demanda serán las formaciones transversales que afronten la gestión del cambio y la transformación digital de las organizaciones”. Un profesional con experiencia relevante en gestión se decantará por un Executive MBA; mientras que, si su objetivo es emprender, una variación orientada al emprendimiento le supondrá una opción más atractiva, al igual que un MBA internacional es el adecuado para los que quieren desarrollar su carrera en el ámbito de los negocios internacionales.

Perfiles tecnológicos y digitales

A pesar de la alta demanda existente, los expertos coinciden en señalar la carencia actual de profesionales lo suficientemente preparados, a nivel técnico, para asumir este tipo de roles con elevada empleabilidad. Perfiles como Digital Product Manager, Data Scientist, diseñador de producto, analista de datos o expertos en negocio digital son ampliamente demandados por todo tipo de empresas: “En las profesiones ligadas con la tecnología y la digitalización existe un gran interés por contar con trabajadores que posean las habilidades y capacidades tecnológicas y digitales más innovadoras. Personas que dominen las herramientas claves para poder innovar en el negocio y afrontar los retos y obstáculos que supone la digitalización”, explica Juan Luis Moreno, director de Innovación en The Valley, un ecosistema digital cuyos expertos destacan tres perfiles profesionales:

  • Gestión de estrategias de producto digital. La pandemia ha generado la necesidad de redefinir y actualizar dichas estrategias poniendo foco en la presencia online, para dar respuesta a lo que busca el consumidor, cada vez más digital.
  • Data Scientist y Big Data Analytics, una disciplina que permite identificar oportunidades de innovación con potencial de transformar negocios, o desarrollar un modelo de inteligencia artificial que resuelva un problema y genere un impacto real. El perfil de Data Scientist, por ejemplo, es el más buscado, y ha multiplicado su demanda por cinco en los últimos tres años.
  • Negocio digial y marketing, para implementar y liderar un proceso de transformación digital en el que la clave es saber aplicar la innovación al negocio para ser más eficiente y productivo.

FORMACIÓN EL PAÍS en Twitter y Facebook

Suscríbase a la newsletter de Formación de EL PAÍS

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS