La vida de los hogares con inquilinos se encareció un 4,7% el año pasado, dos puntos más que la inflación general
El sindicato CGT calcula que los precios han aumentado más de un 30% para la población arrendada entre 2019 y 2025, cinco puntos por encima del IPC general del INE


La inflación que han experimentado los hogares que viven de alquiler en España habría sido sustancialmente superior a la que refleja el Índice de Precios al Consumo (IPC), según refleja un informe que el sindicato CGT presenta este lunes. Solo en 2025, según la reconstrucción alternativa del indicador, el crecimiento del coste de vida para de los inquilinos habría alcanzado el 4,7%, lo que supone dos puntos más que la referencia general elaborada por el Instituto Nacional de Estadística. Entre enero de 2019 y diciembre de 2025, los precios habrían aumentado más de un 30% para los arrendatarios, frente al 25% registrado por el índice general.
El IPC mide cada mes la evolución de los precios de los bienes y servicios que consumen los hogares y se utiliza como referencia para evaluar el ritmo de la inflación. Sin embargo, su cálculo se basa en una cesta de consumo representativa del conjunto de la población, lo que implica que no refleja de la misma forma la realidad de todos los grupos demográficos o económicos. Uno de los más afectados por la metodología del INE, según denuncia el sindicato, es el de los inquilinos, sobre todo en un contexto marcado por el calentamiento inmobiliario y por la fuerte tensión en el mercado de la vivienda.
En sus cálculos, el instituto estadístico otorga un peso a cada bien o servicio en función del consumo de los hogares. Y el del alquiler rondaba el 3% en 2025. Es una ponderación que podría parecer reducida y que se explica, argumentan desde el sindicato, porque solo una parte minoritaria de los hogares ―cerca del 17%― vive bajo régimen de arrendamiento. “El gasto en vivienda acaba representando un porcentaje mínimo del gasto agregado total con el que se construye el IPC y, en consecuencia, afecta muy poco a la construcción del índice”, explica el informe.
Para medir cómo afecta esta diferencia, el servicio de estudios del sindicato construye una suerte de índice auxiliar que replica la metodología del IPC, pero ajusta el peso del alquiler a la realidad de los hogares inquilinos. En este nuevo indicador, el alquiler representa el 24,7% de la cesta de consumo, lo que implica multiplicar por ocho el peso del cálculo oficial. Como consecuencia, el conjunto del gasto en vivienda, agua, electricidad y combustibles ―que se agrupa en una misma subclase dentro del IPC― pasa de representar el 12,2% en el IPC oficial al 31,4% en el índice específico de los inquilinos.
“El planteamiento básico para construir este IPC alternativo es replicar de la forma más precisa posible la metodología del IPC oficial, pero utilizando una ponderación del alquiler de vivienda representativa de la realidad de los hogares inquilinos, así como una fuente distinta para los datos de precios del alquiler”, desarrolla el informe. Así, aunque el propio IPC ya calcula mensualmente la evolución de los precios del alquiler de vivienda, en CGT han optado por utilizar los datos del portal Idealista, que a su juicio reflejan más adecuadamente la evolución de los precios.
Según los datos que maneja el sindicato, la variación acumulada del precio del alquiler de vivienda entre 2019 y 2023 que aporta el IPC es de únicamente el 5,2%, “sorprendentemente baja”. Esto puede deberse a que el INE tiene en cuenta únicamente las renovaciones de alquiler, excluyendo las viviendas que entran al mercado por primera vez, y utilizando además una muestra limitada. Además, añade CGT, Estadística tiene en cuenta en su medición el conjunto de viviendas en régimen de alquiler, incluyendo aquellas a precio inferior al de mercado. “Para la elaboración de este índice, tenemos en consideración únicamente los hogares en alquiler a precios de mercado, que son los más comunes”, señala el estudio. A falta de datos oficiales actualizados, la organización ha optado por coger los datos del portal.
Una de las conclusiones es que la brecha entre los dos indicadores es relativamente nueva. De hecho, durante la mayor parte de 2022, el IPC oficial ―marcado por la crisis energética― llegó a estar por encima del bautizado como IPC inquilino. La situación se invirtió a partir de 2023, al calor de la subida de los precios, y se incrementó en 2025. “Así, a pesar de que en los últimos dos años la inflación oficial se ha moderado, el incremento del precio de la vivienda eleva la inflación real que experimentan los hogares inquilinos, y presiona a la baja sobre su poder adquisitivo”, detalla el informe.
El documento también recoge las diferencias territoriales. En 2025, Madrid registró el mayor aumento del índice específico de inquilinos, con una subida media anual del 5,6%, frente al 3% del IPC oficial en la misma región. Le siguieron la Comunidad Valenciana y Andalucía, ambas con incrementos del 4,8%, y Cataluña, con un 4,6%.
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