El gasto público rompió la barrera de los 700.000 millones en 2024, un nuevo récord
Todas las partidas crecieron, salvo la de vivienda. La protección social, que incluye las pensiones, es la que más pesa sobre el total


La economía aumenta su tamaño y con ello crece también el gasto público, que en 2024 superó por primera vez la barrera de los 700.000 millones de euros. Según los últimos datos del Ministerio de Hacienda, publicado este viernes, los desembolsos del conjunto de las Administraciones se elevaron un 6,6% el año pasado, marcando un máximo histórico de 725.001 millones de euros. Todas las partidas contempladas en la estadística de Clasificación Funcional del Gasto de las Administraciones Públicas (COFOG) registraron incrementos, con la excepción de la vivienda, que en cambio había sido la categoría que más había engordado el ejercicio previo. La rúbrica dedicada a la protección social, en la que se incluyen las pensiones —desde hace tiempo la factura más cara para el Estado—, fue la que más peso tuvo sobre el cómputo total, acaparando más del 40% del conjunto del gasto.
El gasto público está sujeto a presiones constantes que le imprimen una tendencia creciente, sobre todo en las partidas relacionadas con la financiación de los pilares del Estado del bienestar como son la salud, la educación o las pensiones. En los años de austeridad de la Gran Recesión, sin embargo, esta evolución al alza se detuvo y hubo que esperar hasta 2016, cuando la recuperación económica ya era consistente, para que las Administraciones volvieran en su conjunto a abrir el grifo. Desde entonces, el mayor salto en la serie estadística, de un 10%, se dio el año de la pandemia, un impulso dictado por una situación excepcional que llevó al Estado a desplegar toda la artillería a disposición para sostener la actividad y las rentas.
Esa senda se mantuvo en los ejercicios posteriores a la crisis sanitaria y se aceleró en los últimos años: el gasto público creció un 6,9% en 2023, un alza a la que se sumó el año siguiente el incremento del 6,6% conocido ahora. Ambas subidas han sido acompañadas por fuertes crecimientos del PIB —del 2,5% y del 3,5%, respectivamente en 2024—, lo que ha brindado mayores recursos a las Administraciones para financiar sus políticas. De hecho, tanto la recaudación fiscal como los ingresos por cotizaciones sociales alcanzaron un récord el año pasado, con aumentos porcentuales superiores al marcado por el gasto público, del 7,2% y del 8,4%, respectivamente.
La bonanza económica de los últimos años ha cristalizado en la estadística COFOG, una metodología de las Naciones Unidas que cataloga el gasto público en función de su destino en 10 grandes categorías: servicios públicos generales, defensa, orden público y seguridad, asuntos económicos, protección del medio ambiente, vivienda y servicios comunitarios, salud, ocio, cultura y religión, educación y protección social.
Bajando la lupa a cada categoría, el incremento más marcado en 2024 lo registraron los servicios públicos generales (9,6%), un cajón de sastre que reúne un popurrí de capítulos y que supone cerca de un 12% del total del gasto. Los protagonistas indiscutibles de este grupo han sido los intereses de la deuda, cuyo peso está aumentando de forma marcada como consecuencia de las subidas de tipos y el mayor volumen de pasivo público. En 2024, supusieron un desembolso de 39.644 millones de euros, un máximo histórico que pulveriza los récords que se alcanzaron en los años posteriores al rescate del sector bancario. El único epígrafe de este grupo que cayó, con un desplome de casi un 30%, es el relativo a la ayuda económica exterior, que pasó de, de 1.730 millones en 2023 a 1.255 millones.
En el extremo opuesto está la vivienda, que se ha convertido en foco de malestar social por el sobrecalentamiento del mercado y la falta de casas asequibles. Es la única partida que registró un descenso de las 10 grandes secciones analizadas en la estadística, con una caída del 2,7%. Este resultado, sin embargo, se debe interpretar con cautela debido al efecto base generado por el espectacular repunte del año anterior (18%). De hecho, la inversión se mantiene en cotas que no se veían desde los años inmediatamente posteriores al pinchazo de la burbuja inmobiliaria: alcanzó los 7.613 millones, la mayor cifra en casi 15 años si se excluye la marca de 2023 (7.821 millones). Y además la protección social relacionada con la vivienda, que no se incluye en esta gran categoría sino en otra, sí que subió.
También es llamativo el aumento muy moderado que ha registrado el gasto en defensa, pese a los mayores compromisos asumidos con la OTAN y los planes millonarios de inversión anunciados por el Gobierno. La estadística recoge un incremento de tan solo un 1,6%, hasta los 14.233 millones de euros, que ni siquiera suponen el 1% del PIB de ese año —cuando para entonces había acuerdo en la Alianza Atlántica para que fuera el 2%—. El ministerio, sin embargo, aclara en una nota que la metodología empleada para determinar la inversión en ámbito militar no coincide con la métrica de la Alianza Atlántica. Por ejemplo, la OTAN computa las pensiones militares como gasto en defensa, mientras que el COFOG las incluye de nuevo en la sección de protección social.
La segunda categoría que más creció es la de asuntos económicos, otra macropartida que engloba desde conceptos relacionados con los avales públicos o la exoneración de cuotas sociales vinculadas a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) —de hecho, se disparó con la pandemia—. En 2024 avanzó un 8,1%, hasta rebasar los 80.000 millones de euros.
En tercer lugar está la protección social, con un incremento del 7,3% y una factura de casi 300.000 millones. Aquí entran epígrafes que absorben un porcentaje ingente de gasto público cada año: pensiones, prestación por desempleo, subsidio por enfermedad... Tan solo el capítulo denominado edad avanzada aglutinó 163.000 millones de euros, un 7,8% más que en 2023. La categoría destinada a enfermedad y capacidad subió un 9,7% (44.000 millones) y un 6,4% la relacionada con las ayudas contra la exclusión social (10.878).
La inversión en salud rebasó los 100.000 millones de euros, un 4,4% más. El grueso del gasto lo acapararon los servicios hospitalarios, seguidos por los de ambulatorio. En educación, el incremento registrado fue algo menor, del 5,3%, hasta los 65.862 millones, donde los desembolsos para educación preescolar, primaria y secundaria acaparan casi el 80% del total. El gasto en protección del medio ambiente, que incorpora la gestión de residuos o la protección de la biodiversidad, avanzó un 6,6%.
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