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Dombrovskis: “Vigilaremos la situación para que el déficit de España no supere 3% este año”

El vicepresidente de la Comisión Europea apunta que “subir aranceles no es la única solución” para resolver el contencioso comercial con China por los subsidios

Manuel V. Gómez
El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis.TOMS KALNINS (EFE)

El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, llega con un archivador grande bajo el brazo. Le acompaña todo el día. Lo llevaba en la rueda de prensa de presentación del semestre fiscal europeo y carga con él 13 pisos más arriba, donde mantiene un encuentro reducido con periodistas de diferentes países de la UE, entre ellos EL PAÍS. Con cada pregunta referente a uno de los Estados y las recomendaciones correspondientes, él saca una ficha. Mira los datos y responde. Sobre España, cuando se le pregunta por qué no se le ha abierto el procedimiento con un déficit como el de 2023, que superaba tanto el límite, no duda. Admite que había motivos para abrirlo: “Es cierto, el año pasado el déficit presupuestario fue del 3,6% del PIB”. Si bien, justifica inmediatamente que no se haga: “Según las previsiones de primavera de la Comisión, este año será del 3% del PIB y el año que viene del 2,8% del PIB. Por lo tanto, y en consecuencia, nosotros, decidimos no lanzar el procedimiento en esta etapa en que España está de vuelta al nivel de referencia”.

Dombrovskis conoce bien Bruselas, es comisario desde 2014 y va a repetir en el ciclo político que ahora se abre. Su país, Letonia, ya lo ha designado como su representante en el Colegio de Comisarios hasta 2029. Echa mano de esa experiencia para explicar que no es la primera vez que deja sin expedientarse a un país que ha superado con holgura el 3% del PIB en sus números rojos por un año. “Chipre fue un precedente, donde también el déficit se disparó y al año siguiente estaba por debajo del límite de referencia del Tratado. Si el déficit excesivo ya está corregido, entonces, en cierto sentido, ya no hay nada que corregir”. Hasta aquí la justificación, después llega la advertencia: “Sin embargo, en contacto con las autoridades españolas, subrayamos que seguiremos vigilando la situación para asegurar que el déficit, realmente, no supera el 3%. Volveremos a esta cuestión en otoño, junto con Finlandia y Eslovenia [países que también han escapado al expediente con la previsión de 2024]”.

Repite el proceso cuando recibe preguntas de Portugal, Polonia o Alemania. Busca los datos y empieza responder bajando al detalle. Por ejemplo, utiliza el caso polaco, país al que sí se le ha abierto procedimiento correctivo, para aclarar una de las cuestiones que serán importantes en los próximos años: el gasto en Defensa. Durante las negociaciones de la reforma de reglas fiscales, se acordó que esta parte del presupuesto público iba a ser consideraba como un factor atenuante cuando el déficit público se disparara. Lo que pasa, explica, es que el presupuesto de Varsovia supera bastante el límite del 3% del PIB (llegó al 5,1% en 2023). Y, además, apunta que lo pactado es que se tendría en cuenta la inversión en Defensa, pero no tanto el gasto corriente de este capítulo. Es decir, la compra de material bélico durante un tiempo concreto y definido puede ser atenuante; el aumento permanente de las plantillas de los ejércitos se mirará con lupa.

Para el caso alemán, con toda la prudencia que requiere hablar de la mayor economía de la UE, apunta a la falta de inversión, otro de esos asuntos que estarán presentes en el quinquenio que está a punto de inaugurarse en Bruselas. Lo que pasa con Berlín en este punto es que es reincidente: “Diría que es algo persistente y se refleja bien, entre otras cosas, en el gran superávit por cuenta corriente”. Este, precisamente, es el motivo por el que Alemania sigue en el procedimiento de desequilibrios macroeconómicos, un expediente que se le ha cerrado a España este junio.

Además de ser vicepresidente responsable del área económica de la Comisión, Dombrovskis es también comisario de Comercio; es decir, el responsable último de las investigaciones sobre las importaciones chinas que se han abierto en Bruselas en los últimos meses y también de la decisión de subir los aranceles a los coches eléctricos que llegan del gigante asiático. Sobre estos últimos, apunta que aumentar los impuestos que se pagan en las aduanas no es la única solución para solucionar el contencioso con China: “El objetivo no es cerrar el mercado de la UE a los vehículos eléctricos chinos, sino abordar la competencia desleal y las subvenciones que distorsionan el comercio”. Y explica que “los contactos están en curso, tanto a nivel técnico como político”.

“Estamos trabajando con las autoridades chinas sobre estos temas, para debatir si podemos encontrar soluciones aceptables. Por lo tanto, los aranceles, en cierto sentido, no son el único resultado posible de esta investigación. Hay otras maneras, como eliminar esta distorsión del comercio”, agrega el comisario en alusión a los subsidios de Estado que China ha dado a su industria y que ahora Europa investiga.

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Sobre la firma

Manuel V. Gómez
Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.
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