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Alemania aprueba un nuevo paquete de pensiones para hacer frente al envejecimiento de la población

La reforma, que en 2045 aumentará el gasto en 32.000 millones según los cálculos del Ejecutivo, blinda el poder adquisitivo de las jubilaciones en relación con los salarios y crea un nuevo fondo de capitalización

El canciller alemán, Olaf Scholz (centro); el ministro de Trabajo, Hubertus Heil, y la ministra de Cooperación Económica, Svenja Schulze (de espaldas), este miércoles en Berlín.
El canciller alemán, Olaf Scholz (centro); el ministro de Trabajo, Hubertus Heil, y la ministra de Cooperación Económica, Svenja Schulze (de espaldas), este miércoles en Berlín.Liesa Johannssen (REUTERS)

Tras meses de disputas en el seno del Gobierno de coalición liderado por el socialdemócrata Olaf Scholz, el Consejo de Ministros alemán aprobó finalmente este miércoles la nueva ley de pensiones para garantizar que estas sigan aumentando en consonancia con los salarios. La norma, además, crea un fondo de capitalización que contribuirá a pagar las pensiones en el futuro. “Cualquiera que trabaje y cotice debe poder contar también mañana con la pensión estatal. Esa es una promesa central de nuestro Estado del bienestar”, declaró tras la reunión del Ejecutivo el ministro alemán de Trabajo, Hubertus Heil.

Para el político socialdemócrata se trata de “ofrecer seguridad en la vejez para los que hoy están jubilados”, pero también “concierne a los que trabajan hoy y a los que trabajarán en el futuro”. Asimismo, señaló que sin el llamado Paquete de Pensiones II, las pensiones irían bajando gradualmente a partir de 2025 y se desvincularían de la evolución de los salarios. Para evitar esta caída de las percepciones en relación con los sueldos, el Ejecutivo alemán fijó que el conocido como nivel de pensión se mantenga estable en el 48% del salario medio alemán en los próximos años hasta 2039. Sin esta medida, caería por debajo del 45% a largo plazo, según las proyecciones. Al estabilizar el nivel en el 48%, una pensión en 2040 de, por ejemplo, 1.500 euros será casi 100 euros más alta al mes. Es decir, un 6% más.

Los gobiernos anteriores habían reconocido el cambio demográfico que sufre desde hace años Alemania en una fórmula de pensiones que frenaba el aumento del gasto y distribuía la carga entre pagadores y perceptores. Es decir, que si hay menos trabajadores, estos tienen que pagar cotizaciones más elevadas y los pensionistas renunciar a parte de sus pensiones. Sin embargo, los socialdemócratas querían evitar a toda costa que siguieran cayendo las jubilaciones.

La principal variable que se usa para adaptar la fórmula de la pensión en Alemania es lo que se conoce con el nombre de nivel de pensión, que describe esencialmente la pensión media en comparación con el salario medio de la población, calculado cada año por la Oficina Federal de Estadísticas. En 2023 este se situó en los 4.479 euros brutos al mes. Pero el indicador no marca la cuantía de la pensión que percibe una persona, como mucha gente piensa erróneamente, ya que esta depende de muchas variables. Tan solo sirve como referencia para un pensionista medio que ha cotizado al seguro de pensiones durante 45 años. A partir de ahí, el Gobierno usa este nivel para adaptar su fórmula con la que calcula los pagos. Actualmente, esta pensión media después de las cotizaciones a la Seguridad Social asciende a 1565,03 euros.

El nuevo paquete aprobado este miércoles saldrá caro. Un reciente documento del Instituto de Investigación Económica (Ifo) estima los costes adicionales para 2040 en 32.000 millones de euros. En 2060, serán 45.000 millones de euros. Además, desde el Ifo criticaron que la reforma ignora por completo la realidad de Alemania. “Lo que urge es ajustar la edad de jubilación a la esperanza de vida. Si la población envejece, la jubilación también debe producirse más tarde. La sociedad y los políticos llevan años ocultando estos hechos”, escribió el instituto en un análisis en el que también alertó de que faltará dinero para inversiones en carreteras, Educación y Defensa.

De momento, para hacer frente al coste adicional, el Gobierno acordó que la cotización al seguro de pensiones se mantendrá estable en el 18,6% del sueldo bruto de cada trabajador hasta 2027, pero subirá a partir de 2028 hasta alcanzar el 22,3% en 2035. También se creará el llamado capital generacional, es decir, que Alemania invertirá miles de millones de subsidios estatales en el mercado de capitales como fuente adicional de ingresos para el sistema de pensiones. No obstante, se calcula que esta medida no surtirá efecto hasta 2036. El fondo de pensiones calcula que para entonces podrá generar alrededor del 1% de sus ingresos necesarios con el fondo de acciones (una media de 10.000 millones de euros anuales).

Para el líder del Partido Liberal y Ministro de Finanzas, Christian Lindner, el fondo supone un “punto de inflexión en la política alemana de pensiones”, ya que por primera vez se va a establecer un pilar de capitalización en el régimen legal de jubilaciones. Asimismo, el ministro indicó que al nuevo paquete de pensiones le seguirán otros en el futuro.

La reforma era un proyecto central de política social de la coalición de Gobierno formada entre socialdemócratas, liberales y verdes. Los socialdemócratas necesitaban sacarla adelante para hacer realidad su promesa electoral de contar con pensiones estables en Alemania. Como condición, los liberales impusieron la creación del fondo de capitales. Sin embargo, Lindner usó también esta reforma como moneda de cambio en su disputa por los estrictos Presupuestos generales que quiere sacar adelante para el próximo año, para lo que necesita que los distintos ministerios se atengan a sus planes de ahorro.

Organizaciones sociales y sindicatos han elogiado el Paquete de Pensiones II, pero exigen más. Verena Bentele, directora de la organización social VdK, declaró al diario alemán Rheinische Post que un nivel de renta del 53% supondría un aumento de las pensiones del 10% “y ayudaría realmente a combatir la pobreza en la vejez”. Este es uno de los principales problemas del país europeo y preocupa a un 67% de la población, según una reciente encuesta publicada por la cadena alemana NDR.

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