Los fabricantes de automóviles piden más ayudas fiscales ante “el fracaso de la electrificación” en España

Anfac reclama una señal de apoyo del Gobierno a la industria como ha hecho el canciller alemán, Olaf Scholz

El director general de Anfac, José López-Tafall, y el presidente de la asociación, Wayne Griffiths, este martes.
El director general de Anfac, José López-Tafall, y el presidente de la asociación, Wayne Griffiths, este martes.EUROPA PRESS (EUROPA PRESS)

Las ventas de coches electrificados, la categoría con la que la industria incluye a los vehículos impulsados totalmente por baterías y los híbridos enchufables, se situó el año pasado en las 78.000 unidades en España. Es una cifra muy alejada de las 120.000 que la industria se había puesto como objetivo y otra señal, como en la instalación de puntos de recarga, de la lentitud con la que avanza esa nueva generación de vehículos. “El sector no puede continuar así”, ha dicho este martes el presidente de la patronal de fabricantes de vehículos Anfac, Wayne Griffiths, en el que ha constatado “el fracaso de la electrificación” y ha reclamado al Gobierno de Pedro Sánchez un paquete de medidas para revertir la situación con mucho protagonismo de las ayudas y los incentivos fiscales.

Griffiths ha asegurado que la posición de la patronal “no busca culpables, sino soluciones”, aunque de su discurso se desprende también que no acaban de escuchar el apoyo del Gobierno a sus reivindicaciones, que han pasado por diferentes ministerios (Industria, Transición Ecológica, Economía, Hacienda) sin que apenas haya visto la luz alguna medida. En ese sentido, el presidente de la patronal (en representación de Seat), pese a la complejidad de un último año de legislatura que casi en su ecuador se verá salpicado por las elecciones municipales y autonómicas, ha reclamado al presidente del Gobierno que, en una señal de apoyo a la automoción, emule al canciller alemán, Olaf Scholz, con una reunión con todos los fabricantes presentes en España para debatir las medidas necesarias para revertir la situación.

“Hay mucho en juego”, ha señalado, recordando que España es el segundo fabricante europeo de vehículos pero que tiene un lastre como es la ausencia de centros de decisión, lo que complica la asignación de vehículos para sus fábricas. En su opinión, tener un mercado débil pone en peligro a una industria que pesa un 10% del PIB español y da empleo a dos millones de personas.

El presidente de la patronal de la patronal, Wayne Griffiths, ha reclamado un esquema más simple de subvenciones (en el que las ayudas se den directamente a los compradores mediante descuentos en los precios de compra y no posteriormente a la adquisición) y más ayudas fiscales con reducciones del IVA que grava la adquisición y beneficios a través del impuesto de la renta (IRPF). El director general de la organización, José López Tafall ha llamado a poner en marcha esas medidas este año.

Los dos dirigentes de la organización empresarial han reconocido que el Gobierno ha mejorado las ayudas a través de su paquete de ayudas Moves, con la que se pretende impulsar la adquisición de vehículos propulsados por baterías y la instalación de puntos de recarga, pero las ha considerado insuficientes. De hecho, en el caso de la gestión de ese esquema de subsidios, López Tafall ha sido especialmente crítico con que cada comunidad autónoma tenga su propia gestión.

Durante la elaboración de los Presupuestos Generales de este año, los fabricantes intentaron introducir enmiendas en el mismo sentido que reclaman ahora a través de los grupos de la oposición, operación que apenas prosperó con alguna medida. Entonces se reclamaba que la compra de vehículos de menos emisiones se vieran excluidos del pago del IVA y que incluso se pudiera deducir en el impuesto de la renta el 15% de su coste, con un máximo de 4.000 euros. De la misma forma, y pensando en las empresas, se solicitaban deducciones del 10% para las adquisiciones del mismo tipo de vehículos por parte de las empresas.

Las arcas de la Administración, según los cálculos de la patronal, han visto como sus ingresos por vehículo matriculado nuevo crecían en 1.200 euros en los últimos tres años a causa de diferentes razones, pero sobre todo por el encarecimiento que han sufrido los vehículos a raíz de su escasez por la escasez de piezas para construirlos. Esa cifra supondría una mejora de la recaudación de 1.000 millones anuales.

Para Anfac, la cuota de penetración de los vehículos electrificados no despega y se sitúa en torno a un 9%, mientras que en otros países como Alemania, o el vecino Portugal, ese porcentaje se sitúa por encima del 20%. En plena reconversión de las fábricas europeas, que pugnan por que sus casas matrices les asignen coches eléctricos al ser considerados una garantía para su futuro, esas escasas ventas amenazan con convertirse en un lastre para que los fabricantes ofrezcan a España el ensamblaje de sus vehículos menos contaminantes a las plantas de producción españolas. En esa política, Griffiths ha insistido en el hecho de que la industria del automóvil pesa un 10% en el PIB español, con dos millones de empleos.

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Dani Cordero

Dani Cordero es redactor de economía en EL PAÍS, responsable del área de industria y automoción. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull, ha trabajado para distintos medios de comunicación como Expansión, El Mundo y Ara, entre otros, siempre desde Barcelona.

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