Elon Musk declara la guerra a Apple por retirar la publicidad de Twitter

El magnate ya había amenazado con usar la red social para “señalar y avergonzar” a las empresas que le diesen la espalda

Elon Musk, en un evento en agosto.
Elon Musk, en un evento en agosto.Michael Gonzalez (Getty Images)

Elon Musk se acostó el domingo tuiteando una foto de las pistolas que tiene en su mesilla de noche y se ha levantado este lunes disparando contra Apple. El nuevo dueño de Twitter ha decidido emprender una campaña de acoso contra el gigante tecnológico desde su cuenta en la red social. El detonante ha sido la retirada de publicidad por parte del fabricante del iPhone, algo que en realidad han hecho la mayoría de los grandes anunciantes, en parte por el temor a que el discurso de odio se instale en la red y en parte porque Musk ha despedido al equipo comercial y no hay forma de desarrollar eficazmente una campaña. Pero el magnate muestra que está dispuesto a usar el púlpito que le dan sus casi 120 millones de seguidores para declarar la guerra a quienes le contraríen.

Musk ha enlazado un mensaje tras otro contra la compañía que dirige Tim Cook. “Apple ha dejado prácticamente de hacer publicidad en Twitter. ¿Odian la libertad de expresión en Estados Unidos?”, ha tuiteado. Y ha añadido: “¿Qué está pasando aquí, Tim Cook?”. Elon Musk se proclama un “absolutista de la libertad de expresión” y nada más tomar el control de la red social se dispararon los mensajes racistas, antisemitas, xenófobos, machistas y de incitación a la violencia. Los anunciantes han huido en masa. El irascible Musk amenazó con “nombrar y avergonzar” a las empresas que han suspendido su publicidad si la situación continuaba. Se refirió a esa amenaza como a una bomba “termonuclear”. Y ahora ha emprendido el camino de la “guerra”, según él mismo.

Dispuesto a poner a sus seguidores en contra de Apple, también ha lanzado una encuesta: “¿Debería publicar Apple todas las acciones de censura que ha tomado y que afectan a sus clientes?”, es la pregunta. Cientos de miles de usuarios han votado, con una victoria abrumadora del sí.

En su ataque a Apple, el magnate de 51 años nacido en Pretoria (Sudáfrica) no se ha conformado con criticar la retirada de publicidad. En una serie de mensajes ha arremetido también contra la política comercial de su tienda de aplicaciones. “¿Sabías que Apple aplica un impuesto secreto del 30% a todo lo que compras a través de su App Store?”, ha escrito. “Apple también ha amenazado con retirar a Twitter de su App Store, pero no nos dice por qué”, ha tuiteado en otro mensaje. Y en referencia a eso es como se declara dispuesto a tomar el camino de la guerra.

Twitter tiene poco que ganar en una guerra con Apple, que de momento ha ignorado a Musk y ha dado la callada por respuesta. Si el discurso de odio se extiende por la red social hasta el punto de que la compañía de la manzana decide retirar su aplicación de sus teléfonos, tabletas y ordenadores, sería un golpe muy duro para Twitter. Eso sí, osado como es Musk, ya ha amenazado también con lanzar sus propios teléfonos si eso llegase a ocurrir.

Promesas rotas

El magnate también ha tratado de justificar haberse saltado las promesas que hizo sobre la política de contenidos. Al parecer, era cuestión de dinero. Estaba dispuesto a ir despacio y no acometer cambios para que los anunciantes se quedasen. Pero como los anunciantes se han ido, él ha dado por rotas unilateralmente sus promesas. Y ahora, ha dado el paso de presionar para que la publicidad vuelva.

Musk aseguró inicialmente que crearía un consejo de contenidos y que no tomaría decisiones relevantes hasta conocer su opinión. Luego llegó a decir que el “fuerte compromiso” de Twitter con la moderación de contenidos permanecía “absolutamente inalterado”. Pero luego decidió echarse al monte y actuar por su cuenta, a veces apelando a encuestas entre usuarios de Twitter, para hacer tabla rasa y establecer nuevas directrices. Twitter admitirá mensajes racistas y de odio siempre que no traspasen los límites legales, pero les dará menos visibilidad, anunció en una confusa declaración en la red. Lo hará mensaje a mensaje y no suspenderá las cuentas de quienes los propaguen habitualmente. Esa política la aplica en Estados Unidos, mientras que el multimillonario no ha anunciado ninguna iniciativa para defender la libertad de expresión en las dictaduras y países donde está más amenazada, incluida China, donde su fabricante de coches eléctricos Tesla tiene buena parte de su mercado

En paralelo, Musk ha rehabilitado la cuenta del expresidente Donald Trump y ha decidido declarar una “amnistía general” para las cuentas suspendidas. Al tiempo, el caos creado por las suplantaciones de personalidades y de empresas a cargo de impostores a los que Musk les concedió la marca de certificación ha ahuyentado también a los anunciantes.

Según un informe publicado el pasado martes, Twitter ha perdido a la mitad de sus principales 100 anunciantes en menos de un mes. Algunas (como Chevrolet, Chipotle, Ford, Merck y Novartis) lo han declarado abiertamente, pero muchas más simplemente han dejado de insertar publicidad sin decir nada. Entre esas empresas están gigantes como American Express, AT&T, Coca-Cola, Citigroup, Wells Fargo, Dell, Diageo, Chanel, Heineken, HP, Meta, Marriott, Nestle, Verizon o Wells Fargo. Algunos otros de los principales anunciantes no se han retirado del todo, pero sí han frenado el ritmo de inversión.

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Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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