La sequía marca la política agraria

Ganaderos y agricultores tienen miedo a producir a unos altos costes por abonos o piensos que no puedan repercutir en sus precios de venta

Certamen de ganado en San Agustín (Asturias), el pasado 25 de agosto.
Certamen de ganado en San Agustín (Asturias), el pasado 25 de agosto.AYUNTAMIENTO DE AVILÉS (AYUNTAMIENTO DE AVILÉS)

El Gobierno, a través de los departamentos de Agricultura, Transición y Reto Demográfico, analizarán este lunes con las organizaciones agrarias, Cooperativas Agroalimentarias, Comunidades Autónomas y Comunidades de Regantes la actual situación de la sequía en la mesa de seguimiento. Esta reunión es la continuación de la celebrada el pasado mes de marzo sobre el mismo problema, y que dio lugar a la adopción, en las semanas siguientes, por parte de la Administración, a una serie de medidas de ayuda. En principio, su principal objetivo es evaluar el estado actual de la sequía y, sobre todo, conocer los niveles de cumplimiento de las medidas adoptadas en su día de cara a la posibilidad de nuevos compromisos.

A grandes rasgos, la sequía soportada desde la primavera pasada, junto a las olas de calor sufridas desde el mes de junio, se han traducido en un recorte de la cosecha de cereales en más de un 20% en relación con la media de los últimos tres años, con poco más de 18 millones de toneladas, de los que 5,1 serían de trigo blando; 6,5 de cebada; 0,7 de trigo duro; 0,9 de avena; 0,7 de triticale; y donde las estimaciones de la cosecha de maíz —de 3,8 millones de toneladas— podrían sufrir importantes variaciones en función de las disponibilidades de agua de riego en lo otoño.

España demanda anualmente unos 36 millones de toneladas. En aceite se espera un recorte de entre un 15% y un 20% sobre la cosecha, ya baja —de 1,48 millones de toneladas de la campaña anterior por los calores, la falta de lluvia y agua de riego—; situación que se repite en el vino, al igual que ha sucedido en las producciones de frutas de verano. En la parte positiva se hallan los precios al alza de los mercados que, en parte, compensarían las reducciones de la producción. En el caso de los cereales, con la sementera a la vista y el fuerte incremento de los medios de producción, especialmente de los fertilizantes, los agricultores tienen miedo a incrementar los costes con los interrogantes de los precios en el futuro.

En las producciones ganaderas la sequía ha obligado al empleo de piensos en zonas donde tradicionalmente en este periodo se funcionaba con forraje, como es toda la Cornisa, y además en el resto de las zonas donde se han agostado los pastos. La mayor utilización de pienso más caro por el incremento de los precios de las materias primas derivado de la invasión de Ucrania está suponiendo un fuerte incremento de los costes de producción, sin que los ganaderos tengan la seguridad de poder repercutirlos en los precios de venta. Ante esta situación, en los sectores ganaderos hay también miedo a producir caro, lo que ha impulsado al recorte o la congelación de las cabañas.

Esta situación de sequía, con impacto sobre un mayor empleo de piensos y el suministro de agua, afecta especialmente a las cabañas de vacas nodrizas —más de dos millones de cabezas—, así como a los 16 millones de cabezas de ovino extensivo, según señalan los responsables de las organizaciones Provacuno, Javier López, e Interovic, Raul Rodríguez. Desde el sector del cerdo ibérico ligado a la dehesa, el presidente de la interprofesional Asici, Antonio Prieto, destaca la mala situación de las encinas y los pastos, que está suponiendo además un incremento de costes. Para el ganadero José Gómez, director de la empresa Joselito, el principal problema del sector no sería la situación actual cuando el animal se alimenta tradicionalmente a base de cereal, aunque se está sufriendo el mayor coste de las materias primas.

En este escenario de precios y de interrogantes, hay ganaderos que están optando por la venta de lechones (peladillas), en lugar de apostar por su engorde. Tanto en el sector agrícola como en las explotaciones ganaderas extensivas, el suministro de agua es un coste añadido indispensable.

Ayudas en marcha

Desde el pasado mes de marzo, con la sequía y los efectos de la invasión de Ucrania dándose la mano por su efecto sobre los piensos, la Administración ha venido aplicando diferentes medidas, desde las ayudas directas a reducciones fiscales o apoyos indirectos.

En este amplio paquete se hallan los 169 millones de euros pagados al sector de la leche, de los que 124 fueron para el vacuno; 32,2 para el ovino y 12,7 para el de cabra. A esta cifra se sumaron otros 193,4 millones de euros, de los que 64,5 procedían de los fondos de crisis comunitarios; 110 millones al vacuno de carne; 31,7 para el ovino; 10 para el sector avícola de carne; tres para los conejos y 38 millones para los cítricos.

A esas medidas se añaden otras generales como la bonificación de 0,20 euros por litro al gasóleo, con un coste estimado en 78 millones de euros, el incremento de 60 millones de los fondos para subvención de las primas en el seguro agrario, la disposición de más de 12 millones de euros para la bonificación del principal en las operaciones de financiación, así como para subvencionar el importe de los avales a través de la Sociedad Anónima de Caución, SAECA.

En cuestiones de impuestos y fiscalidad se hallan la reducción del 20% el sistema de módulos del IRPF que rebajará la base imponible en unos 500 millones o el aplazamiento de las cuotas de la Seguridad Social a un interés del 0,5%. En materia laboral, la reducción de 35 a 20 el número de jornadas reales cotizadas para acceder al subsidio de desempleo o a la renta agraria de los trabajadores eventuales de Andalucía y Extremadura. En la política del agua, para el suministro desde las plantas desaladoras dependientes del Estado, se dispuso la reducción del precio y de las cuotas del canon de regulación en varias cuencas del sur.

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