Los carburantes dan un respiro a los conductores al caer un 15% desde el pico de finales de junio

El precio medio del diésel en España sigue siendo un 27% más alto que hace un año; y el de la gasolina, un 13%, incluyendo las ayudas

Un hombre reposta en una gasolinera de Zaragoza, a principios de agosto.
Un hombre reposta en una gasolinera de Zaragoza, a principios de agosto.JAVIER BELVER (EFE)

Tras casi dos meses de bajada ininterrumpida, los carburantes dan una tregua al bolsillo de los conductores. En especial para aquellos que han dejado sus vacaciones para el final del verano: el precio medio de la gasolina en las estaciones de servicio españolas acumula ya una caída superior al 16% desde su máximo histórico de finales de junio, mientras que el del gasóleo disminuye un 14%, según los datos publicados este jueves en el Boletín Petrolero de la Unión Europea. El descenso —aunque menor que el registrado por el petróleo, su principal materia prima— es una bocanada de aire fresco para familias y empresas tras un primer semestre de escalada sin fin en los surtidores. Y debería empezar a dejarse sentir en la próxima lectura de la inflación, que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicará el próximo día 30.

En ambos casos, los valores siguen siendo muy altos en comparación histórica: el lunes —cuando se cierra la estadística que elabora semanalmente la Comisión Europea— la gasolina costaba 1,797 euros y el diésel 1,806 euros antes de aplicar el descuento de 20 céntimos sufragado con dinero público. Una vez incorporada la subvención, puesta en marcha por el Gobierno el pasado 1 de abril y prorrogada hasta finales de año, llenar un depósito de 55 litros ronda los 88 euros. Un coste equivalente al de los de principios de marzo, en los primeros días de la invasión rusa de Ucrania, aunque aún un 13% y casi un 27% mayor que hace justo un año.

Un 3% menos que hace una semana

El recorte semanal en el precio de los combustibles de automoción —del 3,4% en el caso de la gasolina 95; del 2,6% en el del diésel— es ligeramente superior al registrado en los siete primeros días de agosto, cuando retrocedieron un 2%. En ambos casos, su coste actual para los consumidores finales es el menor desde principios de abril, mes y medio después del inicio de la guerra pero cuando el atasco en las refinerías aún no había llegado a su pico.

El precio que figura en los monolitos de las gasolineras españolas sigue siendo algo superior a la media de la UE (1,774 euros en el caso de la gasolina; 1,833 en el del diésel), a diferencia de lo que ocurría antes del estallido de la crisis energética. Conviene, sin embargo, tomar esta métrica con un grano de sal: cada país ha aplicado descuentos de una manera distinta y, a diferencia de lo que ocurre en España, en algunos casos estos ya están incorporados a los valores que toma como referencia el Boletín Petrolero.

El país del bloque comunitario en el que más caro es repostar un coche de gasolina es Finlandia (2,122 euros por litro), seguido a poca distancia por Dinamarca (2,116) y Países Bajos (2,061), todos ellos con un poder adquisitivo medio sustancialmente más alto que el español. En el lado contrario, los más económicos son Hungría (1,294 euros), Malta (1,34) y Polonia (1,461). En el caso del gasóleo, los Estados miembros más onerosos son Suecia (2,259 euros por litro) y Finlandia (2,084); mientras que los menos costosos son Malta (1,21 euros) y Polonia (1,52).

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Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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