Air Europa se ve abocada a otro rescate del Estado o de Iberia tras agudizar su crisis en 2021

La aerolínea de los Hidalgo, que apenas recuperó el 38% de los ingresos y pasajeros que tenía antes de la pandemia, aplaza el pago de las primeras ayudas públicas

Mostradores de Air Europa en el aeropuerto de Madrid-Barajas.
Mostradores de Air Europa en el aeropuerto de Madrid-Barajas.Cristina Arias (Cristina Arias)

IAG anunciaba el pasado martes la conversión de su préstamo de 100 millones de euros a Globalia por el 20% de Air Europa, como paso previo para hacerse con la totalidad del capital de la aerolínea y su fusión con Iberia. El foco mediático está puesto ahora en Bruselas, cuyas autoridades de competencia deben autorizar la operación. Pero ese permiso puede ser el menor de los problemas al que se enfrenta Air Europa. Y es que la aerolínea de la familia Hidalgo atraviesa por una situación financiera crítica tras agudizar su crisis en 2021, ejercicio en el que apenas recuperó el 38% de los ingresos y de los pasajeros de antes de la pandemia, y en el que la deuda se disparó hasta casi los 1.000 millones de euros. Con estos mimbres, la compañía necesitará con urgencia otra inyección de capital, bien del Estado o de Iberia, para seguir operando. De hecho, la sociedad ya ha aplazado hasta 2028 el pago del primer paquete de ayudas públicas que recibió a comienzos de la pandemia en forma de crédito por 140 millones de euros, avalado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Las cuentas del último ejercicio de 2021 prueban que Air Europa está lejos de la ansiada recuperación en la que basó su petición de rescate público. Los ingresos ascendieron a 898 millones de euros, tan solo un 18% más que en 2020 —el peor año de la pandemia por el confinamiento— y, lo que es más grave, muy lejos de los 2.340 millones que facturó en 2019. En paralelo a esa mala evolución de los ingresos, los pasajeros transportados en 2021 ascendieron a 5 millones, solo 700.000 más que en 2020 y un 38% de los 13,1 millones que viajaron en 2019.

Consecuentemente, el resultado de explotación fue de -263,2 millones de euros, un 40% menos que el ejercicio anterior. Y las pérdidas netas ascendieron a 304,3 millones, que se suman a los números rojos de 427,7 millones que sufrió en 2020, en contraste con el beneficio de 27,7 millones de 2019.

El balance de 2021, que acaba de depositar la compañía en el Registro Mercantil, desvela que la pandemia ha hecho mucho más daño a Air Europa que a otras aerolíneas competidoras. Por ejemplo, Ryanair recuperó en 2021 el 63% de los ingresos de 2019; Iberia ya está en beneficios trimestrales e EasyJet le ha arrebatado la posición en el primer semestre de este año como cuarta aerolínea por transporte de pasajeros en España, con 5,93 millones de viajeros frente a los 5,8 de Air Europa. Todas ellas han recuperado a la totalidad de su plantilla, mientras que a finales de 2021, Air Europa solo tenía en plantilla a 2.853 empleados de los 4.238 que empleaba en 2019. Y la flota estaba compuesta por un total de 37 aeronaves, seis menos que en 2020, y lejos de las 59 que operaba en 2019.

Préstamo de la SEPI y alquiler de aviones

Y lo peor es que, a diferencia de esas compañías rivales, Air Europa sobrevive gracias a un pulmón artificial en forma de ayudas públicas que tendrá muy difícil devolver en los plazos marcados. A 31 de diciembre de 2021, la aerolínea acumulaba una deuda de 992 millones de euros, una losa que ya ha hecho mella en su operativa, y la ha llevado a tener que aplazar el crédito de 141 millones de euros firmado con varios bancos en mayo de 2020, pero avalado por eI ICO. El acuerdo de renegociación, firmado durante 2021 pero que no hizo público ni el ICO ni la compañía, aplaza de 2025 a 2028 el vencimiento.

Una patada hacia delante porque el principal de la deuda de Air Europa son los 475 millones de euros que recibió del fondo de rescate de empresas estratégicas de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), cuyo plazo vence en 2026. El problema es que, a diferencia del préstamo bancario avalado por el ICO, las condiciones de ese fondo estipulan que si no se cumple con los pagos, la SEPI, es decir, el Estado, puede convertir en capital al menos el préstamo participativo por importe de 240 millones de euros en que se dividió la ayuda, junto a otro préstamo ordinario de 235 millones.

Esa cláusula dificulta mucho una posible renegociación del préstamo, ya que supondría además un peligroso precedente para el resto de empresas que han accedido a esas ayudas, entre ellas Air Nostrum o Plus Ultra, que pedirían un trato similar a la de la aerolínea familiar. Tampoco se antoja nada fácil, en plena fusión con Iberia, convertir esa deuda en capital, lo que le otorgaría al Estado el 48% de Air Europa, de acuerdo a la valoración del préstamo de 100 millones de IAG. Aunque la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía, Nadia Calviño, no descartó esa posibilidad.

Para 2022, Air Europa tiene que afrontar el pago de 348 millones, de los que 250 se corresponden con los que les alquilan los aviones (lessors), cuyo pago no puede atender como certifica el informe de cuentas. “La sociedad ha conseguido acuerdos con proveedores, principalmente con los arrendadores de aeronaves, para el aplazamiento de pagos de determinadas deudas o en otros casos, está en proceso de renegociación de condiciones con los mismos”.

De hecho, el auditor KPMG reseña que aunque los administradores consideran que cuenta con suficiente liquidez para seguir operando en el futuro previsible, “dado que el cumplimiento de las previsiones de tesorería de la sociedad, aprobadas por el consejo de administración, dependerá en gran medida de la evolución de la situación, aún existen incertidumbres que podrían llevar a tener que contar con mayor financiación ante escenarios más adversos [se citan entre otros la evolución del precio del combustible, la recuperación del tráfico aéreo o el tipo de cambio con el dólar], indican la existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento”.

Un pesimismo que no comparte el presidente del grupo Globalia, Juan José Hidalgo, que considera que la entrada de IAG en el 20% del capital de Air Europa es “un voto de confianza en la solidez y el valor de la aerolínea”, “Air Europa es una empresa sólida y con futuro; si no, nadie hubiera metido ese dinero. Ha crecido este año en aviones, factura más que el año pasado y va a facturar más que en 2019. Y para el año que viene, tenemos un claro compromiso de crecimiento: vamos a adquirir otros ocho aviones nuevos de largo radio Boeing 787-900″, ha indicado Hidalgo, en declaraciones a Ok Diario.

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Sobre la firma

Ramón Muñoz

Es periodista de la sección de Economía, especializado en Telecomunicaciones y Transporte. Ha desarrollado su carrera en varios medios como Europa Press, El Mundo y ahora EL PAÍS. Es también autor del libro 'España, destino Tercer Mundo'.

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