Las Bolsas europeas reaccionan con tibieza a la subida de tipos del BCE

El Ibex 35 cierra con una caída del 0,2% después de que Fráncfort elevara las tasas de interés en 50 puntos básicos. El índice italiano ha perdido un 0,78% tras la dimisión de Mario Draghi

Vista de los paneles de la Bolsa española, el miércoles.
Vista de los paneles de la Bolsa española, el miércoles.Vega Alonso (EFE)

Ante la inesperada maniobra del Banco Central Europeo, las Bolsas europeas han reaccionado con indecisión. La institución presidida por Christine Lagarde ha subido los tipos de interés de 50 puntos básicos, en lugar de los 25 anunciados hace un mes. Tras ampliar y reducir más veces sus pérdidas, el Ibex 35 ha cerrado la sesión con una caída del 0,2%, por encima de los 8.000 puntos. En el resto de parqués europeos, París ha subido un 0,2%, Fráncfort se ha dejado un 0,2 y Milán un 0,78%. La evolución de la crisis política en Italia sigue pasando factura a los mercados financieros italianos, aunque la Bolsa italiana ha conseguido limitar las pérdidas en el medio de la crisis política. El primer ministro, Mario Draghi, ha presentado su dimisión después de que varios partidos de la coalición se abstuvieran de un voto de confianza que tenía el propósito de recomponer la alianza dividida. Ante el clima de fuerte incertidumbre, la prima de riesgo italiana se ha disparado por encima de los 230 puntos.

Dentro del selectivo español, los bancos destacan entre los valores más beneficiados: Bankinter, Sabadell y CaixaBank se han anotado una subida de un 2%. En cambio, Repsol y Meliá son los más castigados y se dejan entre un 2% y un 3%. La prima de riesgo española se sitúa en los 126 puntos básicos, cuatro por encima de la víspera. En el mercado de divisas, con la noticia de la subida de los tipos, el euro se aprecia ligeramente por delante el dólar este jueves, después de que la semana pasada perdiera la paridad con el billete verde por primera vez en 20 años. Además, la reanudación de los flujos de gas en el gasoducto Nord Stream 1 supone un ligero alivio para la moneda única, aunque las preocupaciones sobre el crecimiento no se detienen y siguen debilitando la divisa de la eurozona, que pierde un 10% en lo que va de año.

En un momento en el que el sentimiento de riesgo sigue siendo frágil, el BCE se enfrenta a un doble reto. En primer lugar, paliar una inflación desbocada desde hace un año a través de un aumento del precio del dinero. A pesar de que Lagarde preparó el terreno para un alza de tipos de 25 puntos básicos, finalmente apostó por una elevación más abrupta, de 50 puntos, la mayor en 22 años. El objetivo es que los bancos comerciales cobren más a sus clientes por prestarles dinero, después de meses de consumo desaforado que se ha traducido en una creciente presión sobre los precios.

Según la mayoría de los analistas, la regulación de la política monetaria por parte de Fráncfort se ha producido con retraso con respecto a la Reserva Federal, que ya ha alzado los tipos tres veces en lo que va de año. Por este motivo, los mercados ya han descontado una maniobra más agresiva por parte del BCE, al percibir que la institución monetaria se había quedado por detrás en su lucha contra la inflación en comparación con el resto de bancos centrales. “En un primer momento, la sorpresa del BCE ha favorecido a los índices, puesto que la subida de tipos es una de las medidas para frenar la inflación, pero a la vez no ha dado una guía sobre sus planes en las próximas reuniones, lo que genera incertidumbre”, ha apuntado Sergio Ávila, analista de IG.

A la vez, la institución monetaria ha presentado el nuevo mecanismo para evitar la fragmentación de la eurozona, cuyas compras dependerán de la gravedad de los riesgos que afectan a la transmisión de la política monetaria en la zona euro, ha advertido Lagarde. Una herramienta más urgente que nunca ante la posibilidad de que la prima de riesgo italiana se dispare aún más con el país que se aboca a elecciones anticipadas por la crisis de Gobierno.

Wall Street cotiza mixto este jueves, después de que las acciones estadounidenses cerraron al alza en la víspera gracias al tirón de las tecnológicas. Al cierre de los mercados europeos, el Dow Jones se dejaba un 0,1%, mientras que el S&P 500 avanzaba un 0,4% en una sesión centrada una vez más por la preocupación ante la inflación. Los inversores se preguntan si el desplome de las acciones ha tocado fondo tras la venta masiva de los últimos meses en medio de la guerra en Ucrania, la desaceleración en China y el temor de una recesión económica.

La inestabilidad de la situación geopolítica continúa generando perplejidades en los mercados. Aunque el gasoducto alemán Nord Stream 1 ha reanudado sus operaciones este jueves tras 10 días de mantenimiento, la Unión Europea se está preparando para un escenario en el que Rusia detenga las exportaciones de gas. El presidente ruso, Vladímir Putin, señaló que en el caso de que no se resuelvan las disputas sobre las sanciones, los flujos se reducirán. Ante la amenaza del Kremlin, la Comisión Europea quiere que todos los Estados miembros, independientemente de su exposición al gas ruso, reduzcan en un 15% su consumo de gas entre el 1 de agosto y el 31 de marzo del año que viene. Una medida que todavía debe ser evaluada por los gobiernos del bloque.

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