Biden plantea suspender tres meses el impuesto federal sobre la gasolina para combatir la inflación

El presidente de Estados Unidos reclama a las petroleras bajar los precios: “Este es un tiempo de guerra”

Precios del combustible en una gasolinera de Los Ángeles, en una imagen de este mes.
Precios del combustible en una gasolinera de Los Ángeles, en una imagen de este mes.Miguel Jiménez Cabeza

La inflación se ha convertido en la obsesión de Joe Biden. Las subidas de precios están hundiendo su popularidad más que cualquier otro problema que afecta a los estadounidenses a solo unos meses de las elecciones legislativas del 8 de noviembre. Con una inflación desbocada en el 8,6% su máximo en 40 años, la Reserva Federal está aplicando sus mayores subidas de tipos desde 1994, que pueden provocar incluso una recesión. El margen de maniobra de Biden es muy escaso y su último plan es suspender por tres meses el impuesto sobre la gasolina.

Horas después de que el Gobierno confirmase la propuesta, que tendría un coste de unos 10.000 millones de dólares, el propio Biden ha comparecido para anunciarla. “El Congreso debe hacer lo que pueda para dar a las familias trabajadoras un poco de respiro”, ha dicho el presidente desde la Casa Blanca, que ha responsabilizado del grueso de la subida a Vladímir Putin y la guerra de Ucrania.

La medida permitiría una rebaja de 18,4 centavos en el precio por galón (de cerca de unos 5 centavos por litro), muy poca cosa en comparación con los aproximadamente dos dólares por galón que ha subido el precio de los combustibles en Estados Unidos en el último año, pero al menos permitiría a Biden mostrar algo de iniciativa real al respecto. Para el gasóleo, que ha subido aún más, el impuesto federal es de 24 centavos. Es un movimiento casi simbólico. “Entiendo perfectamente que la suspensión del impuesto no va a arreglar el problema”, ha admitido Biden.

Ese impuesto, en todo caso, depende del Congreso, que es quien tendría que aprobar la suspensión. En Estados Unidos, además del impuesto federal, que lleva congelado desde 1993 en esos 18,4 centavos, se aplican a la gasolina impuestos estatales que encarecen de media otros 31 centavos por galón el combustible, aunque oscilan entre los 8,95 centavos de Alaska y los 58,8 de California.

Por eso, Biden pide a los gobiernos estatales y locales que ofrezcan más ayudas a los consumidores. Algunos ya han actuado. En Connecticut y Nueva York, los gobernadores han suspendido temporalmente sus impuestos sobre la gasolina. En Illinois y Colorado, han retrasado las subidas de impuestos previstas. Y, en muchos estados, los dirigentes estatales y locales están estudiando una serie de formas de ayuda para los consumidores, desde suspensiones temporales y suspensiones del impuesto estatal hasta reembolsos y compensaciones a los consumidores. “El presidente cree que deberían hacerlo más estados y gobiernos locales”, dice la Casa Blanca.

Biden también ha pedido a las compañías petroleras que aumenten su capacidad de refino y que sean sensibles a la hora de fijar los precios. Las ha acusado de no rebajar los precios con la suficiente velocidad cuando cae el precio del crudo. Biden ya ha tenido otras críticas hacia las compañías petroleras. Biden escribió una carta a los presidentes de las principales petroleras para pedirles bajadas de precios.

El presidente ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, ha hecho pública su respuesta a través de otra carta en la que reclama a Biden “una aproximación diferente” a la de atacar a las compañías y propone cooperar para buscar soluciones juntos. Al ser preguntado el martes por esa respuesta, Biden ha contestado: “Es un poco sensible. No sabía que iba a herir sus sentimientos tan rápidamente”.

Este miércoles, Biden ha vuelto a la carga: “Este es un tiempo de guerra, peligros globales, Ucrania... No son tiempos normales. Rebajen el precio que cobran en las gasolineras para reflejar lo que están pagando por el producto. Háganlo ahora, háganlo hoy, los estadounidenses necesitan ahora ese alivio”, ha dicho.

Impacto en infraestructuras

La recaudación del impuesto federal se destina a un fondo para la construcción y mantenimiento de carreteras. Biden también pide al Congreso que se utilicen otros ingresos para cubrir esos 10.000 millones que dejaría de recibir el fondo para carreteras. Este martes, Biden recordaba que hay una ley de inversión en infraestructuras aprobada con un importe de 1,2 billones de dólares.

Con el impuesto sobre las gasolinas se financia en parte el mantenimiento de las carreteras. Al ser preguntado de nuevo este martes sobre el impacto sobre esa partida, Biden ha dicho: “Tenemos una ley de infraestructuras gigante aprobada, de 1,2 billones de dólares”. Y ha añadido: “Mire, no es como antes. Tendrá algún impacto, pero no va a ser un impacto en la construcción de carreteras y en reparaciones importantes”, como dando por hecha la medida. Biden, sin embargo, se ha negado a confirmar que la decisión esté tomada y ha insistido en que durante esta semana habría novedades.

El presidente se queja de que el Partido Republicano hace todo lo que puede para bloquear sus iniciativas para abaratar los costes de las familias. Sin embargo, una suspensión del impuesto a la gasolina como la que plantea puede tener también alguna resistencia en las filas demócratas, pues en el Congreso se hizo un gran esfuerzo por sacar adelante la ley de infraestructuras. Además, los demócratas no terminan de fiarse de que esa suspensión beneficie de verdad a los consumidores y temen que vaya a engrosar los márgenes de las empresas.

Sobre la firma

Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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