El Banco Mundial alerta del riesgo de estanflación como consecuencia de la guerra de Ucrania

La institución rebaja sus previsiones de crecimiento global al 2,9% para este año, frente al 4,1% anticipado en enero

El presidente del Banco Mundial, David Malpass en una imagen del pasado abril.
El presidente del Banco Mundial, David Malpass en una imagen del pasado abril.FOTO DE ARCHIVO

La recesión global es una posibilidad cada vez más real, ha alertado este martes el Banco Mundial. La invasión rusa de Ucrania, sumada a los efectos de la pandemia, ha acentuado la desaceleración de la economía mundial, que se halla en el umbral de un nuevo periodo de escaso crecimiento y elevada inflación —lo que se conoce como estanflación—, apunta el último informe Perspectivas económicas mundiales de la institución, que ha recortado al 2,9% su previsión de crecimiento global para 2022, frente al 4,1% anticipado en enero. La incertidumbre, y el temor a un empeoramiento de la coyuntura, afecta por igual a grandes y pequeños.

La variable que ha modificado las previsiones formuladas cinco meses atrás es la guerra de Ucrania, que desde finales de febrero sacude la economía global, provocando un aumento del precio de las materias primas, una mayor incidencia del atasco en la cadena de suministros que se arrastraba desde el año pasado y una mayor incertidumbre general, entre otros factores. La consecuencia más directa es una inflación en máximos históricos, sobre todo en las economías avanzadas.

Una tormenta perfecta, de la crisis total de Sri Lanka a la inflación de EE UU, pasando por la amenaza del hambre en África si los cereales de Ucrania retenidos por Rusia no tienen rápida salida o por el alto precio de la energía, se cierne sobre el mundo por una conjunción de factores. Entre ellos, el impacto del conflicto bélico europeo, con especial incidencia en el comercio global, una retracción de la demanda y unas políticas monetarias y fiscales más estrictas. La decisión de la Reserva Federal estadounidense (Fed) de subir los tipos de interés para frenar la inflación es solo una muestra, similar a las soluciones adoptadas el Banco de Inglaterra o las que prepara el Banco Central Europeo.

Para las economías avanzadas, el Banco Mundial prevé una expansión del 2,6% este año y del 2,2% el próximo, frente a estimaciones previas del 3,8% y el 2%, respectivamente. Para 2024 espera un crecimiento del PIB del 1,9%. En la rebaja destaca especialmente la mayor economía del mundo, la de EE UU, para la que la institución prevé un crecimiento del 2,5% este año y del 2,4% en 2023, un punto menos que las previsiones publicadas en enero (3,7% y 2,6%, respectivamente). Para 2024, el Banco Mundial espera un incremento del PIB estadounidense del 2%.

El pronóstico para las economías emergentes y en desarrollo es ligeramente más optimista, aunque también verán frenado su crecimiento este año al 3,4% (desde el cálculo previo del 4,6%) y una expansión del 4,2% y el 4,4% en 2023 y 2024, respectivamente. Para los países de América Latina y el Caribe, las perspectivas apenas varían este año, con una previsión del 2,5%, una décima menos que en enero. Sí resulta más sombrío el panorama el año próximo, del inicial 2,7% proyectado a principios de año a un 1,9%. El frenazo a las exportaciones de materias primas a China y Estados Unidos es el principal riesgo que, junto a una demanda interna más discreta, se cierne sobre la economía latinoamericana.

Por países, el Banco Mundial prevé un crecimiento del 1,5% para la mayor economía de la región, Brasil; del 4,5% para Argentina (tras la crisis vivida en 2020); del 1,7% para México y del 5,4% para Colombia.

La zona euro sale más perjudicada en 2022, con un frenazo de 1,7 puntos sobre la previsión inicial de crecimiento para este año, que ahora sitúa el 2,5%. Para los dos siguientes años, el Banco prevé una expansión del 1,9%, apenas 0,2 puntos porcentuales por debajo de las estimaciones de enero.

“La guerra en Ucrania, los confinamientos en China, los trastornos de la cadena de suministro y el riesgo de estanflación afectan al crecimiento. Para muchos países, será difícil evitar la recesión”, ha dicho este martes el presidente del Banco Mundial, David Malpass, quien ha abogado por cambios en las políticas fiscales, monetarias, climáticas y de endeudamiento para afrontar la eventualidad.

El dilema de la inflación

Sobre la inflación, principal quebradero de cabeza en EE UU y en la zona euro, entre otros, el Banco Mundial espera que sea moderada el próximo año, aunque por encima del objetivo en muchos países. Si la presión alcista de los precios continúa su tendencia, subraya la entidad, el riesgo de desaceleración de la economía mundial crecerá, junto con episodios de crisis agudas, multisistémicas como la que por ejemplo sufre Sri Lanka, en mercados emergentes y en desarrollo.

El precedente la década de los setenta se abate sombríamente sobre las previsiones. La coyuntura actual se asemeja a la de entonces, con disrupciones continuadas de la oferta, que alimentan la inflación, precedidas por un periodo prolongado de política monetaria altamente acomodaticia en las principales economías avanzadas. En las economías menos potentes, una política monetaria más dura para atajar la inflación revelará la vulnerabilidad estructural del mercado y frenará el crecimiento.

“Lo más importante, a diferencia de los años setenta, es que los bancos centrales de las economías avanzadas y muchas economías en desarrollo tienen, en la actualidad, mandatos claros para la estabilidad de los precios y, durante las últimas tres décadas, han establecido un historial creíble de cumplimiento de sus metas de inflación”, explica la entidad.

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