El precio del gas regresa a niveles de finales de 2021 tras el compromiso de Putin sobre el suministro

La expectativa de que las temperaturas sigan más altas de lo habitual en lo que resta de invierno y el fuerte viento que sopla estos días en el centro de Europa contribuyen a la relajación

Un medidor de presión en una estación de compresión de gas cercana a Kiev (Ucrania), en una imagen de archivo.
Un medidor de presión en una estación de compresión de gas cercana a Kiev (Ucrania), en una imagen de archivo.Gleb Garanich (REUTERS)

La relativa distensión en el conflicto abierto entre Rusia y Ucrania y el compromiso de Vladímir Putin de que mantendrá los envíos a Europa dan una tregua en el mercado europeo de gas natural. Tras los máximos históricos marcados a mediados de diciembre, en el entorno de los 180 euros por megavatio hora (MWh), la cotización de este combustible en el mercado TTF holandés —el de referencia en el Viejo Continente— se sitúa este miércoles por debajo de los 70 dólares. Un nivel que no se veía desde finales del año pasado y que invita a una cierta tranquilidad para lo que resta de invierno. Pero que sigue siendo extremadamente alto respecto a las cifras de hace un año, cuando el MWh de gas rondaba los 20 euros.

El factor clave de esta relajación en el precio del gas en Europa es la mejora del tono del Kremlin después de que, tras su reunión con el canciller alemán, Olaf Scholz, el presidente Putin enfatizase que Rusia ha sido un suministrador fiable de Europa “durante décadas” y se comprometiese a seguir inyectando combustible por el gasoducto Nord Strem 1 —que atraviesa Ucrania— incluso después de 2024, cuando vence el contrato actual, y a la espera de cómo acabe la saga del flamante Nord Stream 2.

Esas declaraciones llegaron justo el día en el que el gigante euroasiático ordenó una retirada de sus tropas de puntos cercanos a la frontera con su vecino del suroeste. Una medida que, sin embargo, la OTAN pone en duda: “Está por ver”, ha dejado caer, lacónicamente, el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg. Tras meses en los que los envíos de gas ruso han estado por debajo de lo habitual, la gasista rusa Gazprom asegura ahora que están cumpliendo con todos los contratos de largo plazo con sus clientes en la UE. Rusia aporta casi el 40% del gas que se consume en Europa. De esta cantidad, la gran mayoría entra por dos tubos que conectan ambos bloques: el citado Nord Stream 1 y el Yamal-Europa, que atraviesa Bielorrusia y Polonia antes de alcanzar suelo alemán.

Las buenas palabras del presidente ruso y la señal de retirada temporal de la frontera se suman a otros factores de fondo que están contribuyendo a la mejora. La previsión de que las temperaturas permanezcan en las próximas semanas en valores más altos de lo habitual para estas alturas del año es fundamental: menos frío es sinónimo de menores necesidades de calefacción, una de las principales partidas de consumo de este combustible. Y los fuertes vientos previstos para las próximas jornadas en Alemania y otros países de Europa central, con la generación eólica desplazando la producción de electricidad en centrales de ciclo combinado, alimentadas con gas, es igualmente importante.

Von der Leyen: “Europa está bastante segura este invierno”

Este miércoles, en un discurso pronunciado ante el Parlamento Europeo, la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, ha subrayado que, tras haber analizado en las últimas semanas todos los posibles escenarios de interrupción en caso de que Rusia decida interrumpir parcial o totalmente el suministro de gas a la UE, sus modelos muestran que el bloque puede estar ”bastante seguro en este invierno” desde el punto de vista del suministro.

Portugal y España son, en ese orden, los dos países de la UE en los que el precio de la luz depende más de lo que ocurra con el gas natural, según un reciente estudio de la Universitat de Barcelona que firman los académicos Jorge Mario Uribe y Stephania Mosquera-López. Cualquier distensión en el mercado gasista se traslada, por tanto, casi inmediatamente a los precios de la luz. Para tratar de evitar esa correlación tan intensa entre la cotización de este combustible fósil y la luz, la Comisión Europea ha rectificado y se abre ahora, al menos, a estudiar los cambios que el Gobierno español pide sobre el sistema de fijación de precios, según adelantó este diario el pasado lunes. El objetivo de Madrid es evitar que el coste marginal de la tecnología de generación más cara fije el coste que afrontan los consumidores que tienen un contrato del mercado regulado, aproximadamente el 40% del total.

En España, la electricidad encadena ya varios días por debajo de los 200 euros por MWh, una cota altísima en clave histórica, pero mucho mejor de lo que reflejaba el mercado mayorista en las últimas semanas.

Sobre la firma

Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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