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La reforma laboral convertirá en fijos a 280.000 trabajadores de la construcción

El cambio bajará la tasa de temporalidad de España casi dos puntos, al 23%

Reforma laboral
Trabajadores de la construcción en Valencia, el 27 de enero.Mònica Torres
Antonio Maqueda

Unos 280.000 trabajadores de la construcción pasarán a ser considerados como asalariados indefinidos gracias a la reforma laboral. Así lo recoge la disposición adicional tercera del decreto pactado por el Gobierno con la patronal y los sindicatos: “Tendrán la consideración de contratos indefinidos adscritos a obra aquellos que tengan por objeto tareas o servicios cuya finalidad y resultado estén vinculados a obras de construcción”.

Solo con este cambio, la tasa de temporalidad global en España podría reducirse en casi dos puntos, hasta el 23% de los asalariados. El número de contratos afectados rondaría los 800.000 al año, según datos de los servicios públicos de empleo.

La nueva normativa elimina el contrato por obra y servicio, que estaba ligado a una subcontratación acotada en el tiempo y que se acababa cuando terminaba el proyecto. Esta figura se erradica porque servía para canalizar mucha temporalidad. No obstante, se ha establecido un periodo transitorio para su desaparición: hasta el 31 de marzo todavía se podrán seguir firmando con una duración limitada a seis meses.

Sin embargo, este tipo de contrato no va a eliminarse para la construcción, un sector en el que 7 de cada 10 contrataciones se suscriben bajo esta fórmula. En lugar de suprimirlo, los nuevos puestos de trabajo que se firmen bajo este modelo son ya desde el inicio del año etiquetados en la estadística como fijos.

La razón que han esgrimido los negociadores de la reforma es que en la construcción este contrato tiene unas condiciones pactadas entre patronal y sindicatos que son mejores que las de un indefinido que trabajase en las mismas circunstancias. Mientras que el fijo recibiría una indemnización de 20 días al estar justificado que acaba la obra, el asalariado de la construcción obtiene un despido de 25 días y medio por año trabajado.

En una actividad en la que ahora hay una elevada demanda de mano de obra, los empleados quieren esta fórmula porque así pueden ir capitalizando la antigüedad con el despido y pueden reincorporarse cuando lo deseen tras cobrar el paro. Por su parte, las empresas lo prefieren porque de esta forma evitan tener que hacer un ERE cada vez que terminan una obra. Tanto la patronal como los sindicatos sectoriales han defendido este contrato, conocido como el fijo de obra de la construcción.

Además, con esta fórmula la empresa se compromete a ofrecer al trabajador una propuesta de recolocación siempre que tenga una vacante apropiada para su formación en una obra de la misma provincia. Y si así lo precisa, un curso que lo prepare para la nueva tarea.

De hecho, este contrato fijo de obra tiene aparejado desde hace tiempo un recargo en la cotización pactado por patronal y sindicatos que sirve para financiar la Fundación Laboral de la Construcción, el organismo creado por el sector para asegurarse la formación de los trabajadores.

El modelo francés

La existencia en España de este contrato se remonta a principios de los años setenta. Siempre se había enmarcado dentro de los de obra y servicio por estar vinculado a la finalización de una obra. El cambio que ahora se aplica sigue el modelo de Francia, donde un contrato de unas características muy similares era desde hace tiempo clasificado como indefinido alegando sus mejores condiciones y que no implica precariedad. Recientemente, allí se ha extendido a otros sectores más allá del ladrillo. Es el llamado contrat de chantier ou d’operation.

La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) argumenta que ahora mismo gran parte de los contratos de obra del sector duran más de media que los indefinidos: entre dos y tres años frente a los 18 meses de los fijos. Aunque se trata de un trabajo de mucha exigencia física, es estable y la remuneración más baja es un 30% superior al salario mínimo, aseguran fuentes patronales.

En la construcción hay alrededor de 1,3 millones de trabajadores, de los que 370.000 son autónomos, según las cifras de afiliación a la Seguridad Social. Otros 340.000 trabajadores figuran como temporales. Dado que al menos un 80% de estos contratos se firman como fijos de obra, la estimación es que unos 280.000 empleados pasarían a ser indefinidos con la reforma conforme se vayan renovando los contratos. Estos cálculos podrían incluso aumentar si se incluyesen empleados de sectores adyacentes, como la fontanería o la electricidad, que también trabajan en la obra. Hasta ahora la Administración no tenía identificado este contrato para situarlo en las estadísticas.

Aunque todavía es muy pronto para alcanzar conclusiones y los contratos de obra y servicio pueden seguir inscribiéndose hasta finales de marzo, este cambio de denominación puede haber ayudado al impulso que ha recibido la contratación indefinida en el primer mes que ha estado en vigor la reforma. Esta se duplicó en enero frente al mismo mes del año anterior tanto en la construcción como en el total. Si bien es cierto que estos datos se comparan con enero del año pasado, marcado por una ola de covid y el temporal Filomena. Si se coteja el conjunto con enero de 2020 y enero de 2019, unos meses anteriores a la pandemia, entonces los aumentos no son del 100% sino del 30%. Aun así, todavía supone una tasa de crecimiento robusta y que supera el 4% al que crece la afiliación.

Dos trabajadores en una fábrica de vidrio en Castilla La-Mancha (España).Foto: CARLOS LUJÁN (EUROPA PRESS) | Vídeo: EPV

El economista José María Duelo llama la atención sobre la marcha que ha tenido la contratación indefinida en la construcción desde octubre a enero. En este periodo y al margen de la reforma laboral, el peso de los trabajadores fijos ha crecido con mucha fuerza: sumando fijos y fijos discontinuos han pasado en enero a representar el 62% de los asalariados del sector frente al 54% registrado en octubre. Un incremento de ocho puntos en solo tres meses.

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Sobre la firma

Antonio Maqueda
Periodista de la sección de Economía. Graduado en Periodismo en la Universidad de Navarra y máster por la Universidad de Cardiff, ha trabajado en medios como Cádiz Información, New Statesman, The Independent, elEconomista y Vozpópuli.

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